11 febrero 2011

Eligiendo la temperatura de color en los proyectos de iluminación




La sustitución de lámparas incandescentes por fluorescentes compactas (CFL) y posteriormente lámparas LEDs es un hecho en todo el mundo. Estamos notando ya las importantes ventajas tanto en duración como en consumo que conseguimos con estas tecnologías. Para profundizar en el conocimiento de la eficiencia energética en iluminación vamos a seguir hablando de conceptos claves a tener en cuenta, y hoy nos vamos a centrar en la temperatura de color.


Temperatura de color 
las CFL pueden tener una temperatura de color de 2700 K, al igual que las lámparas LED y las incandescentes estándar. Sin embargo, otras lámparas LED tienen una temperatura de color de 3032 K.

¿Qué significa esto?

La siguiente imagen muestra un gráfico de temperatura de color.

Diagrama de la temperatura de color

La imagen anterior muestra un gráfico de temperatura de color. Como puede verse, la temperatura de color es menor cuanto más amarilla es la luz. Cuanto más alta es la temperatura de color más blanca será la luz va a ser. Si la luz es demasiado "blanca" el ambiente no va a ser cálido y acogedor. Pero también podemos encontrar lámparas con diferentes temperturas de color, y es importante saber cómo nos afectarán otros valores. Se comercializan, por ejemplo, lámparas fluorescentes compactas para nuestra casa pueden una temperatura de color de 5000 K. Esto producirá una iluminación demasiado brillante.


Aparte de la temperatura de color y los vatios, la otra cosa a considerar en los proyectos de iluminación son los lúmenes. Lumen es la unidad de flujo luminoso, una medida del poder de la luz percibida por los ojos humanos.

En una vivienda vamos a encontrar LEDs que tienen 430 lúmenes y equivalen a lámparas incandescentes de 40 w y CFL que emiten 900 lúmenes y son equivalentes a las lámparas de 60 w.
Estas reflexiones nos indican que cuando cambiemos de sistema de iluminación por otro más eficiente debemos fijarnos en la potencia, en la temperatura de color y en los lúmenes.

Hay que considerar el color de la luz y si habrá suficiente luz para evitar que la tensión de los ojos (también es importante la dirección de la bombilla).

El consejo que damos es actuar con cierta prudencia y hacer unas pruebas antes de implicarnos en proyectos ambiciosos de eficiencia energética.

Bibliografía: Lighting upgrade: Incandescent to CFL to LED. Mapawatt. June 23r 2010
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