04 marzo 2009

Estrategias de supervivencia para la II Gran Depresión

Cuando iniciamos Todoproductividad en febrero de 2008 ya hablábamos de crisis (ver “¿Estamos preparados para resistir la crisis?”), pero tras los efectos del desplome de los bancos de inversión norteamericanos empezamos en octubre a hablar de recesión (ver “Guía práctica para sobrevivir en recesión”). Ahora, en febrero de 2009, es más correcto ir hablando de depresión. Podemos intentar ser optimistas, pero es más prudente aceptar la realidad, y todos los indicadores muestran que estamos ante una situación económica no conocida que perdurará en el tiempo.
¿Por qué estamos en esta situación?
Muchos son aún los que siguen infravalorando el papel que los activos inmobiliarios han tenido en la crisis, por lo que es importante insistir en que ahí está la raíz del problema. No en los activos en sí, sino en los créditos que fueron necesarios para su adquisición. Casi todos los bancos han prestado entre cinco y diez veces más de lo que tenían, y ello lo han hecho en la edad del dinero electrónico, e-banking o e-commerce. Estos préstamos se concedían sin preocuparse por la capacidad de repago de los prestatarios, lo que finalmente originó la crisis del crédito y el desplome de los mercados de valores. Poco a poco nos vamos dando cuenta de que estamos ante prácticas comerciales injustas y altos niveles de fraude y corrupción que surgieron tras las políticas ultraliberales. La situación se ha agravado como consecuencia del incremento en los gastos de armamento en los que incurrieron muchas naciones, y por los gastos originados por el resurgimiento de las acciones terroristas. Después de años de rápido crecimiento la economía ha entrado en recesión y depresión. Tanto la recesión como la depresión son mecanismos de autocorrección de las “enfermedades” de la sociedad, y están más afectadas aquellas empresas que han crecido más y lo han hecho a mayor velocidad. Después de grandes y rápidos crecimientos y booms ahora es el momento de penumbra, recesión y depresión. El desarrollo basado en estrategias agresivas de marketing, consumismo y globalización, ignorando la vasta mayoría, no pueden ir muy lejos. Las nuevas y avanzadas tecnologías no han podido dar hasta ahora ninguna respuesta.
Repercusiones de la crisis en la actividad empresarial
En la actual coyuntura están ocurriendo muchos fenómenos distintos que repercuten en la actividad empresarial. Por ejemplo, la destrucción de empleo en el sector servicios. El sector servicios no puede florecer si los sectores industriales y agrícolas están débiles. Las tecnologías de la información y las técnicas de gestión modernas no pueden sobrevivir en época de crisis; ya que el catalizador de la demanda es una economía sana y saludable. La crisis global actual ha originado desequilibrios intersectoriales con respecto a las estructuras de crecimiento y salarios. También se han creado disparidades asombrosas respecto al standard de vida de la gente de varios sectores.
¿Cuánto durará la crisis?
El creciente número de analistas pesimistas habla abiertamente de una II Gran Depresión, y ese escenario desfavorable es el que vamos a utilizar como referencia. Según algunos analistas, la II Gran Depresión está ahora en su primera fase, y continuará durante un mínimo de cinco años. Siendo más rigurosos, la depresión duraría diez años. La fase actual es la más evidente porque se caracteriza por una caída muy brusca de la economía, pero conforme pase el tiempo la situación se irá estabilizándose. El problema que supone tal destrucción de la economía como la que estamos viviendo es que aparece una crisis de fe en la tecnología, poder del dinero, talentos gerenciales, y en el sistema bancario y asegurador. La desconfianza se extiende también al mercado de valores y al sistema de créditos. Las estrategias comerciales de los últimos años entran en crisis, y también escuelas de negocios, consultorías de management y compañías de software de apoyo. Existe un gran miedo porque se ha visto que todos, independientemente del tamaño de las compañías, son ahora vulnerables.
Algunos cambios previsibles
Lo que desde luego tenemos que ir aceptando es que la edad del consumismo y la dominancia del sector servicio sobre los sectores agrícola e industrial ha acabado. El sector servicios desmedido proliferando en las ciudades no va tendencia en el futuro, pues estaba basado en una sensación de prosperidad y un modelo de crédito que ahora no existe. La humanidad no puede seguir soportando un modelo de consumismo durante más tiempo. Un solo país no puede salir de la depresión, y serán necesarias nuevas ideas, visiones, teorías y estrategias para lograr salir de esta situación, y esperemos que la humanidad no tenga que enfrentarse a cambios mayores aún. De hecho, la experiencia indica que las grandes crisis anteriores originaron dictaduras o guerras. El fascismo fue la respuesta a la gran depresión de 1929; la revolución francesa se produjo también como respuesta a la crisis de la vieja Francia; también la revolución de Octubre se produjo como una respuesta a la crisis socioeconómica de la Rusia zarista. A menos que se consiga parar la crisis actual de forma rápida, millones de desempleados y afectados por las deudas tomarán las calles. De hecho, ya estamos asistiendo a las primeras reacciones. Será muy duro asumir las enormes pérdidas de puestos de trabajo que se avecinan, y los terribles efectos de las quiebras. Aún tenemos que asistir a las consecuencias más dolorosas de la crisis. Como medida excepcional, deben existir fondos que puedan paliar los efectos de las situaciones más graves, por lo que los gobiernos no deben excederse en el gasto público. Si los gobiernos utilizan ahora todas sus reservas, pocas opciones tendrán para los periodos en los que realmente sean necesarias. Según las líneas generales trazadas por la O.N.U., serán necesarios recortes de salarios que alcanzarán un mínimo del 30 %, que alcanzarán a todos los empleados, incluyendo sectores privados y corporativos. Estamos en un periodo en el que hay que digerir los efectos del pasado, y pese a quien pese, ésta es la única manera. Todos deben estar dispuestos a recortar sus remuneraciones para poder hacer frente a la crisis global. Las fortunas rápidas por supuesto se han acabado también. El recorte de los costes de producción es una medida esencial que tendrán que afrontar todas las empresas que aspiren a sobrevivir (ver “Principio Pareto como estrategia de reducción de costes” y “Descripción básica de Lean Manufacturing”). Este recorte afectará (de hecho ya está afectando) a las cuentas públicas, que se verán reducidas ostensiblemente. La Gran Depresión II no puede ser solucionada por estrategias keynesianas o Neo-Keynesianas, que ya se han demostrado completamente inefectivas por sobredosis o sobresaturación. Las políticas monetarias y fiscales son completamente ineficaces en esta situación. Una mayor cooperación y apoyo mutuo entre naciones, incluso a nivel global, es el único medio para conseguir sobrevivir y crecer. La estrategia más recomendable a largo plazo para salir de la Gran Depresión II es invertir en el sector agrícola y rural, y desarrollar sus infraestructuras a la vez que se realizan profundas inversiones en educación, especialmente en ciencia e ingeniería. Implementando este tipo de estrategias, aparecerá el ahorro, e ideas innovadoras. También será necesario incrementar la cooperación entre países desarrollados y en vías de desarrollo. Las teorías expuestas en este artículo se basan en las teorías descritas aquí.
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