05 septiembre 2009

España, el agujero de las cuentas europeas

Comentamos hoy un nuevo artículo en el que la prensa económica internacional mira con sorpresa lo que está ocurriendo en España. Según un artículo publicado en investorsinsight, la situación española se resume en cuatro puntos:

  • Spain = Japan 2.0? – Se argumenta que 1) el crash español es peor de lo que se cree, 2) los bancos españoles están escondiendo pérdidas, y 3) los inversores españoles fuman crack si creen que sus bancos están entre los bancos más fuertes (se cita Forbes latest Spanish Banks). Si todo esto es verdad, España pronto tendrá bancos zombis como Japón. La situación en España puede considerarse como un desastre que se espera que ocurra. La severidad de la crisis es poco comprendida y sus efectos serán costosos para los inversores y tendrá profundas repercusiones en el sistema bancario europeo. España se prepara para soportar una larga y dolorosa deflación que se manifestará vía un muy alto nivel de desempleo para una economía industrializada, un colapso del estado e insolvencias del sistema bancario. El artículo cita literalmente que "España tiene la madre de todas las burbujas". Para hacernos una idea de la magnitud del problema español, el país tiene tantas casas sin vender como Estados Unidos, pese a que este país es seis veces más grande. España supone aproximadamente el 10 % del P.I.B. europeo, pero a base de crédito externo ha construido nada menos que el 30 % de todas las casas construidas en Europa desde 2000. El impacto en el sector bancario será severo. Los préstamos a promotores de casas crecieron un 850 % en 8 años. Si sumamos la deuda de los constructores y de los promotores, la cifra que debe el sector de la construcción es de 470.000 millones de euros. Esto es el 50 % del P.I.B. español. La mayoría de estos préstamos son malos préstamos. Pero analistas internacionales de la situación española apuntan a que el crash español puede ser mucho peor que la década perdida japonesa, ya que la economía japonesa de 1992 pudo equilibrar sus ahorros, ya que tenía un excedente por cuenta corriente del 3 %. Sin embargo, otro de los grandes problemas españoles es precisamente el déficit por cuenta corriente, que alcanza al 10 % del P.I.B. español (el más alto del mundo por renta per cápita y el segundo en términos absolutos). Las empresas españolas, al contrario que las japonesas de 1992, son incapaces de exportar y afrontar con éxito aventuras internacionales, y ello empeora mucho más la situación.
  • Los bancos están escondiendo pérdidas – Los analistas creen que los bancos españoles no están registrando el estado real de sus préstamos y están extendiendo el crédito a compañías zombis de construcción. Los bancos hacen esto para 1) conseguir impulsar cambios en su contabilidad, 2) no marcar préstamos a los mercados, 3) continuar prestando a las compañías zombis, 4) por seguir prolongando los préstamos a 40 años que dieron sobre el valor de las casas, y otras prácticas de la época de la burbuja inmobiliaria.
  • España está en deflación – En un ambiente deflacionario, las deudas son más duras de llevar. Incluso aunque los tipos lleguen a cero las deudas están aumentando en España. Es por ello que la deflación es tan terrible. Europa del este, Irlanda y España están experimentando el inicio de la deflación. Según el artículo la deflación irá mucho más allá, y sus ramificaciones se extenderán a lo largo de todo el sector bancario europeo.
  • ¿Quién está sosteniendo todo esto? – Las interrelaciones económicas en Europa han provocado que la situación de España esté desequilibrando a todo el continente, y de ahí que la ingeniería financiera de todo el continente está haciendo malabarismos para sostener esta situación. Los países de la periferia del continente europeo son deudores netos, y el resto de Europa es quien les ha prestado el dinero. Si los deudores no pueden pagar, los prestamistas sufren. Alemania, Francia y otros necesitan arreglárselas para capitalizar la periferia y especialmente España.

