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03 mayo 2011

La competitividad de las centrales de carbón frente a la electricidad eólica (2ªPARTE)


Ver 1ª PARTE
  
La caída de los precios de la energía eólica

En este continuo replanteamiento de la competitividad de la energía ha contribuido el gran impulso al desarrollo de turbinas eficientes que ha tenido lugar en los últimos veinte años. Según Bloomberg New Energy Finance´s Wind Turbine Price Index, los nuevos desarrollos eólicos consiguieron en febrero pulverizar la barrera de € 1 m por MW. Pero lo más letal para las energías convencionales es que los precios siguen cayendo en todo el mundo gracias a la intensa competencia entre los fabricantes. Los economistas de Bloomberg estudiaron los datos proporcionados por 28 de los mayores compradores de turbinas eólicas del mundo. La muestra incluye más de 150 contratos de turbinas, con una potencia total de 7 GW en 28 mercados mundiales.
  
Lo más interesante de estas noticias es que la energía eólica ha caído un 19 % desde los valores de 2007 -  2008, y la tendencia no parece haber acabado. Para los interesados en precios de la energía eólica indicamos que ya se están firmando contratos por debajo de € 0,90 m/MW.
  
Los costes de generación eléctrica a partir de la eólica están batiendo records de caídas de precios. Los costes que se están consiguiendo dependen mucho de las condiciones locales, la tecnología elegida y el proyecto realizado. En países con buenas condiciones de viento (USA, Brasil, Suecia, México) el coste nivelizado (excluyendo subsidios pero incluyendo costes de capital y mantenimiento) está ya por debajo de $68/Mwh. Los costes promedio estimados en las plantas de carbón están en $67 por MWh y $56  por MWh en las plantas de gas.
 
Los precios por MW están ahora más bajos incluso aunque han aumentado los precios de las materias primas. Esto se debe sobre todo al incremento en los rendimientos por MW que consiguen las últimas tecnologías de turbinas.
 
Es importante indicar que los beneficios obtenidos con la energía eólica son bastante superiores a los obtenidos en estos estudios puramente económicos ya que no se han tenido en cuenta los riesgos para la salud y ambientales que se generan con las centrales a base de hidrocarburos.
 
Los cálculos también se hicieron con prudencia el considerar la vida útil de las turbinas pues se estimó en 20 años. Sin embargo, la experiencia indica que las turbinas eólicas pueden durar bastante más tiempo. De hecho, la turbina más antigua del mundo, en Altamont en California, se acaba de sustituir tras 30 años de operación. Además, su cambio se ha producido por un problema legal de mortandad de aves, no por motivos técnicos. La compañía propietaria del parque ha sustituido las viejas turbinas por otras más nuevas con el objetivo de reducir el número de generadores eólicos existentes en el parque.
 
El Department of Energy, parece estar usando como referencia la asunción de 30 años como vida útil de las turbinas eólicas. Con esos datos encontraron en 2009 que el coste de la energía producida por las turbinas eólicas estaba entre 4 y 9 kWh, lo cual las hace competitivas con otras fuentes de energía. Pero realmente podemos repercutir los costes en un periodo de 30 - 40 años y la principal ventaja de esta tecnología es que una vez se ha desembolsado la inversión inicial no hay costes de combustible y los costes de operación y mantenimiento son mínimos.
Antigua central de carbón en Deva, Rumanía
LOS COSTES ESCONDIDOS DEL CARBÓN 
Pero los costes de la energía eólica son aún más bajos son aún más bajos...

Muchos estudios vienen encontrando que la producción de energía eléctrica a partir de fuentes convencionales nocivas para la salud como el carbón o la energía nuclear tienen unos costes escondidos que no se repercuten en las estimaciones de precio iniciales. ¿Cuanto va a suponer para el ciudadanos de Japón y del resto del mundo el accidente de Fukushima?

Hay que plantearse también los costes para la  salud que una central térmica conlleva y que deben ser asumidos por la sociedad. Hablábamos por ejemplo del problema del mercurio en las centrales térmicas hace algún tiempo vienen trabajando (ver Eliminando el mercurio en las centrales térmicas de carbón) o muchos otros problemas más. Todos ellos, aparte de un incremento en los efectos ambientales y para la salud suponen la aparición de unos costes ocultos que durante muchos años debe ir soportando la sociedad. Esos costes, como los que ha supuesto para la Unión Europea la limpieza y modernización de las antiguas centrales térmicas del bloque soviético no se tienen en cuenta a la hora de estudiar la competitiviad de la energía. Los costes de generación de energía del pasado los estamos soportando ahora y los de las centrales actuales serán asumidos por las generaciones futuras.

Los estudios que cuantifican los costes ocultos de las energías fósiles son aún escasos pero todos son concluyentes y muestran que la repercusión en el kWh es muy elevada, mucho más de lo que pudiéramos pensar. Un reciente estudio llevado a cabo en Hardvard sobre los costes ocultos de las centrales térmicas ha demostrado que con los precios actuales del carbón pueden oscilar entre 9 - 27 céntimos de dólares por kWh. Fíjense que estamos hablando de multiplicar los costes de generación como consecuencia de unas estimaciones no detalladas de los efectos económicos que tienen este tipo de tecnologías.
 
El estudio de Hardvard

El estudio de Hardvard se realizó de una forma conservadora y estimó  que pueden ser necesarias inversiones de 345.300 millones de dólares a añadir al coste actualmente considerado en la produción de la electricidad en las centrales térmicas. Esto hace suponer que para Estados Unidos el coste de la electricidad del carbón estaría entre 17 y 35 céntimos de dolar por kWh, muy superior a lo que se ha estado pagando hasta ahora.  El autor del estudio es el Dr. Paul Epstein, Director of Harvard Medical School Center for Health and Global Environment, y once coautores más.  Este estudio va a publicarse en Annals of the New York Academy of Science.

El amplio equipo de investigadores que trabajó sobre el proyecto estudió en detalle todos los costes asociados al ciclo de vida de las centrales térmicas de carbón, incluyendo los efectos para la salud. El estudio de Hardvard concluyó que los costes totales del carbón ascendían a la increíble cifra de US 500.000 millones de dólares. La noticia apareció en la web de Greenpeace. Quien no considere esa fuente fiable que espera a la publicación en The New York Academy of Sciences, imaginamos que los 26 premios nobel de su equipo directivo y sus 24.000 miembros darán más credibilidad a la noticia.

Reuters también publicó en febrero los resultados del estudio de los investigadores de Hardvard y mencionaba que los costes escondidos del carbón suponían a los ciudadanos de Estados Unidos el pago anual de 345.000 millones de dólares.

El estudio de Hardvard encontró estos costes analizando las comunidades mineras y los efectos para la salud en las personas que vivían en los alrededores de las centrales térmicas de carbón.

En TODOPRODUCTIVIDAD lo que realmente nos interesa son los costes y los resultados de este estudio lo que muestran es que el coste de la electricidad producida por el cabón es realmente el triple de lo que se considera en los estudios de competitividad de este tipo de energía.

Todos estos avances con los que alcanzamos a comprender mejor los costes de los distintos tipos de energía deben hacernos pensar que puede haber cambios sensibles en el futuro próximo en la consideración de energía desde las centrales térmicas frente a las que hasta ahora se consideraban más costosas, las energías renovables. El mundo se mueve por motivos puramente económicos y ahora estamos descubriendo que las energías que considerábamos baratas son realmente mucho más costosas.

Continúa  en 3ª PARTE

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