12 febrero 2009

Cómo invertir en países peligrosos

Hace ya bastantes años, viajando por la frontera entre Colombia y Venezuela, quien suscribe aprendió una cosa, los países no son homogéneos. En aquel tumultuoso estado de Táchira, considerado en aquella época liberado por la guerrilla, había una aparente tranquilidad. Era algo curioso, la guerrilla estaba muy próxima, incluso nos señalaron a alguien como colaborador, pero aquello parecía una balsa de aceite. Los puestos avanzados del ejército venezolano eran realmente más peligrosos que la propia guerrilla, esa era la enseñanza que se desprendía de la situación. La guerrilla era gente “honorable”, si necesitaban un coche te lo robaban pero al día siguiente te lo devolvían con el depósito lleno, si no te metías con ellos no había problema. Esa era al menos la percepción que allí se respiraba. Pero lo cierto es que aquella increíble situación te hace pensar que los países son realmente heterogéneos, y no se puede estigmatizar a un país por lo que escuchamos en las noticias. Muchas veces la realidad es bien distinta, por lo que debemos estudiar bien cada país para saber la situación real. Muchas veces, países aparentemente estables son realmente un desengaño, y sin embargo otros países aparentemente menos accesibles acaban siendo un oasis de paz. Esto ocurre por ejemplo con el mundo musulmán, tan poco conocido en occidente. Cierto es que en determinados episodios, como cuando ha habido inestabilidad en Libia o Argelia, eran países difíciles, pero no olvidemos que la hospitalidad musulmana está por encima de todo, y eso lo notará quien se atreva a viajar por libre por la mayoría de ellos. Todo esto viene a colación por un magnífico mapa publicado en The Economist January 31st 2009, cuya fuente es US Department of State. En esta página encontraremos ingente información sobre países, y sobre todo información sobre regiones. Si nos centramos en el riesgo de ataque terrorista, como vemos en el mapa las zonas están muy bien definidas. Destacamos sobre todo Colombia, donde como vemos las FARC parecen bastante acorraladas en las regiones fronterizas con Perú, Ecuador, Brasil y Venezuela. Es la información que desde el terreno nos dan nuestros amigos colombianos, lo cual es un nuevo indicio del interés que el país viene despertando. En general el mapa muestra que los puntos de riesgo están controlados en zonas muy concretas. Sobre todo en Somalia, en algunos puntos de Nigeria y en zonas muy concretas al norte de Indonesia. En general, salvo los países del interior de África que no acaban de conseguir estabilizarse, las regiones próximas a Afagnistan e Irán, el resto del mundo está bastante tranquilo. Es decir, al menos en cuanto a inestabilidad general del país no hay puntos calientes en el resto del planeta. La administración Obama probablemente tendrá mucho que decir en los próximos meses para apaciguar los avisperos que zarandeó su antecesor, pero todo está aún por verse. En realidad, salvo guerras abiertas como Somalia, Afganistán y la República Democrática del Congo, el resto del mundo está ahora bastante tranquilo. Y bueno, con lo grande que es el mundo, qué sentido tiene ir a países donde hay algún peligro. Pues la respuesta es sencilla, ahí es dónde está el verdadero negocio, en esos países. No queremos mencionar países concretos pues todos merecen atención en negocios internacionales, pero la planificación “borreguil” de muchos planificadores de internacionalización, ha provocado una situación paradójica. Los intentos de internacionalización se concentran en áreas, o incluso en ciudades muy, muy concretas, donde todos los días desembarcan oleadas de misiones comerciales donde vendedores ávidos de negocios intentan colocar sus productos a teóricos compradores con caras aburridas. Cierto es que viajar a lugares un poco más remotos suele ser más difícil, pero lo que si aseguramos es que realmente es donde está el negocio. En los países del sur, las áreas más pujantes son las áreas que producen materias primas, que suelen estar muy alejadas de los núcleos principales, y donde probablemente nunca haya ido un europeo para intentar consolidar ningún negocio. El vacío en los países pequeños es más increíble aún, pues por desconocimiento se intenta siempre dirigir todos los esfuerzos de internacionalización a países grandes, cuando la fruta realmente madura está cerca, pero es mucho más chiquita y pasa inadvertida.
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