26 octubre 2009

El dólar cae cuando el mundo ve que la recesión se aleja

Los países que tan sólo están afectados por la crisis financiera internacional, entre los que no se encuentra España, ven llegar datos positivos cada vez más sólidos.

Hoy tenemos dos datos indicativos de la nueva situación. Por una parte el dólar sigue cayendo, y por otra los metales suben de precio, y algunos como el cobre golpean ya precios no conocidos en los últimos trece meses.

Para una economía como la española, inmersa en el dolor de los efectos de las burbujas inmobiliarias y de crédito, estos datos son de lo más importantes. Por una parte, si la economía mundial se recupera como parece que está ocurriendo, se abre el camino para que nuestro sector exterior pueda aliviar la pesada digestión de ladrillos que padecemos. Pero por otra parte, si baja el dólar nuestro sector exterior es cada vez menos competitivo. De hecho, en muy pocos productos puede competir España en los mercados internacionales. Esto lo están averiguando aquellos que empiezan a pasar precios al exterior. No es casualidad que la balanza comercial española sea la que arroja unos valores más negativos de todos los países desarrollados (y no desarrollados).

Nuevos tiempos se avecinan, porque la subida de los precios amenaza también con obligar al BCE a subir los tipos de interés.

En conclusión, los españoles tendrán que trabajar mucho más de lo que hasta ahora trabajan si quieren al menos iniciar el camino hacia una recuperación aún lejana.

En efecto, para salir de la crisis hay que trabajar en dos caminos: Mayor austeridad y más trabajo. La austeridad a la que nos referimos es a la de las cuentas públicas, pues las cuentas privadas se hicieron austeras hace unos meses. Lo de trabajar más, pues sólo hay dos formas, bajar los salarios o aumentar el número de horas trabajadas. El segundo sistema es el que parece se está implantando en España (ver por ejemplo aquí), es duro pero es la única forma de conseguir superar la recesión en el futuro.

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