07 marzo 2009

La lucha por la supervivencia de las monedas bálticas y el euro como inversión

La crisis financiera internacional ha afectado de forma muy diversa a los diferentes países, y en cada caso las opciones van a ser diferentes, y también la magnitud de la recesión. Hemos hablado en mucha ocasiones de los países que con monedas fuertes han sido los que han provocado la crisis por exceso de endeudamiento, Estados Unidos, España, Irlanda, etc. Otros países han provocado la crisis pero su moneda ya no es lo suficientemente fuerte para ir sola, por ejemplo el Reino Unido. Otros países con monedas fuertes que no han provocado la crisis se enfrentan a la recesión por ser muy dependientes de la exportación, especialmente Japón y Alemania. Tenemos otro grupo que es el de los productores de materias primas que están también afectados por la crisis pero en esta ocasión el problema ha sido la caída de la demanda mundial. Por último, tenemos a los países del este, a los que ha llegado la crisis en medio de un fuerte crecimiento económico, y sufren entre otros problemas el de tener que afrontarla con monedas débiles. El euro se ha convertido en una moneda refugio, y ello ha hecho que muchos ahorradores o países estén invirtiendo en esta moneda, incluso en muchos casos se está prefiriendo el euro frente al dólar. El dólar ha venido depreciándose frente al euro, y por ello muchos países están invirtiendo en esta moneda (ver ejemplo). También ha contribuido a este fenómeno el diferencial que existe entre los tipos oficiales de las principales monedas fuertes y de algunos de los países más afectados por la crisis (Reino Unido). Los tipos oficiales en Estados Unidos son actualmente del 0 %, del 1 % en el Reino Unido, del 1 % en Canadá y del 0,1 % en Japón. Todo ello contribuye a que el euro siga fuerte y actúen como valor refugio. La sangría es especialmente intensa en aquellos países situados en la periferia del euro. Hace unos días (ver “Posible insolvencia del sistema financiero global y el estallido de las nuevas burbujas”) mencionábamos los problemas que atraviesan algunas economías del este de Europa (especialmente Polonia) al haberse endeudado en monedas fuertes. Hoy vamos a hablar de las tres repúblicas Bálticas, Estonia, Letonia y Lituania, tres pequeños estados procedentes del desmembramiento de la U.R.S.S. Quien suscribe este artículo tuvo la oportunidad de visitar las tres repúblicas en la década de los noventa, y la verdad es que la apariencia de estos países era bastante paupérrima en aquella época. Pero la entrada en la UE dinamizó estas economías, que crecieron con fuerza hasta hace poco tiempo. Pero la crisis financiera les afectó, y hace ya un mes (ver “Los países del mundo donde no hay crisis” alertábamos de una fuerte caída de la producción industrial en Estonia y Letonia. Los datos de hoy son mucho más pesimistas. Estonia, Letonia y Lituania se enfrentan a una prolongada recesión, y las causas proceden de la debilidad de sus monedas. Igual que ha ocurrido con tantos otros países, entre otros destacamos Rusia, las repúblicas bálticas han tenido que proteger a ultranza sus monedas para evitar que cayesen al abismo. Pero esta estrategia ha acabado siendo agobiante. Las tres naciones bálticas se enfrentan ante la crisis más profunda que han vivido desde su independencia de la U.R.S.S. en 1991. Letonia, tuvo que gastarse la suma de 1.260 millones de dólares en 11 semanas defendiendo su moneda, el lat. Su economía puede caer este año un 12 %. La economía de Letonia puede caer un 9 % y la de Lituania un 4,9 %. Como muchos otros países próximos, las tres repúblicas están tratando desesperadamente de acelerar la adopción del euro.
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