09 febrero 2009

Un análisis de la evolución de los precios de las materias primas

Quien suscribe este artículo redactó un proyecto de ingeniería para construir una fábrica. Este proyecto, se diseñó con estructuras metálicas a finales de 2006. Por retrasos en la obtención de permisos la obra no pudo empezarse hasta comienzos de 2008. Pero en ese momento, el cliente consideró que el acero había subido mucho de precio, y que posiblemente interesase más una estructura de hormigón. El proyecto se modificó para incluir los cambios, pero cuando se iban a iniciar las obras el petróleo estaba en ascensión estratosférica, y el cliente consideró que probablemente fuese más interesante cambiar los hornos de gas-oil por unos hornos eléctricos. Volvió a modificarse el proyecto, pero en ese momento estalló la crisis del crédito del verano de 2008. El cliente tuvo problemas para disponer de la financiación anteriormente concedida por el banco. Esta semana pasada, al ir nuevamente a iniciarse la obra surgieron más dudas. Ahora ya nadie sabe como van a evolucionar los precios de la energía, así que vuelven las dudas sobre los hornos, pero llega otra duda nueva. ¿No será posible conseguir una mejor oferta económica de los contratistas? Tal y como está el panorama de la construcción, con el resto de las obras del polígono paradas, el cliente se plantea ahora conseguir una reducción mínima en el presupuesto del 20 %. Todo esto es absolutamente real, así que la siguiente pregunta es: ¿Qué ocurrirá en la próxima reunión? Las quiebras empresariales acontecidas en los últimos meses han sido debidas a la caída de la demanda, pero no todas las empresas han quebrado. Evidentemente las peor gestionadas han caído, pero han caído muchas empresas rentables que simplemente han visto como la demanda caía justo cuando estaban inmersas en ampliaciones o inversiones que requerían liquidez. Y las materias primas cayeron de precio, y nadie pudo preverlo. El 4 de julio fue el último día que hablamos en el blog de la subida de precios de las materias primas. Aquel día, la BBC (ver “El acero puede volver a doblar su precio”) alertaba sobre el riesgo de que el acero pudiese volver a doblar su precio, lo que sin duda estimuló a muchos consumidores de acero a aumentar sus stocks de acero para protegerse de las previsibles subidas de precio. Pero en agosto la quiebra de Leahman Brothers y sus efectos colaterales hizo temblar al mundo, el comercio mundial se hundió, y también lo hizo la producción de innumerables productos. La industria quedó tocada de muerte en ese momento (ver “Importantes efectos de la crisis financiera en la industria”). A partir de esa fecha la industria cayó con una fuerza no conocida nunca (ver “El derrumbe con datos de la industria mundial”). Y como no podía ser de otra forma, los precios de las materias primas se desplomaron (ver “El precio del acero cae con fuerza”). Pues bien, los que trataron de protegerse del precio del acero no sólo notaron como a partir del verano bajó la demanda de casi todos los productos fabricados en acero, sino que el 4 de diciembre la caída del precio de los metales era ya incontrolable (ver “El precio de los metales cae más que durante la gran depresión”). En el diagrama del índice CRB de materias primas que ilustra este artículo puede comprobarse lo que hemos expuesto en los párrafos anteriores pero extendido a todas las materias primas. No obstante, en el diagrama también podemos ver una novedad, y es que el colapso parece haber parado. Al menos parece haber un cambio en la tendencia y las materias primas pueden haber dejado de caer. Desde finales de junio del último año, se ha producido un desplome sin precedentes de las materias primas, pero en diciembre de 2008, los precios parecen haberse estabilizado. Hay dos posibles motivos que explican estos resultados. Es posible que la demanda se estuviese reactivando, la demanda pudiera estar reestableciéndose, aunque de forma muy débil todavía.
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