31 enero 2009

Nosotros “si” defendemos el despido libre

La vida diaria en el mundo de la empresa española está polarizada en los últimos tiempos hacia una única idea fija: ¿Hasta cuándo va a durar la crisis? Los empresarios se sienten preocupados por la evolución futura de la economía, y los trabajadores atisban ya directamente que su puesto de trabajo no está tan garantizado como pensaban. Incluso los funcionarios sienten cierta inquietud en sus puestos vitalicios de trabajo, pues saben que en la lista de opciones de Zapatero cada vez está más cerca de la cabeza su congelación salarial. Las voces más desesperadas van más allá aún, como hemos visto estos días en boca del presidente de la Cámara de Comercio de Valencia ("Los jubilados dejarán de cobrar la pensión en 2012, la crisis durará 20 años"). El sr. Virosque, pensará quizás que meter el miedo en el cuerpo a los jubilados, de los pocos colectivos no responsables de la crisis actual, es una de las pocas opciones que quedan para convencer al gobierno sobre la extrema necesidad de tomar medidas drásticas.
En este artículo vamos a hablar de un tema tabú, un término que nadie se atreve siquiera a pronunciar en público, un término que supondría el cese de cualquier político que osara pronunciarlo.

La economía de Estados Unidos cae un 3,8 % en el cuarto trimestre

¿Qué repercusiones tendrá tan intensa contracción? Si bien aún se esperaba una caída mayor, desde 1982 no se conocía una contracción de la economía de esta magnitud, una trayectoria que se espera continúe en los próximos meses. El problema de Estos Unidos, similar a muchas economías productoras es que están acumulando grandes excedentes de producción, las fábricas siguieron produciendo a la vez que las ventas caían, y ello provocó acumulación de stocks de productos terminados, un terrible derroche para los balances de cualquier empresa.

Excluyendo inventarios, la declinación de la economía ha sido en Estados Unidos del 5,1 %, según ha desvelado hace dos días el Commerce Department. Como no podía ser de otra forma, los recortes de plantilla están siendo cuantiosos. Entre las últimas empresas que han sacado la tijera son Starbucks Corp. Y Pep Boy – Manny, Moe & Jack. ¿Qué problema tienen tan cuantiosos recortes de plantilla? El principal problema no es el recorte de la plantilla en sí, sino que el problema que se genera con esta situación es el "terror a contratar".

Sobre el terror a contratar

El terror a contratar aparece cuando una economía no es flexible, que desde luego no es el caso de la economía norteamericana. En España en particular, todos piden "flexibilizar el mercado laboral", pero pocos hablan claro sobre los que se necesita realmente en las economías más rígidas como la española. Nadie osa siquiera utilizar términos tabúes como "despido libre". Hasta qué punto no será tabú este término que si buscamos en google "despido libre" nos aparece en primer lugar éste artículo del país, publicado en 1983. Pues bien, nosotros si vamos a hablar del despido libre.

Defendemos el despido libre

Pues bien, si buscamos en google "defendemos el despido libre" nos aparece el siguiente mensaje: "No se ha encontrado ningún resultado para "defendemos el despido libre". Pues nada, titulamos así el artículo y nos vamos los primeros a google sin invertir nada en adsense. Por supuesto nadie se ha atrevido tampoco a registrar un dominio utilizando un término tan aparentemente sacrílego. Parece ser que entre los 420 millones de hispanohablantes no hay nadie que defienda el despido libre, así que nosotros seremos el despido libre.

Tanta hipocresía no tiene límite, pues cualquiera que conozca el mundo empresarial en profundidad, sabe que la mayoría de los empresarios defienden el despido libre como una estrategia de flexibilización vital. El despido libre se defiende especialmente cuando se plantean nuevas contrataciones y cuando la actividad de las empresas varía estacionalmente. Los empresarios ya no son partidarios del despido libre cuando utilizan la "contratación indefinida" como herramienta de fidelización del trabajador. Nada mejor que un contrato indefinido, una boda y una buena hipoteca como para que el empresario pueda disfrutar en su plantilla de trabajadores sumisos. Es más, muchos trabajadores cualificados que alcanzan el máximo desarrollo profesional en una empresa no prosperan más en la sociedad precisamente por estar ligados a un "contrato indefinido". Para estos trabajadores la comodidad del contrato indefinido acaba siendo un lastre a largo plazo. Ni que decir tiene que en el personal más cualificado de la administración ocurre exactamente lo mismo.

