28 abril 2011

El declive de nuestras viejas centrales nucleares en el mundo post Fukushima (3ª PARTE)


Ver 2ª PARTE

En esta nueva entrega sobre el panorama nuclear continuamos hablando en primer lugar de cómo muchas economías emergentes se preparan para la energía nuclear. Las economías en fuerte crecimiento demandan energía, algunas realmente están casi colapsadas por la falta de energía. Los vendedores de reactores se percataron del negocio y la planificación de la entrada en la era nuclear se inició en mucho países. Un colosal negocio se abrió para los desarrolladores de tecnología nuclear. Veamos que está pasando.


Jordania también lleva tiempo trabajando por la energía nuclear. Se espera que en 2013 comience la construcción de una planta que estará operativa en 2020. Una segunda planta estaría operativa en 2025.
Polonia planificó también entrar en la carrera nuclear en los ochenta, y comenzó la construcción de dos reactores en el Báltico, pero todo el proyecto paró tras el accidente de Chernobil. En 2008, sin embargo, Polonia anunció que entraría nuevamente en el escenario nuclear. Los planes iniciales apostaban construir 6 GW de potencia nuclear a partir de 2020, pero posteriormente se retrasó el proyecto a 2025.
Otro de los países contagiados por el renacimiento nuclear fue Tailandia, que proyecta construir 5 GW de capacidad nuclear. Los planes tailandeses están aún en fase de estudio de viabilidad, acumulando también retrasos respecto a las previsiones iniciales. En parte estos retrasos se deben a la oposición local al asentamiento de centrales nucleares. Un estudio de la firma consultora Wood Mackenzie estimó que Tailandia no sería capaz de introducir la energía nuclear hasta 2026.

En octubre de 2010, Vietnam firmó un acuerdo con Rusia para construir la planta nuclear de NinhThuan, usando reactores nucleares de 1200 Mw. El coste total de esta operación se espera se aproxime a los 10.000 millones de dólares.
Vietnam ha firmado también un acuerdo intergubernamental con Japón para la construcción de una segunda planta nuclear en la provincia de NinhThuam, con dos reactores que entrarían a funciona en 2024-2025. El acuerdo incluye la transferencia de la más avanzada tecnología, formación de recursos humanos, cooperación para el tratamiento de residuos y préstamos preferenciales para la adquisición de tecnología.
Como hemos ido viendo en los artículos anteriores, la demanda de energía ha ido propiciando la aparición de un tímido renacimiento nuclear, centrado sobre todo en países emergentes a los que se transfiere tecnología para que puedan desarrollar sus proyectos. La avidez de energía en muchas economías emergentes había encontrado en la energía nuclear una solución para garantizar su crecimiento. Cierto es que la programación no estaba muy clara pues hasta 2020 no parecía factible la incorporación de las nuevas centrales generadoras a la economía de esos países. Pero lo cierto es que se habría un colosal negocio, poco conocido en occidente, que ahora está en peligro tras el accidente de Japón. Si Japón no ha sido capaz de garantizar la seguridad de sus centrales, que ocurriría en Jordania o Tailandia en caso de una catástrofe parecida.
En los últimos 30 años, tres eventos principales (March 1979, Chernobyl 1986 y Septiembre de 2001) han causado el replanteamiento del diseño de las centrales nucleares. En las dos ocasiones anteriores el efecto inmediato fue el retraso en la implantación de la tecnología nuclear y un incremento en los costes, tanto de capital como operacionales, como consecuencia de las nuevas soluciones. En los dos primeros accidentes se tardó más de una década en conseguir que nuevos diseños diesen respuesta a los interrogantes de seguridad que se han planteado en las ocasiones anteriores. El accidente de Fukushima tendrá probablemente un impacto comparable en el diseño de plantas nucleares. Los organismos reguladores es muy difícil que aprueben nuevos proyectos hasta que los problemas de Fukushima hayan sido minuciosamente comprendidos y los diseñadores encuentren la forma de prevenir que se repita un evento similar. Como resultado de ello, la finalización de las revisiones genéricas que llevan a cabo U.S. y U.K. sufrirán retrasos prolongados. El impacto en los costes de los requerimientos que tendrán los diseños adicionales no puede aún estimarse, pero es muy probable que se generen costes adicionales, quizás significativos, que serán impuestos en los nuevos diseños.
La nueva generación de reactores nucleares
Cuando la Gen II+ comenzó a emerger hace una década, se nos prometió la aparición de una nueva generación de reactores más simples y seguros que los diseños previamente conocidos. Las asunciones comunes para el lanzamiento de esa tecnología fuero que se podían construir plantas nucleares por unos atractivos US $ 1.000 el kW. Las estimaciones actuales apuntan, sin embargo, a que los costes pueden multiplicarse por seis.
Uno de los principales valedores de esta tecnología fue el ex-presidente norteamericano George W. Bush, quien lanzó su Nuclear Power 2010 Program en 2002. Bush esperaba que al menos una unidad Gen III+ pudiera estar operativa a finales de 2010. Sin embargo, ninguno de los diseños evaluados ha sido completamente certificado por el regulador de seguridad, y mucho menos construido o puesto en servicio.

