23 abril 2011

El declive de nuestras viejas centrales nucleares en el mundo post Fukushima (2ª PARTE)



Ver 1ª PARTE

¿Dónde tenemos las centrales nucleares más viejas?

En este blog no es que estemos ni a favor ni en contra de las centrales nucleares, pero de lo que si estamos seguros es que las centrales nucleares no generan tanta actividad para la ingeniería y las pequeñas empresas como otros tipos de energía. Es por ello que analizaremos en detalle cómo puede afectar a la ya delicada situación energética la crisis de Fukushima. Muchos nichos de negocio bien interesantes están apareciendo ante la necesidad de cambiar el modelo energético y  es importante analizarlos en detalle.

La seguridad de las centrales nucleares ha quedado seriamente cuestionada, pues independientemente de todo lo demás, la respuesta de las centrales más antiguas puede no ser satisfactoria ante un terremoto. Merkel fue la primera que reaccionó ante estas evidencias y cerró de inmediato sus siete centrales más antiguas. Pero el envejecimiento de las centrales nucleares es un hecho en muchos otros países. Veamos qué está ocurriento.

En los años 50 comenzó el desarrollo comercial de la energía nuclear y un primer pico podemos considerar que tuvo lugar en 1974, cuando 26 reactores habían arrancado ya. Eran años felices para la indsutria nuclear pues ante la crisis del petróleo el mundo daba ya por hecho que se había encontrado la fuente de energía definitiva y el planeamiento de nuevas centrales nucleares se extendía vertiginosamente. En los años 1984 y 1985 cada año se inauguraban ya 33 nuevas centrales nucleares y la tecnología parecía infalible. En aquellos años el riesgo de accidente catastrófico en una central nuclear parecía ya desechado. Pero el accidente de Chernobill de 1986, que por cierto aún sigue perdiendo radiactividad, vino a frenar en seco la carrera nuclear e incluso la parada en seco de inversiones multimillonarias como Valdecaballeros o Lemoniz en España. Valdecaballeros tenía ya incluso uno de los reactores instalado y poco le faltaba para entrar en funcionamiento. Los años 90 fueron duros para las centrales nucleares pues el número de cierres superaba por primera vez al número de puestas en marcha.

El máximo histórico en el número de centrales nucleares tuvo lugar en 2002, con 404 centrales operativas. Desde entonces, tan solo 25 unidades han arrancado y 32 han sido desconectadas de la red, incluyendo las seis unidades de la planta de Fukushima.

Pero si bien la apertura de nuevas centrales nucleares se había reducido a la mínima expresión, en todos los países se habían aprobado ambiciosos programas de reformas en las plantas existentes con el objetivo de aumentar capacidades sin tener problemas con el rechazo de la opinión pública que aparecen en los nuevos proyectos. Tan solo en Estados Unidos, desde 1977 se aprobaron 135 actualizaciones de alcance que extendieron la capacidad de las centrales entre un 15 y un 20 %. La capacidad adicional aprobada en Estados Unidos reformando viejas centrales ha sido de 5,8 GW. Esta misma tendencia se ha producido en Europa.

Reformando las antiguas centrales nucleares entre 2000 y 2004 aumentaba cada año la capacidad global en 3 GW, y se sorteaba así fácilmente el rechazo de la opinión pública a la construcción de nuevas centrales. Pero el efecto de las reformas de las viejas centrales es demoledor desde el punto de vista de la seguridad especialmente para los elementos críticos de mayor tamaño y respecto a la resistencia estructural. Ambos factores solamente pueden tenerse en cuenta en los nuevos diseños y no en el recauchutado de las centrales existentes. El coste de la energía eléctrica con las ampliaciones también es mucho más reducido de lo que supondría incrementar la energía nuclear construyendo centrales completamente nuevas. Pero los recauchutados llegaron hasta donde se pudo y por ello a partir de 2007 la capacidad anual caía ya a un ritmo de 2 GW anuales. Las reformas no cubrían las bajas y las caídas en el rendimiento de las centrales más viejas y ello provocaba una inquietante declinación de la capacidad nuclear anual de unos 650 - 850 MW.

El sector nuclear se encontraba por tanto en una tesitura seria antes del accidente de Fukushima. Por una parte las exigencias de seguridad de las nuevas centrales y los costes de construcción habían encarecido el coste de la energía nuclear a niveles no conocidos hasta la fecha.

Comparativa de costes entre la energía nuclear y la solar

Hace unos meses nos hacíamos eco de un estudio de la Universidad de Duke según el cual la energía nuclear era ya más cara incluso que la energía solar. Ahora entendemos que estaban valorando los costes de la energía de las nuevas centrales.

Capacidad de las centrales nucleares en el mundo
Generación de electricidad en el mundo por países
Reactores nucleares actualmente en construcción

Hasta ahora hemos analizado cual es el estatus del sector nuclear en estos momentos sin tener en consideración el efecto que en las nuevas centrales puede tener el accidente de Fukushima. Pero parece bastante evidente que el accidente va a tener una incidencia muy significativa tanto en las centrales nucleares existentes como sobre todo en los nuevos proyectos. En primer lugar vamos a ver qué ocurrió con la energía nuclear tras el accidente de Chernobil.

Como vemos en la siguiente gráfica el accidente de Chernobil produjo el frenado en seco de la energía nuclear en el mundo. La caída intensa en la construcción de reactores y la paralización de centrales en obras supuso un vuelco en el papel que la energía nuclear estaba destinada a desempeñar actualmente.

Tan solo en los últimos cinco años un leve repunte en la construcción de reactores hacia presagiar un cambio significativo en la tendencia.
Número de reactores en construcción

La distribución geográfica de la distribución de los nuevos proyectos nucleares estában casi exclusivamente en Asia y Europa del este. Entre 2009 y 2011, un total de nueve unidades habían empezado a funcionar en estas dos regiones.

Ante la ausencia de construcción significativa de centrales nucleares durante muchos años, la media de las centrales nucleares ha ido creciendo hasta alcanzar los actuales 26 años. Algunas centrales han planificado estar operativas estar funcionando hasta los 40 años e incluso hay propósito de extender la vida de centrales nucleares hasta los 60 años.

Las consecuencias del accidente de Japón en las centrales actualmente en construcción son aún difíciles de prever, pero es probable que haya cancelaciones de proyectos. La experiencia indica que las cancelaciones de proyecto en estado avanzado de construcción son frecuentes en el sector nuclear. Hasta 2002 se habían cancelado 253 órdenes de construcción de centrales nucleares, muchas de ellas en estado avanzado de construcción. Solamente en Estados Unidos se cancelaron 138 proyectos, con graves repercusiones económicas para los promotores.

El desarrollo en Asia, y particularmente en China, no cambia fundamentalmente el panorama global. Las cifras oficiales chinas plantean unas previsiones de alcanzar en 2020 cifras que van de 40 a 120 GW. No obstante, estas previsiones pueden alterarse pues China ha reaccionado sorprendentemente rápido a la catástrofe de Fukushima y ha suspendido la aprobación de proyectos nucleares, incluyendo los que están bajo desarrollo. Pero incluso doblando la capacidad actual en construcción solamente se alcanzaría la mitad de la capacidad de las 145 unidades que tendrán 40 años en 2020.

Continua 3ª PARTE
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