01 junio 2011

El declive de nuestras viejas centrales nucleares en el mundo post Fukushima (7ª PARTE)




Ver 6ª PARTE

DESARROLLO NUCLEAR CONTRA DESARROLLO DE RENOVABLES (2ª PARTE)


Otra de las características de la actual demanda de energía es que las soluciones requeridas necesitan ser desplegadas con rapidez, utilizando tecnologías que estén ampliamente probadas y que puedan ponerse en funcionamiento en poco tiempo. En este aspecto el despliegue masivo de las energías renovables tiene ventajas frente a otras soluciones y en especial frente a las centrales nucleares. La puesta en marcha de una central nuclear es algo que requiere mucho tiempo.
También va en contra de la energía nuclear que conforme avanzan los conocimientos sobre esta tecnología más años se requieren para construir un reactor. Entre 1965 y 1970 se construyeron en el mundo 48 reactores y pese a que era una tecnología desconocida aquellos pioneros emplearon tan solo 60 meses en promedio en construir las centrales nucleares. Entre 1995-2000, con mayor sensibilidad por la seguridad, ya se empleaban 116 meses en promedio para construir una central nuclear.

Los periodos tan largos de construcción de centrales nucleares contrastan con los tiempos cortos que se requieren para construir un parque eólico. Los parques eólicos se construyen en unos pocos meses, y la mayoría en menos de un año.

En 2010, por primera vez, la capacidad acumulada instalada de energía eólica (193 GW), pequeñas hidroeléctricas (80 GW), biomasa y residuos a energía (65 GW), y energía solar (43 GW) alcanzaba 381 GW, sobrepasando la capacidad nuclear instalada de 375 GW. Si bien la electricidad renovable (excluyendo grandes hidro) quedará aún por debajo de la producción nuclear, el ascenso está siendo rápido.

Desde una perspectiva sistémica, la cuestión clave es si la energía nuclear es en realidad compatible con un sistema de energía que está dominado por la eficiencia energética y, en particular, por energías renovables. Experiencias en lugares donde las energías renovables están creciendo rápidamente compartiendo una cuota de electricidad, tal como Alemania y España, sugieren que los sistemas "co-dominantes" eficientes no son posibles. Los principales motivos son los siguientes:

Las previsiones de energía tradicional anticipan un rápido incremento en la demanda de energía, impulsada especialmente por China y en menor medida por India. La AIE asume que si continúa la actual política, la demanda energética global se incrementará un 47 % en 2035. Basado en este escenario, el consumo de China efectivamente se triplicará, mientras que en UE y EE.UU. se incrementará en un 4 – 7 %

A medio plazo, la preocupación es la disponibilidad de recursos energéticos convenientes – particularmente combustibles líquidos – y el impacto asociado. Según se estimó en 2009 la tasa anual de declinación del pico de producción de petróleo es de al menos del 15 %.

Comparando energía nuclear con renovables

Como hemos explicado en muchas ocasiones el problema de los estudios económicos comparativos entre diferentes tipos de energía es que estamos comparando cosas que son diferentes entre sí. La energía nuclear tiene capacidad de producir una enorme cantidad de energía en un mismo lugar y eso se hace con unos costes que pueden ser relativamente asumibles. Otra cosa bien distinta es coger esta energía empezar a transformarla a los voltajes convenientes y crear redes de transmisión, distribución y reparto que tejen una compleja madeja de muchos miles de kilómetros. Ahí los kwh empiezan a escaparse sin que podamos evitarlo.

Pero las cosas no quedan ahí. Nos hace bastante gracia cuando se habla del coste de la energía para el usuario a partir del coste teórico del kWh que factura la compañía comercializadora de electricidad. Aconsejamos al lector que haga sus propios cálculos y se llevará una desagradable sorpresa pues al sumar cargos como el componente de potencia, la reactiva y todo tipo de impuestos al final acaba pagando mucho más. El otro día llegó a nuestras manos una factura industrial donde el usuario estaba pagando un coste agregado del kWh tan sorprendente como de 0,30 € por kWh. En la siguiente figura vemos el detalle de la facturación. La venta de energía es un negocio, un gran negocio desde luego.

La generación distribuida tiene como ventaja añadida que las pérdidas son mucho menores y que el usuario si es hábil podrá aprovechar la energía mucho mejor. No negamos que la generación distribuida es compleja si queremos aprovechar al máximo todo lo que generamos.

Subvenciones a la energía nuclear

Otro de los tópicos que conviene ir aclarando es aquello de que las renovables son caras y hay que subvencionarlas para que puedan competir con las energías convencionales. Este argumento lo hemos oído incluso a responsables de grandes empresas del sector renovable y están plenamente convencidos de ello. Deberían estudiar un poco más en detalle los costes y los apoyos que las diferentes energías han recibido y se darán cuenta que las cosas no son lo que parecen.

Si que estamos convencidos de una cosa, el sector nuclear es muy bueno en lo que se refiere a la parte económica y a la forma de presentar los datos. Ahí superan con creces a los ambientalistas ya a los partidarios de las energías renovables.

Lo primero que hay que aclarar es que la energía nuclear recibe muchas subvenciones, realmente ha recibido muchas más subvenciones de las obtenidas hasta ahora por las energías renovables incluso comparando capacidades de generación. La energía nuclear lleva en operación comercial desde hace más de 50 años, y lo más curioso es que aún sigue recibiendo grandes sumas de subsidios directos e indirectos. Estas prebendas que recibe el sector se justifican en parte porque los gobiernos garantizan el almacenamiento o eliminación final de los residuos radiactivos. Al final de esta serie de artículos incluiremos la bibliografía pero iremos adelantando algunas referencias relativas a las subvenciones a la nuclear.

En los Estados Unidos, incluso aunque la tecnología eólica y nuclear produjeron una cantidad de energía comparable durante sus primeros quince años (2.600 millones de kWh para la energía nuclear contra 1.900 millones de kWh la eólica), los subsidios a la energía nuclear superaron a la eólica con un factor de 40 ($39.400 millones frente a $900 millones).

La bibliografía sobre ayudas a la nuclear es Staatliche 2009 y Golberg 2000 (ver último capítulo de esta serie).

Pero las ayudas públicas a la energía nuclear no pararon cuando la tecnología del uranio alcanzó la madurez. Cierto es que medio siglo después era difícil seguir justificando ayudas al lanzamiento de una tecnología similares a las que ahora disfrutan las energías renovables y por ello las ayudas cambiaron y tomaron una forma más sutil pero aún más lucrativa. En las últimas décadas la tecnología nuclear siguió disfrutando del privilegio de obtener unas ayudas públicas sin precedentes para ningún otro sector de la industria, y cifras multimillonarias se desviaron para la fisión y la fusión nuclear a través de un nuevo concepto que muchos conocen de nombre pero pocos han visto sus resultados, nos referimos a las ayudas públicas a la I+D+i.

Continua 8ª PARTE
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