Una de las lecciones aprendidas por la industria nuclear en los 80 y 90 fue que el diseño de una planta debe realizarse completamente antes de empezar la construcción- Esto permite realizar unas estimaciones de costes mucho más exactas y estudiar en detalle los problemas que sólo pueden resolverse en la etapa de diseño. Nos referimos especialmente a problemas de cimentaciones y de refrigeración. Tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaña, la certificación de diseño es actualmente un proceso a resolver en dos etapas: en la primera etapa (1 – 2 años), el regulador revisa el diseño en principio para asegurar que no hay grietas fatales, y en la segunda etapa (hasta varios años), el vendedor produce el diseño detallado de todos los sistemas principales.
Pero este proceso de diseño en dos etapas no se ha adoptado en todos sitios. En las plantas EPR de Olkiluoto y Flamanville, Francia y Finlandia llevaron a cabo solamente la primera etapa de aprobación y permitieron que la construcción comenzase antes de que el diseño se hubiese completado. Este parece ser uno de los motivos del gran retraso y costes extras, ya que los reguladores no estuvieron muy satisfechos con el diseño de detalle de AREVA NP que se propuso a mitad de la construcción.

Estados Unidos
Si bien Estados Unidos trató de impulsar nuevamente la energía nuclear en su territorio lo cierto es que hasta ahora no han podido llevarse a cabo los planes aprobados por Bush.
La evaluación de los nuevos diseños se lleva a cabo por U.S. Nuclear Regulatory Commission, organismo que evalúa los diseños genéricos desde 1992. En ese periodo ha dado la aprobación de tres diseños de reactores nucleares: Westighouse AP600, General Electric (GE) ABWR, y el Combustion Engineering System 80+ PWR. Ninguno de estos diseños se ha ofrecido para su venta en Estados Unidos. Cuando AP1000 recibió la certificación, no era competitivo. El GE ABWR fue construido en Japón y actualmente hay un nuevo interés en él. El diseño System 80+ fue licenciado en Corea del Sur como APR1400 y ahora está en construcción. Corea ganó una licitación para construir cuatro unidades den UAE. El NRC actualmente revisa otros cinco diseños de reactores: El Westinghouse AP1000, el GE-Hitachi ESBWR, el ABWR actualizado, el EPR, y el Mitsubishi APWR.
Impacto en los costes
El impacto de cualquier medida de seguridad adicional en el diseño de una central nuclear es muy grande, sobre todo cuando se refieren a medidas estructurales. La pérdida de competitividad o el aumento de capital pueden hacer desistir en un proyecto en el que se llevan invirtiendo fondos importantes. En 2008 y 2009, el proyecto de construir dos plantas nucleares en Canadá y Sudáfrica se desestimó finalmente debido a que las ofertas recibidos (para AP1000 y EPR) fueron aproximadamente el doble de lo esperado. Los dos diseños también se descartaron en UAE en 2009 a favor de la propuesta coreana más barata del APR1400. El mito de unos diseños más seguros y baratos que habían impulsado el desarrollo de la nueva generación Gen III+ saltó por los aires. En 2010, AREVA CEO, el mayor constructor de centrales nucleares del mundo, admitió que los costes de los reactores nucleares siempre suben en cada generación porque los requerimientos de seguridad son más altos. Estos hechos tienen gran relevancia porque el crecimiento actual de proyectos nucleares en países emergentes como India o China se fundamentan en las ideas de reducción de costes y superación de los riesgos.
