05 mayo 2011

El declive de nuestras viejas centrales nucleares en el mundo post Fukushima (5ª PARTE)


Ver 4ª PARTE
  
Los costes de una central nuclear en 2010

El año 2010 se ha caracterizado por un intenso cambio en los costes de la energía. Hemos analizado en el blog en muchos artículos lo que está pasando tratando de atisbar lo que puede ocurrir. Buscando como siempre oportunidades de negocio a pequeña escala nos ha interesado el petróleo pero también la situación de las centrales nucleares. Ambos factores pueden condicionar los modelos energéticos a escala mundial en un futuro inmediato y es necesario estar atento. La capacidad competitiva de las distintas fuentes de energía cambia con rapidez y ello está haciendo y aparecer interesantes oportunidades de negocio en nichos inexistentes hasta hace muy poco tiempo.
En los artículos que llevamos dedicados a los costes de la energía nuclear y al impacto de Fukushima si que estamos encontrando algo que desde hace algunos meses venimos atisbando en diferentes fuentes bibliográficas: el aumento creciente de los costes de la energía nuclear. La mayoría de las guerras se pierden por consideraciones económicas y no por capacidad bélica. Algo parecido podría ocurrir con la pugna entre ambientalistas y lobbies pronucleares si finalmente los costes de la energía nuclear hacen que esta tecnología deje de ser competitiva.

En este nuevo artículo de la serie post Fukushima vamos a centrarnos en los costes de la energía nuclear cuando tratan de cumplirse las disposiciones de seguridad vigentes en Europa y los hechos acaecidos al respecto durante 2010 en nuestro continente.
 
El renacimiento de la energía nuclear en Europa se ha caracterizado por la escalada no prevista en los costes de construcción de los dos proyectos emblemáticos de AREVA. Olkiluoto en Finlandia y la planta francesa de Flamanville. En marzo de 2011, AREVA anunció que necesitaba provisionar 367 millones de euros adicionales a sumar a los 2.3000 millones de euros ya anunciados. También Flamanville sufrió retrasos y un sobre coste sobre presupuesto de al menos 1.000 millones de euros por encima del presupuesto inicial.
Ningún otro proyecto principal fue anunciado en 2010 en el que se dispongan de costes fiables. Vietnam ordenó la construcción de dos reactores de 1.200 MW en Rusia con la construcción planificada para 2014, pero los costes no se han publicado aún y tampoco está claro si la orden es firme. Tampoco se disponen de costes actualizados en Estados Unidos, aunque CEO de Exlelon, la mayor generadora de energía nuclear del país, estimaba que sería necesario un precio del carbón de $100 por tonelada para despertar nuevamente la energía nuclear.

En el Reino Unido, las estimaciones de costes en las que se basa la política nuclear del país se han incrementado dramáticamente. Cuando el gobierno británico publicó sus previsiones en 2008 se asumía que el coste de construcción de una planta nuclear sería de $ 2.000 por kW. A este nivel, los estudios británicos concluían que la energía nuclear no sería viable a menos que el precio del carbono en Europa no superase los 36 euros por tonelada según el esquema de comercio de emisiones de la Unión Europea. En los cinco años que lleva introducido el mercado de carbono raramente ha superado ese nivel y normalmente está por debajo de los diez euros la tonelada.

En junio de 2010, el gobierno británico publicó unas nuevas estimaciones de costes, preparadas por la firma consultora Mott Macdonals, donde se estimaban los costes de una primera planta nuclear de la nueva generación en $6.000 por kW. Los costes caerían al adquirir experiencia hasta unos $ 4.500 por kW, pero probablemente en centrales ordenadas no antes de 2025.
En 2010, la Nuclear Energy Agency (NEA) actualizó sus estimaciones de costes para las tecnologías de la nueva generación, con un rango que estaría entre $1.600 y $5.900 por kW. El rango inferior refleja el punto de vista altamente optimista que aún hay en algunos países.
Las instituciones financieras también han elaborado influyentes estudios sobre los costes de la energía nuclear. Ernst & Young examinó en 2010 el riesgo de construcción de centrales nucleares y concluyó indicando que esperaba que la industria hubiese aprendido los errores de los años 70 y 80, cuando la industria norteamericana empleó miles de millones de dólares en proyectos en los que nos se pudo recuperar la inversión y entraron en pérdidas. Standard & Poor´s, en una revisión de la industria nuclear de Estados Unidos también alertaba a las compañías que están alentando los nuevos proyectos nucleares. Si no reciben préstamos garantizados recomendaba abandonar tales proyectos por ser demasiado caros, o no ser rentables.
  
La necesidad de subsidios
Ya que los costes de las plantas nucleares continúan aumentando, está siendo muy difícil argumentar que la energía nuclear es competitiva contra las opciones renovables, y mucho menos contra los combustibles fósiles. Sin embargo, muchos gobiernos continúan apoyando los subsidios para la energía nuclear.
Uno de los gobiernos que ha seguido apostando por los subsidios a la industria nuclear ha sido el británico. Queda aún por ver qué mecanismos serán elegidos y que extensión tendrán estas ayudas si finalmente se confirman.
  
A la vista de todos estos estudios los intentos de financiación de la industria nuclear están encontrando serias barreras. Cada vez más son los bancos y las agencias de calificación los que determinan si una planta nuclear se construye o no. La solución ideal para los financiadores queda en la recuperación de costes garantizada. No es una sorpresa que las órdenes de nuevas centrales impulsadas en los últimos tres años proceden de países donde las generadoras son mayoritariamente propiedad del estado. China cuenta con 26 de las 43 nuevas centrales iniciadas en los cuatro últimos años, Rusia seis, y Corea 5. En todos estos países las generadores son monopolios públicos.
Podemos concluir este artículo indicando que el renacimiento nuclear, basado en un nuevo diseño de reactores ofrecidos más baratos y más seguros que los existentes, está muy lejos de ser real. La industria nuclear ha intentado desesperadamente prometer energía más barata en un periodo de crisis energética como el actual, pero los resultados son decepcionantes. No está muy claro porque las estimaciones de costes han escalado tan dramáticamente en la última década, hasta seis veces según algunos de los estudios mencionados. Los costes prometidos en la etapa de proyecto se han ido incrementando drásticamente conforme los proyectos avanzaban. El accidente de Fukushima sólo puede contribuir a aumentar aún más los costes y dificultar aún más los proyectos nucleares.

Continua en 6ª PARTE
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