02 julio 2009

Sobre como la crisis está influyendo en frenar el cambio climático

El crecimiento en las emisiones de dióxido de carbono cayó a la mitad. La recesión global y los altos precios del petróleo jugaron un papel principal en reducir las tasas de emisión. Las medidas para atajar el calentamiento global tales como las energías renovables tuvieron una cierta contribución, pero sólo parcial. Los datos proceden de Netherlands Environmental Assessment Agency, que también mostró que por primera vez las emisiones de los países en desarrollo son ya más de la mitad de las emisiones globales.
El análisis de la NEAA muestra que los combustibles fósiles quemados en la producción de cemento (una de las actividades que más contribuye al calentamiento global) fue solamente un 1,7 % en 2008, lo que refleja una caída significativa respecto al 3,3 % que cayó en 2007. El estallido de la diversas burbujas inmobiliarias en el mundo y la recesión que han provocado han tenido un claro efecto sobre los principales sectores ligados a la construcción.
La ralentización en las emisiones se debió sobre todo a la caída del 0,6 % en el consumo de petróleo – la primera declinación registrada desde 1992. Sin embargo, esta tendencia se distribuye de forma no uniforme alrededor del mundo. En China, el uso del petróleo sigue creciendo, pero lo hace ya a un ritmo del 3 %, ralentizándose un crecimiento del 8 % que se experimentaba desde 2001. Pero la mayor caída en el consumo de petróleo mundial tuvo lugar en Estados Unidos, donde se experimento un descenso de nada menos que el 7 %.
La caída de la demanda global se reflejó bien en los altos precios del petróleo de la primera mitad de 2008 y ello provocó un incremento notable en la producción de biocombustibles. Pese a las dudas existentes sobre estos combustibles, el balance global de reducción de dióxido de carbono podría haber sido positivo.
Pero los datos de NEAA pueden ser menos favorables de lo que pudiera parecer a priori, pues no se consideró el impacto de todos los gases de efecto invernadero, y sólo el dióxido de carbono. Tampoco se consideró el dióxido de carbono liberado por la deforestación, que cuenta con casi un 20 % de todas las emisiones de gases de efecto invernadero y tiene un abrumador impacto en los países en vías de desarrollo.
Las energías renovables y la eficiencia energética tuvieron un impacto positivo en muchos países.
El consumo de carbón continuó creciendo lentamente y el de gas natural quedó sin cambios. Bibliografía: The Guardian
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