21 mayo 2011

El declive de nuestras viejas centrales nucleares en el mundo post Fukushima (6ª PARTE)



DESARROLLO NUCLEAR CONTRA DESARROLLO DE RENOVABLES (I)


Ver 5ª PARTE

En esta sexta entrega de la serie de artículos en los que venimos hablando del declive de nuestras viejas centrales nucleares vamos a abordar un tema que hace muy pocos años era impensable. Nadie imaginaba siquiera que las renovables pudiesen tener capacidad competitiva con la todopoderosa energía nuclear. Hoy ya no estamos tan seguros de eso.
Evidentemente los cálculos con los que tan fácilmente han conseguido confundirnos siguen siendo válidos. Las centrales nucleares tienen una capacidad de generación inigualable. Eso nadie lo duda. Pero cuando los fabricantes de motores, por ejemplo, consiguen disminuir el consumo en un 80 % pensamos que ha llegado el momento de incorporar la variable eficiencia energética en el debate de la comparación entre las distintas tecnologías. Pero aún podemos ir más allá, y podemos hablar de los avances tan increíblemente beneficiosos que están teniendo lugar en las aplicaciones de generación distribuida. Un sinfín de tecnologías permiten ahora una gestión de las cargas mucho más satisfactoria, unas conversiones con muy pocas pérdidas, unos almacenamientos en baterías que pueden durar muchos años y bastantes soluciones más.

También es importante indicar en esta ocasión que no es lo mismo el coste de la energía eléctrica cuando se utiliza para auto-consumo. Si generamos y consumimos directamente no estamos pagando los costes de la distribución, la comercialización ni las penalizaciones con las que se enmascara lo que realmente el usuario está pagando por la energía. En la comercialización se tienen en cuenta conceptos como la penalización de los consumos en periodos de carga pico que son muy perjudiciales para el usuario. Sin embargo, los argumentos económicos de los defensores de la energía nuclear no han contemplado estos costes para el usuario.

En TODOPRODUCTIVIDAD  analizamos los costes de la energía en distintos países, sobre todo en Europa y Latinoamérica, y muy pronto en África. Analizando costes y comparando situaciones de consumo averiguas cosas muy interesantes. Algunas de ellas las explicamos en el artículo del panel solar como inversión.

Ya hemos indicado muchas veces que al hacer este tipo de estudios comparativos no se tiene en cuenta la ventaja que para el usuario tiene la posibilidad de desarrollar proyectos de generación distribuida y eliminar así muchos costes que se nos cargan en la factura de la luz. Por ejemplo los impuestos, la energía del sol no paga tampoco impuestos si la usamos para nuestro propio consumo.
Mencionar también que todos aquellos que simplifican el debate diciendo que las energías renovables no son la solución porque se producen de una forma irregular deberían aprender mejor lo que puede hacer un microprocesador. Obviamente el almacenamiento es una opción que puede ser interesante en muchos casos (más de lo que pensamos) pero lo más interesante es la capacidad de gestionar la energía con microprocesadores y sus aplicaciones en muy diferentes situaciones. Ahí encontraremos interesantes nichos de competitividad.

