15 abril 2008

El dragón hambriento

Tras leer el post de los nuevos colonialistas, la verdad es que a cualquiera se le quitan las ganas de seguir conociendo lo que nos depara el destino si nuestro negocio compite con China. Pero como no es inteligente utilizar la estrategia del avestruz, lo mejor es que profundicemos en la avidez de China por los recursos. The Economist March 15th 2008 incluye un monográfico completo a esta avidez China por los recursos, y comenzaremos comentando en detalle el artículo “Ravenous dragon”. Si, el “Dragón hambriento”, cuyo título refleja perfectamente lo que está ocurriendo en China. Las empresas Chinas están transformando su producción. Si hace pocos años inundaron occidente con mercancías baratas de toda índole: calcetines, corbatas, artículos de jardinería, herramientas de uso doméstico, etc.; ahora han dado un paso significativo y están transformando su industria para la producción de equipos pesados de toda índole. Bullen por eso muchas regiones chinas por la necesidad de transformar una industria que ahora ya procesa cobre o aluminio en ingentes cantidades. Además, si en la vieja Europa la gente prefiere acomodarse con puestos de trabajo fáciles, preferentemente en la administración; en China no faltan emprendedores dispuestos a montar fábricas de la nada. Con lo que en España se paga por una vivienda, un chino se une a otro y acaban montando una fábrica, y la diferencia es que la vivienda queda sin producir mientras que la fábrica comienza su larga vida produciendo objetos de cualquier tipo. Pero los chinos no solo producen en su país, también han demostrado ser los amos en esto de los negocios internacionales. Por ejemplo, en la capital del Congo, Lubumbashi, emprendedores chinos han establecido ya 50 plantas industriales de proceso. De esta forma comienzan a tomar el control de la economía de países emergentes en África. Pero no lo hacen de manera arbitraria, no, todo está perfectamente estudiado. Alrededor del Lubumbashi, se extiende la rica provincia productora de cobre de Katanga, donde la invasión china se asienta de forma perfectamente estructurada. Los hombres de negocio chinos han comenzado a comprar ya explotaciones mineras, para venderlas a las plantas de proceso, todo en un entorno que recuerda al colonialismo europeo del siglo XIX. Holandeses, franceses, ingleses, alemanes, italianos, portugueses y españoles se han transformado ahora en chinos, que recorren África en nuevas exploraciones buscando chollos. Es una actividad mucho más lucrativa que las expediciones de Burton y Livingston, y desde luego como aquellas, si que sirven para establecer todo tipo de contactos en el continente. Es curioso que mientras Europa anda preocupada por la migración que les llega de África, por su puerta trasera se han colado los chinos para emprender toda suerte de negocios que los europeos no hemos tenido capacidad para iniciar. Si estas actividades son espontáneas, desde luego no lo parece, puesto que tras estos primeros exploradores a lo “Livingston”, y una vez localizadas las “fuentes del Nilo”, comienza el desembarco de los inversores chinos a gran escala. Además, sin escatimar en gastos, puesto que entre otras cosas invertir en África resulta escandalosamente barato. Por ejemplo, el gobierno del Congo ha anunciado que las inversiones chinas van a alcanzar en ese país una cifra que triplica el presupuesto del estado para toda la nación. Los chinos simplemente lo van a planificar todo: Ferrocarril, carreteras, etc. Y esta ayuda ya está comprometida hasta 2010. Los chinos han comprendido que vincular a África a base de limosna procedente de ayudas al desarrollo no sirve más que para mosquear a la población, y ellos lo están haciendo a lo grande. Ahora que las materias prima suben de precio, desde luego están posicionándose de forma acertada en los países productores. Y el Congo no es ni mucho menos el único país que se está beneficiando de la avidez china por los recursos naturales. Desde Canadá, Indonesia a Kazakshtan, las firmas chinas están tragándose petróleo, gas, carbón y metales, o pagando por los derechos para explotarlos, o comprando firmas que los producen. Los barcos hacen cola en el mayor puerto de carbón de Australia, Newcastle, para cargar cargas con destino a China. En el mes de junio se registraron en este puertos filas en espera de 71 grandes barcos. Las economías africanas y latinoamericanas están disfrutando de un crecimiento no conocido hasta ahora, y esto se debe en parte a la demanda china de sus productos.
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