Los grandes países de África nacieron en el tumultuoso proceso de descolonización que vivió el continente, especialmente a partir de la II guerra mundial. El deseo de independencia de muchos pueblos tuvo su oportunidad en los años tumultuosos de la guerra fría, cuando las potencias ocupantes estaban demasiado ocupadas para mantener costosas campañas en grandes territorios donde sólo se extraían algunos minerales, en un tiempo que casi costaba más el transporte que el propio mineral. De esta forma, Francia, Alemania y Reino Unido, y en menor medida Italia, Portugal, Bélgica y España, recogieron sus cosas y dejaron los respectivos países ocupados sin preocuparse de nada.
Situación actual:
Las batallas entre las fuerzas armadas de Nigeria y las milicias del Delta del Níger están empujando al país hacia una situación catastrófica, y cada vez parece más evidente que la situación está dirigiéndose gradualmente hacia una guerra civil. Los últimos enfrentamientos serios han tenido lugar el pasado 13 de Septiembre, cuando las fuerzas armadas lanzaron un ataque aéreo contra un campamento de las milicias situadas en el Delta del Niger, el corazón de la producción de petróleo en África. Este ataque provocó que el grupo armado más importante de la región, el "Movement for the Emantipation of the Niger Delta" (MEND) golpease también, y golpease como suele hacer, donde más duele. Los ataques directos contra las instalaciones petrolíferas han hecho que el conflicto amplíe su espectro. MEND es una organización política que reclama una mayor participación en los ingresos del petróleo para la empobrecida región donde se asientan los yacimientos. Es en realidad una organización que a modo de paraguas tiene influencia sobre diversos grupos armados que operan en la región. En tres años de operación en el país han conseguido reducir la producción de petróleo de Nigeria en un 20 %, pero las estimaciones van más allá. Si estalla la guerra civil, Nigeria perderá al menos un 40 % de su capacidad para producir petróleo.
Biliografía: Risky tough. The Economist. September 20th 2008
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