El despido libre enmascarado

Ya que en toda empresa es necesario disponer de una cierta flexibilidad en la contratación, la legislación ha ido creando una serie de mecanismos que enmascaran el despido libre. El más notorio es el sistema de contratación por medio de "Empresas de Trabajo Temporal", una fórmula que sólo satisface a las propias empresas de trabajo temporal. Para satisfacer la demanda de esos trabajadores que puedan cubrir los picos de demanda de masa laboral en las empresas, al legislador no se le ocurrió otra cosa que meter un "intermediario por medio" (valga la redundancia). Se crean unas empresas con dos funciones específicas: selección de personal y tramitación de la contratación. Pues bien, cualquiera que necesite trabajadores bajo la fórmula del "despido libre" lo único que tienen que hacer es pagar el significativo sobrecoste de intermediación que esto supone. El empresario pierde competitividad y el trabajador pierde salario, y el motivo es bien sencillo. La enorme capacidad para manejar información laboral de las empresas de trabajo temporal las sitúa en un lugar predominante a la hora de negociar a la baja con los trabajadores. Si hay mucha gente que quiere desempeñar una determinada tarea, la ETT puede actuar letalmente sobre los ingresos del trabajador. Nace así lo que los trabajadores llaman "trabajo basura". Hay que tener en cuenta que en España no puede tampoco contratarse a una persona individual para realizar un trabajo puntual a menos que esa persona esté cotizando en el régimen de autónomo. Y el régimen de autónomo es un todo/nada, es decir, o eres autónomo todo el mes o simplemente no lo eres. No existen (no es rentable) autónomos que trabajen como autónomos por ejemplo tres días al mes.

Nuestra firme defensa del despido libre

Ya que nadie defiende el despido libre, nosotros vamos a hacerlo como hemos dicho, y vamos a hacerlo en los siguientes términos:

  • Obviamente la estabilidad laboral es un valor añadido tanto para la empresa como para el trabajador y en los países donde está más implantada resultaría traumático que desapareciese. Simplemente la gente no está acostumbrada a un mercado laboral competitivo y no sabría cómo actuar. No defendemos por ello un cambio legislativo que cambiase la situación.
  • Pero lo que sí está claro es que con la brutal destrucción de empleo que se está produciendo, y el coste que para las empresas está teniendo el regular sus plantillas a la disminución del tamaño de los mercados, las empresas van a pensárselo mucho para contratar otra vez. Se ha invertido estos años mucho dinero en formar trabajadores cualificados y ahora muchas empresas se ven obligadas a despedirlos, donde se incluyen unas indemnizaciones que golpean duramente los exiguos beneficios empresariales.
  • Es por tanto un lastre para la recuperación económica (que aún tardará en llegar) la imposibilidad de contratar trabajadores temporales sin el sobrecoste de las Empresas de Trabajo Temporal.

En conclusión, consideramos que es importante abogar por una fórmula de flexibilización laboral, que podría ser transitoria en los años que dure la recesión, y que permita a las empresas que vayan encontrando nichos de negocio, la contratación sencilla de trabajadores temporales. Este sistema ya existe en muchos países, por ejemplo en Gran Bretaña. El empresario puede contratar las horas que necesita y la tramitación de las cotizaciones las hace el propio empresario. Si metemos intermediarios en algo tan sencillo: asesoría laboral, ETT, etc, lo que estamos creando es un sistema no competitivo, y esto es lo que ocurre en el mercado laboral español. Necesitamos un mecanismo tan sencillo como que si alguien necesita un trabajador para realizar una tarea de "cuatro horas", la opción sea algo tan sencilla como llamar a alguien que conozcas, que haga la tarea, y que esta operación quede debidamente controlada en el sistema de cotizaciones de la seguridad social. Al no existir esto, la única opción que queda a quien necesita estos trabajos es la "economía clandestina", y de ahí nace el liderazgo español en la utilización de billetes de 500 euros. Se genera una economía paralela, entre otras como consecuencia de la inexistencia de mecanismos flexibles de contratación.

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