Tras el 11 de septiembre se vio también la necesidad de asegurar que una planta nuclear tuviese capacidad para resistir el impacto de una gran aeronave civil. Los reguladores europeos también requieren ahora que los nuevos diseños dispongan también de un sistema de captación en el núcleo del combustible fundido en el evento de un fallo del sistema de refrigeración de emergencia. Cuando AREVA perdió la licitación de UAE, los motivos que se argumentaron fueron que el EPR propuesto era un 15 % más caro que el diseño coreano del MW PWR. AREVA dijo que comprar el APR1400 coreano era como “comprar un coche sin air bag ni cinturones de seguridad”.
La irrupción de las centrales coreanas más baratas
El problema que se planteaba en los últimos años era precisamente esa doble velocidad en la seguridad de las centrales nucleares. En Europa, Estados Unidos y otros países cuesta mucho trabajo cumplir las exigencias de seguridad, pero en gran parte del mundo esos requerimientos eran bastante más laxos. La irrupción en el mercado del APR1400 coreano y el proyecto conseguido en UAE hizo replantear muchas cosas a la industria nuclear, pues se perdían opciones para conquistar el jugoso mercado asiático y el de muchos países emergentes que intentan incursionar en la energía nuclear.
A la luz de lo que está ocurriendo en el mercado de centrales nucleares, algunas compañías están volviendo a valorar generaciones de diseños más antiguos para ver el potencial de irlos colocando en los nuevos mercados emergentes. EDF y AREVA (independientemente) han considerado asociarse con China para ofertar diseños de 1.000 MW PWR, una central que se adapta muy bien a las órdenes de centrales chinas. Estas centrales PWR se basan en un diseño suministrado a China por Framatome (predecesor de AREVA NP) en los años 80, que a la vez fue licenciado por Westinghouse en los 70.
Estas centrales se han ofertado por chinos y coreanos en Sudáfrica, donde se baraja la posibilidad de importar la china PWR o la coreana APR1400.
China hasta ahora ha exportado solamente un pequeño reactor (a Pakistán), y no está claro que tenga capacidad exportadora pues su mercado interno está demandando seis centrales nucleares al año. Tampoco queda claro si estas centrales chinas serán mucho más baratas que las centrales occidentales. La diferencia de costes conseguida por los coreanos en la licitación de UAE si que despierta más preocupación en las potencias que hasta ahora lideraban la construcción de reactores. Sigue habiendo escepticismo pues se plantea la hipótesis de que Corea en su primera exportación nuclear haya podido ir incluso a pérdidas en un esfuerzo por posicionarse en el mercado nuclear mundial.
El proyecto de UAE plantea también serios interrogantes de seguridad. En 2010, AREVA fue quien levantó el espectro de un mercado nuclear a dos velocidades. Un modelo nuclear de alta seguridad y alta tecnología para países desarrollados y un modo menos seguro para países emergentes. En Europa o Estados Unidos no hubiese sido posible construir el reactor coreano.
La forma como se están negociando órdenes de centrales nucleares es también problemática. La orden de UAE se decidió a nivel político antes de que el país tuviese en funcionamiento un organismo regulador de seguridad que pudiese evaluar el proyecto. Fueron políticos los que decidieron que el diseño coreano era licenciable.
Continua en 4ª PARTE
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