Los efectos de la burbuja inmobiliaria española, tan ocultada por todos, pasó de los promotores a sus proveedores, y de ahí a los trabajadores que pasaron al desempleo. Pero la magnitud de la deuda de los inversores del ladrillo es tan colosal que las perturbaciones desencadenadas tras el estallido de la burbuja inmobiliaria acabaron trasladándose al sistema bancario español, que tuvo que ser apalancado por el estado español. Ahora, el problema ha saltado fuera de nuestras fronteras y el miedo es que el sistema financiero europeo quede también afectado.

La situación de la burbuja inmobiliaria española es mucho peor de lo que la gente piensa

La línea standard que la mayoría de los analistas piensa sobre España es la siguiente:

  • Provisiones dinámicas - En 2000, el banco central de España introdujo un sistema de provisiones dinámicas que forzaba a los bancos a constituir reservas contra pérdidas futuras. Los bancos españoles reservaban tres o cuatro veces más que sus competidores internacionales. En cierto sentido, el Banco de España estaba construyendo un sistema de amortiguación contracíclica para prepararse ante una crisis crediticia.
  • Préstamos prudentes – Los grandes bancos privados defienden que ellos gestionen sus riesgos concentrando los préstamos en residencias primarias en las ciudades a un ratio razonable préstamo/valor, dejando que los préstamos a los desarrolladores y compradores de segundas residencias se concentrasen en las cajas.

Sin embargo, a pesar de las provisiones dinámicas, los bancos españoles se han apresurado en sostener su capital. Lo han hecho instando a sus clientes más desinformados a invertir en acciones preferentes. Es un buen comienzo, pero aún insuficiente.

La magnitud del problema español es asombroso, y sobrepasará todos los beneficios de las provisiones dinámicas. Con datos conservadores, España tiene aproximadamente un millón de viviendas sin vender. Desafortunadamente, muchas de esas casas están en la costa, y sin el retorno de los sobreendeudados turistas británicos, es probable que queden sin venderse. Las casas españolas están en el lugar equivocado.

La burbuja de los activos inmobiliarios españoles es mucho mayor que la burbuja de Estados Unidos y otras burbujas clásicas. Si se multiplicaron por 10 los precios, luego bajarán un 90 %. Las matemáticas son así de simples.

Dado como está el panorama en España, pudiera suponerse que los precios de las casas han sufrido tanto como en Estados Unidos. Pero este no ha sido el caso. Según los precios oficiales, los precios de la vivienda han caído en España poco más del 10 % desde su pico.

¿Por qué los bancos españoles no han experimentado el mismo destino que los bancos americanos, irlandeses o británicos? Es asombroso que con las tesis anteriores no hayan aparecido más víctimas. Según el artículo, se defiende que los bancos españoles están escondiendo sus problemas. Veamos cómo están haciendo esto.

  1. Aumentando el valor de sus activos contabilizados.

Se piensa que el Banco de España es una institución prudente y conservadora. Esto es verdad, pero ahora está cambiando su tono. Ahora está muy preocupado por el destino de algunos bancos españoles y algunos analistas estiman que ayudará a eludir que anoten pérdidas este año.

En Julio, el Banco de España cambió sus regulaciones sobre provisiones de las hipotecas de riesgo, disminuyendo los porcentajes de provisiones. Ahora los bancos sólo tienen que reservar por la diferencia entre el valor del préstamo y el 70 % del valor de mercado de la propiedad. Para muchos bancos, este cambio ha conseguido que no pierdan dinero este año.

Fuente: http://www.ft.com/cms/s/0/adcd2d5c-725d-11de-ba94-00144feabdc0,dwp_uuid=4034778a-37aa-11dd-aabb-0000779fd2ac.html

Fuente: http://www.economist.com/businessfinance/displaystory.cfm?story_id=14133692&CFID=75849280&CFTOKEN=62919779

Los bancos españoles podrían no estar anotando el valor de Mercado real, y ello es posible porque los bancos controlan la mitad de todas las tasaciones que utiliza el estado para estudiar los precios de la vivienda. Los bancos españoles controlan el 25 % de las tasaciones directamente y otro 25 % indirectamente a través de sus acciones. La tasación de las garantías de los préstamos hipotecarios de cajas y bancos es de importancia fundamental para saber si los bancos y cajas están o no en pérdidas. De esta forma se permite que las entidades financieras controlen si declaran o no sus propias pérdidas.

