08 agosto 2011

La ONU cuestiona los subsidios a los biocombustibles

El debate de alimentos versus combustible ha tomado un nuevo giro. Desde hace  años, se los han culpado a la rápida expansión de la clase media de Asia en la subida del coste de los alimentos. Como consecuencia de esta demanda se crearon mercados tan volátiles que los precios han subido a niveles récord dos veces en cuatro años.

Sin embargo, según una nueva investigación para United Nations´ food body, la creciente desviación de granos y oleaginosas para producir biocombustibles, especialmente en los EE.UU. y Europa. Actualmente se estima se emplean $ 8.000 millones al año el apoyo de los biocombustibles y ello ha tenido un efecto mucho mayor.
 Un nuevo informe de la Comisión de Seguridad Alimentaria Mundial (ver aquí) encontró que el uso de granos como el maíz y el trigo para crear bioetanol, a menudo se mezcla con gasolina para crear combustible para el transporte, ha añadido 0,5 puntos porcentuales al crecimiento de la demanda mundial de cereales, empujándola a un 1,8 % año del 1,3%.
En los aceites vegetales, que se utilizan para producir biodiesel y dominan el mercado de Europa, el crecimiento ha sido aún más pronunciado.  Aunque el uso de alimentos se desaceleró entre 1990 y 2000, del 4,4% al 3,3% de un año, el uso industrial se disparó, por lo que en la década de 2010 aumentó de 11% a 24% del consumo mundial.
Este desarrollo espectacular de la industria de los biocombustibles ha sido posible sólo gracias al apoyo público masivo: subsidios, exención de impuestos y su uso obligatorio en la gasolina.
 En contraste con la creencia convencional, el estudio sostiene que sin los biocombustibles, la tasa de consumo de alimentos en el mundo, excepto en la Unión Soviética (cuya industria ganadera se está recuperando del colapso bajo el comunismo) es realmente lento. A pesar de un aumento de la demanda de carne en Asia el aumento global es pequeño.
El argumento puede parecer ilógico.  China y la población de la India en conjunto representan casi el 40% del total del mundo y su rápida expansión crea cada vez más bocas para alimentar. Es importante destacar que el crecimiento de sus economías, también está creando una mayor demanda de carne, que tiene una necesidad de producir hasta ocho veces más grano por kilogramo.
Sin embargo, como señala el informe, la demanda de las economías ricas es mucho menos elástica que la de los países en vías de desarrollo ya que la proporción de los presupuestos de los consumidores que gastan en alimentos es mucho menor.  Como resultado, el creciente consumo en los países ricos es visto como mucho más influyente en la creación de la volatilidad, ya que no reacciona tanto a las alzas de precios.
Debido a esto, el informe concluye que "limitar el uso de alimentos para producir biocombustibles es el primer objetivo que se persigue para reducir la demanda.
Esta no es la primera vez que la ONU se posiciona en contra del uso de los biocombustibles.  En un informe para el Grupo de los 20 reunión de ministros de agricultura en junio con otros organismos, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, la FAO instó al G20 a eliminar las políticas de subsidio a la producción de biocombustibles.
 Pero esta nueva recomendación llega en un momento en que tanto los EE.UU. y la UE están reconsiderando sus programas de apoyo a los biocombustibles, tanto por su potencial papel en el alza de los precios de los alimentos como por una credibilidad ambiental cada vez más cuestionable.
Bibliografía: Report Links Biofuels With Food Prices. August 4, 2011 
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