20 enero 2009

El euro como instrumento de tortura para España según la prensa británica

Un nuevo artículo se acaba de publicar hoy mismo sobre España en la prensa británica, y en esta ocasión se incide nuevamente en el peso que el euro puede tener para la recuperación de la economía española. Todo depende de cómo se mire, y desde luego nada es sencillo ante la losa que tenemos encima. Lo que parece claro es que si España deambulase aún más con su "pesetita", la moneda estaría ya hundida en la más profunda de las devaluaciones. Si la todopoderosa libra cae como está cayendo, no hace falta pensar mucho para presagiar lo que ocurriría con la peseta. Y si la moneda española cayese con fuerza, es mejor ni siquiera pensar lo que supondrían lo que en la inflación supondrían las importaciones españolas, y el consiguiente riesgo de subida de tipos de interés en la actual coyuntura
El artículo que comentamos hoy comienza haciendo hincapié en que todo el problema proviene de la burbuja inmobiliaria española, algo que los medios españoles tratan de minimizar. El gobierno porque es gobierno, y los medios críticos porque están metidos hasta las trancas en el negocio inmobiliario, y todos temen el derrumbamiento más que previsible de los precios de los activos inmobiliarios. Es más, el desplome de los precios inmobiliarios es el único estímulo que puede ayudar a iniciar la senda de la recuperación. Ya hemos comentado en varias ocasiones este argumento, rescatado de lo que piensan los analistas de la burbuja norteamericana.
Según The Telegraph, la burbuja inmobiliaria española ha supuesto un incremento del P.I.B. estimado en 16 puntos, superando los efectos de nuestra burbuja local a las burbujas británica y estadounidense. A mucha gente le duele cuando hablamos en estos términos, pero es vital reconocer dónde está la raíz del problema actual. Es necesario comparar entre sí los diferentes indicadores macroeconómicos y ello nos dará una percepción clara de la realidad. El articulista, Ambrose Evans-Pitchard, recuerda como las compañías españolas acudieron a los mercados de capital en euros como si les fuese la vida en ello, hasta el punto que la dependencia del capital extranjero llegó a suponer nada menos que un 10 % del P.I.B. El estado español no puso límite alguno a esta voracidad por el crédito extranjero, y las empresas españolas acometieron la ardua tarea de hormigonar todo lo hormigonable, y algo más. La fiebre por el hormigón se extendió por toda la década, y el resultado de esta frenética actividad constructora-promotora acabó originando un déficit por cuenta corriente que ascendió al 10 % del P.I.B. Y el problema es que la burbuja inflada con el crédito barato de la moneda única y la eliminación de barreras al movimiento de capitales, exige a España una serie de contraprestaciones, que básicamente consisten en que casi toda la planificación económica se realiza desde el Banco Central Europea. El analista resume las medidas que le quedan al gobierno español: "Spain can do almost nothing"
Una razón clave por la que Standard & Poors ha bajado la calificación de la deuda española (algo desde luego más que grave), es porque el país no puede regular sus tipos de interés ni devaluar la moneda para restaurar el equilibrio Según los ingleses hay un tabú en la zona euro sobre esto, pues la ratonera en la que se encuentra España es desde luego peligrosa. La burbuja inmobiliaria ha inflado el valor de los activos en euros, y los precios se regularían a escala internacional con una devaluación de la moneda. Se bajaba el valor de la peseta y todos tan felices, pero esto no puede ocurrir. España no puede recuperarse hasta que no se rompa la cadena, hasta que no se regule la economía por si misma, y ahora se encuentra atrapada en la moneda única. La única forma de solucionar este embrollo, según Evans-Pritchard, es ganar competitividad laboral, y para ello debe embarcarse en una política draconiana de recortes de salarios. El propio articulista reconoce que está por ver si este recorte de salarios es tolerado por la democracia española. Por otra parte, las últimas previsiones de un 19 % de desempleo harán a España entrar en el próximo año en una nueva etapa, esta vez entramos en depresión.
En fin, muy duro el artículo, desde luego, y siempre podremos consolarnos con que es un nuevo ataque de la prensa anglosajona. No sabemos si estas previsiones llegarán o no a cumplirse, pero desde luego son convincentes. Una última cosa que merece la pena destacar es que este analista tampoco hace referencia alguna a la salida del euro como solución a la recesión.

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