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Repasando datos
La caída de la demanda en occidente ha hundido a los exportadores asiáticos a unos niveles impensables. Taiwan es el país del mundo donde la destrucción de la industria ha sido más importante en los últimos meses, pues su caída en la producción alcanza ya el 32,3 %. Pero las demás economías asiáticas no quedan muy lejos: Singapur ( - 13,5 %), Corea del Sur (-18,6), Tailandia (-18,8), Malasia (-15,6 %) y Japón (-20,8). La caída de la industria europea es también importante (-12,0 en la zona euro), y algunos países están en caída libre. Además de España podemos mencionar Italia (-14,3 %), Alemania (-12 %), Bélgica (-11,6 %), Francia (-11,1 %) y Holanda (-13,3 %). La industria del Reino Unido está cayendo algo menos (-9,3 %), pero algunos países de Europa del Este han superado incluso el desplome de occidente. Mencionamos Hungría (-23,3 %), Rusia (-10,8 %), República Checa (-14,6 %), etc. También son intensas las caídas en Suecia (-20,3 %) y Turquía (-17,6 %). En Sudamérica, las mayores caídas corresponden a Brasil (-14,5 %) y Colombia (-13,3 %).
Los países que aún mantienen crecimiento industrial son pocos ya, los más importantes son los siguientes: China (+5,7 %), Noruega (+3,7 %), Australia (+3,8 %), Venezuela (+2,7 %), Egipto (+7,3 %) y Perú (+5,1 %). Destacamos también por su importancia que la producción industrial de la India está cayendo un 2 %. Información detallada puede obtenerse aquí.
Como vemos en este repaso global, los países más afectados son las economías más dependientes de las exportaciones manufacturadas, pues dependen de los consumidores de los países endeudados, y es ahí donde está el problema. Sorprendente es por ejemplo la debacle de la producción de Japón, que se está destruyendo a más velocidad aún que en su crisis de los 90. Es muy importante también el colapso en el este de Europa, así como el de Brasil, Malasia y Turquía. Miles de fábricas se han abandonado en el sudeste de China, y millones de trabajadores vuelven a sus hogares del interior rural atravesando el país.
Medidas de los gobiernos
Los gobiernos han empleado gran parte de sus reservas, y capacidad de endeudamiento, en salvar al sistema bancario. Ahora se enfrentan a una prueba más dura aún, el salvamento de la industria, el motor principal de cada país, pues es donde se produce riqueza con mayor valor añadido. La fabricación da muchos puestos de trabajo y además es muy visible, con grandes concentraciones en lugares como Detroit, Stuttgart y Guangzhou. ¿Ayudarán los gobiernos a la industria? Según The Economist, la respuesta es no. La industria tiene dos desventajas importantes, una de ella es que los planes del gobierno son lentos de diseñar, y difíciles de aplicar. Y las medidas no pueden adaptarse a la gran diversidad de posibilidades que tienen lugar en el entorno industrial. Se trata de un problema mucho más complejo que una crisis financiera convencional. Y el segundo problema, que no suele mencionarse, es que las ayudas a la industria no van dirigidas a solucionar las causas de la crisis – es decir – la caída de la demanda. Aumentar el flujo de créditos a la industria puede ser una medida que produzca un beneficio temporal, pero no es sostenible. Esto se ve fácilmente en la industria automovilística, que actualmente está sobredimensionada para la demanda real. Hay una demanda inferior a la capacidad de fabricación, y los subsidios pueden alargar la agonía, pero no solucionar el problema.
Estamos pues ante una situación complicada, que pasa por redimensionar el sistema de una parte sustancial del sector industrial. Hay empresas que permanecerán, pero otras tienen que cerrar o transformarse. El mercado no va a permitir el mantenimiento productivo industrial actual. Esta nueva estructura exigirá cambios muy patentes en países como España, donde gran parte de sectores como el auxiliar de la construcción tiene que desaparecer.
Las ayudas sectoriales son por lo tanto absolutamente inútiles, a menos que estén enfocadas a la reconversión del sector. No tiene sentido ayudar a sectores a mantenerse cuando ha caído la demanda, ni a pensar que la demanda puede mantenerse indefinidamente con ayudas proteccionistas sectoriales.
Bibliografía:
- The collapse of manufacturing. The Economist February 21st 2009
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