Otro punto importante que debemos mencionar en este artículo es que Alemania ha dado un paso firme por el abandono definitivo de la energía nuclear. Si a eso añadimos la situación de Japón y las dudas surgidas en China e India en sus respectivos programas de construcción de centrales nucleares encontramos que la industria nuclear queda paralizada durante bastante tiempo en las principales potencias nucleares mundiales. Las cuentas son fáciles de hacer entonces aunque siempre nos quedará la duda de cómo afectará la caída del consumo a los precios de la energía.
Volvemos a insistir en que no estamos ni a favor ni en contra de la energía nuclear, pero de lo que si estamos convencidos es que debemos prepararnos para lo que va a venir en los próximos años. La industria debe reaccionar ante el encarecimiento de la energía y quien sepa hacerlo obtendrá ventajas competitivas o simplemente podrá sobrevivir.
Pero hablemos de nucleares y renovables...
Un hito simbólico de la pugna entre los desarrolladores de energías renovables y energía nuclear tuvo lugar tras el terremoto y tsunami de Japón. El desastre hizo cerrar 11 de los reactores nucleares del Japón, al menos seis de los cuales están ahora condenados. Esos mismos días la Asociación de Energía Eólica del Japón informó: “Ninguno de nuestros socios ha informado de daños en las instalaciones eólicas del Japón, ni por el terremoto ni por el tsunami. A las tres semanas el desastre, TEPCO, operador de Fukushima y una de las cinco generadoras más grandes del mundo, perdió más de las tres cuartas partes de su valor en bolsa. Mientras tanto, la Japan Wind Development Company casi dobló su valor.
Aparte de anécdotas, la crisis de Fukushima solamente ha exacerbado los cambios a los que el sector energético se enfrenta actualmente como consecuencia de la combinación de factores ambientales, recursos e incremento de la demanda.
Las previsiones de energía tradicionales anticipan un rápido incremento en la demanda energética, impulsada principalmente por la necesidad de satisfacer las necesidades de las economías crecientes de Asia, particularmente China y en menor extensión India. Las economías emergentes crecen muy rápidamente y para ello necesitan una energía que no disponen, y eso está ocasionando serias perturbaciones e incluso racionamiento en muchos países. La situación comienza a ser dramática en muchos lugares y como vimos hace algún tiempo las revueltas populares demandando energía más asequible no dejan de crecer (ver recopilación de noticias sobre revueltas populares por los precios de la energía). La Agencia Internacional de la Energía asume que si continúan las políticas actuales, la demanda global de energía aumentará un 47 % en 2035. En ese escenario, el consumo de China se habrá triplicado, mientras que en la Unión Europea y los Estados Unidos tan solo se habrá incrementado un 4 %.
A medio plazo, la preocupación más acuciante es la disponibilidad de recursos convenientes de energía – particularmente combustibles líquidos – y el impacto asociado que suministros y precios tendrán en el consumidor. El U.K. Energy Research Centre estimó en 2009 que el número de campos petrolíferos que han pasado su pico de producción es al menos del 6,5 %, mientras que la declinación de los campos de producción actuales es al menos el 4 %. Eso supone que solamente mantener el nivel de producción actual requiere 3 millones de barriles al día de nueva capacidad cada año, lo que equivale a la producción de tres años de Arabia Saudí. Y estas estimaciones se hicieron sin tener en cuenta la demanda creciente de los países emergentes. La situación del petróleo es particularmente aguda, pero las preocupaciones sobre la disponibilidad de otros combustibles fósiles, tales como gas natural, en algunos países y regiones está afectando al precio significativamente.
Una comparación económica
Cuando se evalúa el papel de la energía nuclear en el mix de energía global, es importante considerar los tipos de apoyo que la energía nuclear recibe comparando con otras tecnologías. Muchas personas piensan que las energías renovables son subsidiadas mientras que la energía comercial es competitiva por sí misma. Están muy equivocadas. La energía nuclear ha estado en operación comercial durante cincuenta años, y pese a ello reciben grandes cantidades de subsidios directos e indirectos. Es sorprendente que una tecnología que lleva operativa desde hace tantos años esté aún subsidiada, quizás con mecanismos más sutiles pero está y ha estado subsidiada mucho más intensamente que las energías renovables. Más sorprendente aún, por lo descabellado de la argumentación, es los detractores de las energías renovables utilizan como principal argumento en contra de las energías renovables el excesivo coste de los subsidios. Lo curioso es que incluso convencen de ello a los partidarios de las energías renovables. Para una discusión en profundidad sobre los subsidios a la energía nuclear hay un excelente informe que detalla el proceso en Alemania: Green Budget. Germany, Staatliche Förderungen der Atomenergie im Zeitraum 1950 bis 2008 (Berlin: 2009).
 
Pero no solamente ha sido en Alemania donde se ha subvencionado la energía nuclear, esto ha ocurrido en todos los países donde se ha implantado. Hubiese sido imposible conseguirlo de otra forma. Las cifras reflejan datos realmente aplastantes cuando se entra en profundidad en las subvenciones a la energía nuclear. En los Estados Unidos, incluso aunque la energía eólica produjo una cantidad de energía similar durante sus primeros quince años que la producida por la industria nuclear (2.600 millones de kWh de producción nuclear frente a 1.900 millones de producción) los subsidios recibidos por la industria nuclear multiplicaban por 40 los que obtuvo la energía eólica ($39.400 millones frente a $900 millones). Estos datos pueden consultarse en  Marshall Goldberg, “Federal Energy Subsidies: Not All Technologies Are Created Equal”, Renewable Energy Policy Project Research Report No. 11 (Washington, DC: July 2000).
Pese a que todos estos datos son públicos y son fácilmente verificables la percepción popular es que las energías renovables son caras y hay que subvencionarlas.
Continua 7ª PARTE
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