Las tasaciones han cobrado especial relevancia en el estado de recesión actual ya que son un instrumento para calibrar la solvencia del sistema financiero español.

Fuente: http://www.expansion.com/2009/04/19/inversion/1240172606.html

Las estadísticas oficiales del precio de la vivienda no se corrobora con evidencias muestreales, búsquedas web o ventas reales. De acuerdo con un estudio citado por El Mundo, el precio en la costa habría caído ya un 30 – 50 %

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/08/07/suvivienda/1249655305.html

Otra estrategia que realizan los bancos para ocultar créditos fallidos es convertir un préstamo no pagado en un activo inmobiliario. El banco compra al promotor la casa por el precio de la hipoteca, y de esa forma se enmascaran las pérdidas.

Para evitar los apuntes negativos también están consiguiendo transferir viviendas a ciertos clientes o amigos a cambio de cancelar los préstamos impagados.

Fuente: http://www.surveyspain.com/articles/asp-stats-comments.htm

Muchas compañías inmobiliarias españolas consiguen refinanciar sus deudas, postponiendo de esta forma la entrada en concurso de acreedores por un tiempo. Algunos ejemplos son Realia, Aisa, Afirma, Reyal Urbis y Renta Corporation. Después de la debacle producida tras la caída de Martinsa-Fadesa en 2008 el sistema bancario se las está arreglando para sostener a otras muchas compañías. Lo que se está haciendo simplemente es posponiendo el problema para el futuro y alargando la recesión.

Los bancos han comprendido que instar a la entrada en un proceso de concurso de acreedores a los constructores que no pueden ni pagar préstamos ni vender sus casas no es bueno para ello. Así que se las ingenian para que los constructores no reporten grandes pérdidas y van refinanciando las deudas.

A las pequeñas empresas españolas no se les trata de la misma forma, tan pronto como dejan de satisfacer sus deudas, incluso aunque haya sido un buen cliente durante años, se considera una plaga. Pero en el caso de los grandes constructores, con tal intentar frenar la caída del valor de los activos inmobiliarios, los bancos refinancian la deuda como si no hubiese pasado nada.

Fuente: http://www.cotizalia.com/cache/2009/08/02/noticias_96_pymes_solventes_credito_inmobiliarias.html

Los bancos españoles son ahora los mayores propietarios de activos inmobiliarios en España. Han obtenido las propiedades de muy diferentes formas. Para esconder los efectos del crash real, los bancos españoles han estado comprando propiedades para evitar que los créditos otorgados se conviertan en malos préstamos y pongan en aprietos a sus propias compañías. Los bancos, conscientes del problema que supone la depreciación de su principal valor, se han dedicado a cambiar deuda por casa para evitar que la vivienda acelere su caída en los precios. Se estima que los bancos han adquirido en los últimos meses propiedades por valor de 16.000 millones de euros. También han obtenido decenas de miles de casas a través de deudas por permutas financieras.

Los bancos españoles han creado ahora sus propios portales de venta de pisos ya que de hecho se han convertido en las principales inmobiliarias del país.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/05/19/suvivienda/1242718086.html

Pero el gran batacazo de los bancos no ha venido de los préstamos a las familias. El banco tiene medios para asfixiar hasta el límite a los pequeños y la ley española propicia que los endeudados compradores de pisos paguen la letra a toda costa. En muchos casos los familiares de los más endeudados ayudan a pagar la letra durante meses para evitar que el banco ponga en marcha su maquinaria contra el moroso. Si el banco embarga, y vende el piso por una cantidad mucho menor a la deuda (como es lo más probable) su propietario arrastrará el resto de la deuda hasta que pueda satisfacerla. Ello ha llevado a muchas familias a una situación próxima a la indigencia por haberse embarcado en una compra que estaba por encima de sus posibilidades.

