21 mayo 2011

La generación perdida se auto-organiza en España


Como no podía ser de otra forma vamos a aprovechar la jornada de hoy para reflexionar sobre lo acontecido esta semana tratando de valorar qué influencia puede tener este nuevo fenómeno en el devenir de los acontecimientos económicos de los próximos meses.
La depresión económica en la que está sumida España se desenvolvía con normalidad, siguiendo el patrón de todas las que hasta ahora ha vivido la humanidad. La generación anterior ha destruido la capacidad de crear empleo y ello ha originado que la nueva generación no tenga capacidad alguna para encontrar un trabajo digno. Se habla de un 45 % de desempleados entre los jóvenes pero el empleo cualificado prácticamente ha desaparecido. En todas las depresiones a esto se responde con una migración masiva y de hecho varios cientos de miles de españoles ya están pasando penurias en el extranjero tratando de escapar de la situación. El poder responde tratando de canalizar el flujo migratorio de la forma más ordenada posible e incluso edita esa guía del buen emigrante que se llama "Españoles por el Mundo". En esta ocasión Alemania es insuficiente como destino y hay que orientar a los jóvenes para que busquen destinos más exóticos.

Hasta ahí todo sigue los cauces convencionales de cualquier depresión económica pero en esta ocasión las cosas pueden ser diferentes. Podría estar naciendo un movimiento que en medio de la depresión económica ha decidido quedarse y luchar desde dentro. El móvil de esta indignación es ver cómo pese a la situación económica del país las estructuras económicas vigentes se mantienen y los políticos no parecen dispuestos a otra cosa que no sea amoldarse a los nuevos tiempos con una ligera disminución de los privilegios en el mejor de los casos. La sensación de continuidad e impunidad es frustrante al ver cómo políticos imputados por corrupción se presentan a las elecciones y muchos ganarán con toda la naturalidad del mundo.

España ha desarrollado desde hace años un modelo económico basado en el sector de la construcción de infraestructuras y en la especulación urbanística. La gestión de los recursos se lleva a cabo desde los poderes públicos y muchas otras entidades y colectivos organizados reciben también su parte del pastel al amparo de un marco jurídico perfectamente estructurado que se ha ido creando desde hace décadas. Al disminuir los recursos económicos disponibles todas esas estructuras se mantienen pero se impide el acceso a las nuevas generaciones. Por no haber hueco ya no hay ni oposiciones. Ahí nace la juventud sin futuro, se propicia el fenómeno migratorio y se atraviesa una depresión económica larga pero más o menos tranquila. Eso ocurrió en todas las depresiones anteriores donde incluso la casta dominante sigue haciendo dinerillo en medio de la depresión al amparo de los privilegios que se siguen manteniendo. La España franquista es un buen ejemplo de este modelo. Las grandes fortunas se cimentaron cuando la población pasaba severas penurias.
   
¿Qué ha ocurrido en esta ocasión?

En esta ocasión todo iba por el camino habitual de todas las depresiones económicas pero un hecho singular puede hacer cambiar las cosas. Las personas que menos futuro tienen en España son precisamente las que están mejor formadas y ello ha propiciado la aparición de un movimiento espontáneo en el que los que sobran en la sociedad hayan decidido que esta vez no van a emigrar, van a plantear batalla desde dentro y van a intentar cambiar completamente las estructuras económicas vigentes. Su alta cualificación les ha permitido crear una sólida sistemática de auto-organizada que impide ningún tipo de reacción a los poderes dominantes y plantea sin tapujo alguno cambiar estructuras intocables como las regulaciones de la mismísima constitución española.
 
