19 abril 2011

El declive de nuestras viejas centrales nucleares en el mundo post Fukushima (1ª PARTE)

Puesta en marcha y cierre de centrales nucleares en el mundo

Ha transcurrido más de un mes desde el terremoto de Japón y la situación está lejos aún de ser estabilizada. Los reactores continuan perdiendo radiactividad, y aunque es imposible precedir el impacto del desastre, las consecuencias para la industria nuclear van a ser devastadoras. Continuamos con los artículos en los que tratamos de averiguar cuales son las tendencias futuras de la energía como consecuencia del terremoto de Japón y hoy nos vamos a centrar nuevamente en repasar que previsiones tenemos actualmente sobre la influencia del desastre en la indsutria nuclear mundial.
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En primer lugar es importante decir que pese al actual nuevo auge de la industria nuclear, lo cierto es que el desarrollo que hasta ahora estaba previsto de este sector no había sido capaz de frenar el declive global de la energía nuclear. Nuevos modelos energéticos han surgido en los últimos años ante la demanda creciente de energía y el desarrollo de las fuentes renovables ha superado ampliamente al repunte nuclear.

Como dato más interesante podemos indicar que en 2010 la capacidad de energías renovables instalada en el mundo ha superado a la energía nuclear. En efecto, 193 Gw de turbinas eólicas, 65 Gw de plantas de biomasa y residuos y 43 Gw de energía solar suman ya 381 Gw. Esta cifra supera a la capacidad nuclear instalada en el mundo de 375 Gw. Las inversiones totales en tecnologías renovables ascendieron en el mundo en 2010 a una cifra estimada de 243.000 millones de dólares.

Justo antes del accidente de Fukushima operaban en el mundo 437 reactores nucleares, menos aún de los existentes en 2002. En 2008, por primera vez desde la era nuclear, ninguna central nueva entró en funcionamiento, solamente dos en 2009, cinco en 2010 y dos en los primeros meses de 2011. En ese periodo se cerraron 11 reactores.

En Europa, el lugar del mundo donde la apuesta por las renovables y la eficiencia energética es más firme, había 143 reactores operando a comienzos de abril de 2011, una cibra muy por debajo del máximo de 177 unidades que operaban en el pico histórico de 1989.

Tampoco la generación de los reactores nucleares estaba muy boyante. En 2009, las plantas nucleares generaron en todo el mundo 2.558 TWh de electricidad, un 2 % menos de lo conseguido en 2009. El peso de la energía nuclear estaba ya cayendo con fuerza y acutalmente supone un 13 % de la generación de electricidad en todo el mundo y un 5.5 % de la energía primaria comercial.

En 2010, 16 de 30 países que operaban plantas nucleares, menos que hace algunos años, mantenían su capacidad de generación, nueve la habían disminuido y cinco la habían aumentado.

El promedio de las plantas nucleares que operan en el mundo tiene 26 años, aunque algunos reactores fueron diseñados hace 40 años o más. Para poder satisfacer la demanda energética doblar la vida útil para la que fueron proyectadas las centrales era un firme propósito en todo el mundo. Pero el efecto obvio del desastre de Fukushima en la vida operativa de las centrales es que ahora veamos la edad de las centrales de diferente manera. El funcionamiento de las viejas centrales nucleares ahora se considera un riesgo tras lo comprobado en Fukushima. El gobierno alemán ha sido el primero en reaccionar tomando la decisión de suspender la operación de todos los reactores con más de treinta años. Pero pensemos que en todo el mundo en cuatro años el promedio de las centrales nucleares ya habrá superado los treinta años.

Con esta situación, e independientemente de lo que ocurra, es imposible mantener, y mucho menos incrementar, la capacidad de generación de energía nuclear en los próximos veinte años.

Las cosas se estaban complicando mucho ya para la industria nuclear por un incremento en los costes no previstos. El proyecto emblemático Olkiluoto en Finlandia, gestionado por el mayor constructor de centrales nucleares del mundo, ha gastado ya más del 90 % de su presupuesto y aún le quedan al menos cuatro años para poder ser finalizado. El coste total estimado es ahora de $.8.200 millones de dólares, o lo que es lo mismo estamos hablando de una cifra cercana a los US $ 5.000 por kw. Se trata de unos costes realmente elevados si lo comparamos con otras energías.

Pero estos datos son previos a la situación de Fukushima, por lo que los serios problemas de competitividad a los que se enfrentaban los planificadores de la energía nuclear ahora se han convertido en un reto difícil de superar.

La energía nuclear en el mundo

El desastre nuclear acaecido en Fukushima lo primero que ha propiciado ha sido plantearse el estado de los reactores del resto del mundo. La humanidad ha tenido suerte con este accidente porque ha ocurrido en el país más preparado del mundo para afrontar una crisis combinada de terremoto y accidente nuclear.

Pero en 2010, un total de 30 países usan la energía de fisión para propósitos de energía, unos pocos menos que hace unos años. Lituania fue el tercer país en abandonar la energía nuclear, siguiendo a Italia que la dejó tras Chernobyl, y Kazakhastan, que cerró su único reactor en 1999.

Las plantas nucleares generaron 2.558 Twh en 2009. La producción cayó por tercer año consecutivo, generando 103 Twh (casi un 4 % menos) que la energía producida en 2008. Las centrales nucleares tienen un pobre rendimiento global ligado a los problemas técnicos que aparecen en las plantas grandes, pues las pequeñas o medianas quedan más o menos estable.

Casi todos los países pasaron cruzaron ya hace tiempo sus picos de producción, y el envejecimiento de las centrales hace prever que la tendencia de disminución progresiva de energía eléctrica nuclear iba a seguir disminuyendo durante años. Recordamos que estamos valorando datos previos al accidente de Fukushima y no hemos iniciado aún la valoración del efecto de esta catástrofe.

Otros países incrementaron la generación nuclear y entre ellos destacamos China, República Checa, Rumanía, Rudia y los Estados Unidos (excepto 2009 cuando cayó 10 Twh).

Continua en 2ª PARTE
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