Pero el principal problema no está en las familias, sino que está en los préstamos a los promotores. Ante el paroxismo de la burbuja inmobiliaria, los bancos prestaban con la única garantía del suelo, sabiendo que la inflación de la vivienda les haría correr pocos riesgos. Pero los pisos no se vendieron y muchos edificios no llegaron a acabarse, y ahora las garantías del banco son esqueletos de edificios o viviendas que se devalúan conforme pasan los meses. La situación se vuelve delicada y los bancos buscan soluciones imaginativas para tratar de escapar del desastre. Una de esas soluciones es la financiación de la compra del 100 % de la vivienda en aquellos edificios que el promotor acepte bajar el precio un 20 %. Esta es otra forma de proporcionar crédito indirecto a los desarrolladores zombis.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/07/29/suvivienda/1248879035.html

¿Cómo puede solucionar España su problema?

Las fórmulas existentes para salir de una situación en la que se encuentra España son claras y probadas, no hay milagros sino que simplemente hay que cuadrar las cuentas. Pero para hacerlo los españoles deben sufrir mucho y no es fácil aplicar las únicas medidas que harán salir antes a España de la crisis. La salida de la crisis será muy lenta, pues realmente de lo que se trata es de pagar las deudas, algo que llevará a los españoles decenios. No olvidemos que los españoles estarán pagando deudas por un bien que continuará depreciándose durante mucho tiempo, y ese fenómeno deflacionista paraliza cualquier economía.

La única forma de conseguir solventar el problema en un plazo de tiempo más corto es aumentar de forma "espectacular" la productividad de las empresas españolas. España produce bienes de poco valor añadido y sus principales competidores son las economías emergentes con unos costes salariales 5 veces inferiores a los españoles. Es improbable por ello que España consiga aumentar de forma importante la productividad, pues para ello deberá desarrollar mucho su tecnología a la vez que reduce los precios y salarios en un 20-30 %. Este fenómeno, reducción de precios y salarios se denomina "devaluación interna" y es uno de los procesos más dolorosos que puede sufrir cualquier país.

Pero no serán los españoles de la calle los únicos que sufran esta "devaluación interna", también sufrirán los bancos y los que prestaron el dinero a los bancos.

Esta situación no sólo la va a vivir España, sino que se extenderá a todos los países europeos que basaron su reciente prosperidad en la especulación inmobiliaria.

El desorbitado consumo interno en el que se ha fundamentado el crecimiento experimentado por España en el último decenio ha llevado a que el país se enfrente a una deuda incobrable realmente espectacular, con pérdidas que pueden alcanzar los 250.000 millones de euros. Claramente ni España ni los bancos extranjeros van a reconocer esta deuda tan fácilmente, y es por ese motivo que las pérdidas se esconden a toda costa.

El gran crecimiento de España se basó en los préstamos de bancos extranjeros y ahora España tiene un déficit del 10 %, el segundo más elevado del mundo tras Estados Unidos. La economía española actuó durante años como un consumidor gigante que absorbía los ahorros de los disciplinados centroeuropeos, que obtenían unas jugosas plusvalías con el crecimiento español. El crecimiento español no se basó en la producción interna, sino en los préstamos externos ya que el ahorro interno era casi inexistente.

También la deuda externa española es extremadamente alta en términos absolutos, pues España ocupa el quinto lugar tras Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania; todas economías mucho más potentes que la española.

El interés real y la deflación

Si bien los tipos de interés oficiales están en mínimos históricos, los tipos de interés real están aumentando rápidamente en España, lo que ahogará más a las endeudadas familias. El motivo es que España e Irlanda están experimentando actualmente el comienzo de un periodo inflacionista. Pero la deflación que llegará puede ser mucho peor que la ya existente, y sus ramificaciones se extenderán al sector bancario europeo. Alemania, Francia y otros países europeos necesitan arreglárselas para recapitalizar la deuda española, pues ellos van a sufrir también. Una espiral deflacionaria significa que gran parte de la deuda no podría cobrarse, y los prestamistas europeos tendrían que absorber las pérdidas. En una espiral deflacionista, las deudas son cada vez más duras. Incluso si los tipos llegan a cero, los precios y salarios pueden caer tan rápido que la deuda seguiría subiendo empeorando la situación aún más.

Bibliografía: Inverstorsinsight

Publicar un comentario