Tradicionalmente estos movimientos se anulaban con facilidad desde el momento en el que la indignación generaba violencia y a partir de ahí el poder dominante tenía manos libres para usar medios represores. Las dictaduras totalitarias e incluso las democracias lo tenían bastante sencillo. Nadie se opone a la represión contra jóvenes antisistema que andan quemando coches por ahí. Pero en esta ocasión los ideólogos de la protesta son cientos de miles de personas que debaten sus ideas en las redes sociales. Y en las redes sociales lo que ocurre es que las malas ideas se olvidan y las buenas ideas se potencian y se acaban imponiendo. De ahí que miles de sociólogos, psicólogos, economistas, ingenieros,...lanzan cada uno sus ideas y cientos de miles o millones de personas se encargan de evaluarlas y aprobarlas o rechazarlas en cuestión de horas. Luego están varios miles de informáticos en paro que se encargan de darle forma hasta que maquetan el producto final y poco a poco se van implantando ideas que no ha propuesto nadie en concreto pero que son tan rompedoras como el cambio de una buena parte del articulado de los principios fundamentales sobre los que se asienta el estado de derecho español. Poco pueden hacer los medios de comunicación convencionales (propiedad de los que a toda costa intentan mantener sus privilegios) para tratar de desmontar el fenómeno. Poco pueden hacer algunas decenas de articulistas de prestigio y/o sus becarios para elaborar tesis que puedan ir reconduciendo la situación. Poco argumento tienen los tertulianos o articulistas sexagenarios que tratan de debatir sobre un fenómeno que ni siquiera entienden. Pero lo que no saben estos medios de comunicación es que ellos mismos están impulsando el fenómeno al tratar de anularlo y para ello se utiliza un mecanismo que tampoco entienden. Todos esos programas adoctrinadores (por ejemplo El Gato al Agua) son también vistos por miles de personas de estos movimientos auto-organizados que saben muy bien sacar partido de frases que debidamente maquetadas pueden introducirse también en las redes sociales. Al crearse una nueva polémica miles o cientos de miles de personas desmontan las tesis vigentes y acaban cayendo en el olvido . Gente como Cesar Vidal,  Jiménez Losantos o el mismísimo pedroj son ahora fácilmente neutralizados por las redes sociales. Argumentos que antes eran adoctrinadores, que incluso marcaban las estrategias de los partidos políticos o causaban miedo ahora provocan hilaridad, hacen crecer la indignación y por lo tanto aumentan la auto-organización.

Otra de las características, quizás la más inteligente y efectiva, de este nuevo movimiento es que pese a ser político no se presenta a las elecciones. Realmente estamos ante un movimiento político intangible, un partido político donde nadie se afilia, nadie manda, que no gobierna en ningún sitio y que gracias a la auto-organización las propuestas consiguen en internet acaba solamente teniendo unos objetivos generales sin demasiado compromiso. Pocos detractores pueden tener estas tesis generales y desde luego pocos errores pueden cometerse. Al no haber cabeza visible alguna tampoco hay forma de lanzar campañas de desprestigio contra persona alguna. También se ha procurado en esta ocasión ir evitando la aparición del cojo manteca. Todo ello conlleva que su efecto sea mucho más letal aún porque los jóvenes no son los únicos afectados por la depresión económica y en consecuencia el movimiento tiene varias canteras donde captar adeptos,  y eso se ha hecho con inteligencia. Cientos de miles de personas han sido desahuciadas de sus casas, varios millones de trabajadores han sido despedidos, bastantes millones más han visto congeladas sus pensiones y también bastantes millones saben ahora que un puesto de trabajo que creían blindado ya no lo está. Los inmigrantes en paro, los desahuciados,  los pensionistas o los parados de la construcción no tienen capacidad de organizarse pero si va a adherirse a un movimiento apartidista que defienda unos intereses similares a los suyos. Se van a adherir a un movimiento pacífico y cívico como hábilmente estan organizando los jóvenes. Miles de sociólogos, abogados o psicólogos en paro están diseñando una estrategia que sea difícil de desmantelar por los que ven amenazados sus privilegios y esa capacidad es difícil de neutralizar.

A nuestro parecer, el nuevo movimiento no va a conseguir arreglar las cosas, ni mucho menos. Es totalmente imposible conseguir recuperar lo que se ha robado legal o ilegalmente y con total impunidad durante estos años. El dinero ha desaparecido y ahora sólo queda la deuda que la tendrán que seguir pagando igualmente, no hay solución para eso. A nuestro parecer lo que realmente se está dilucidando actualmente es otra cosa bien distinta. Las actuales protestas son una lucha por una redistribución de los recursos existentes a base de eliminar privilegios. Por eso se piden cosas como que los partidos políticos o sindicatos solamente se financien por las cuotas de sus socios. Pero son muchos los privilegios que tiene la generación anterior y que realmente impide la redistribución de los recursos entre los que llegan...¿estancos, administraciones de lotería, farmacias...?

Bueno, iremos viendo cómo va desenvolviéndose la situación, por lo pronto han conseguido que algunos que no íbamos a ir a votar mañana lo hagamos.
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