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21 agosto 2008

Buenas prácticas de eficiencia energética en edificios (rendimiento y financiación)

Continuando con la eficiencia energética de los edificios exponemos en este artículo algunas ideas generales sobre buenas prácticas a llevar a cabo para conseguir mejorar la eficiencia energética de los espacios de uso residencial. Lo primero que queremos decir es que esta actividad es ya un gran negocio en países como Estados Unidos (tan solo en 2004 se implementaron en este país medidas técnicas de ahorro que consiguieron recortar los costes energéticos en 7.000 millones de dólares y alcanzaron a 15 millones de hogares), puesto que los costes de la energía están obligando a aplicar estas medidas tanto en edificios nuevos como existentes. Otra cuestión relevante es que los proyectos de eficiencia energética para edificios con uso residencial son una forma interesante para obtener subvenciones para rehabilitación de edificios antiguos. En efecto, las directivas de la Unión Europea en materia de eficiencia energética están haciendo que las Comunidades Autónomas aprueben programas de apoyo público a la mejora en la eficiencia.

¿Cómo un propietario de vivienda puede mejorar la eficiencia energética?

Un proyecto de edificios residenciales eficientes siempre será bien acogido por la administración puesto que según estudios llevados a cabo en Estados Unidos es factible alcanzar un ahorro energético del 30 % aplicando medidas de eficiencia energética en edificaciones de uso residencial. Pero pueden conseguirse ahorros aún mucho mayores, para ello se aplicarán métodos de producción de energía, tales como el diseño solar pasivo, sistemas fotovoltaicos activos, micro-cogeneración, etc. Este último segmento de negocio va a crecer probablemente con fuerza en el futuro, ya que hasta ahora las energías renovables conectadas a la red prácticamente no se han desarrollado en el uso residencial.

Para plantear proyectos de eficiencia energética en edificios deben considerarse cuatro grupos de acciones, que explicamos de forma resumida a continuación. En otros artículos iremos desgranando cada una de ellas.

MEDIDAS DE PLANIFICACIÓN Y FINANCIACIÓN

Aunque parezca sorprendente, lo cierto es que la condición del ser humano le hace ser reacio a implementar medidas de eficiencia energética, y el principal motivo es que estas medidas no quedan en el edificio como algo "tangible" que pueda verse. Es decir, un buen aislamiento térmico o acústico se disfruta cuando se vive en el edificio, pero resulta difícil de vender cuando se trata de recortar gastos a la hora de comprar una nueva casa.

Más difícil aún resulta convencer al propietario de un edificio existencia sobre la necesidad de implementar medidas de eficiencia energética en edificios. Todo el mundo es reacio a cambiar lo que ya tiene haciendo obras que pueden ser costosas y sin conseguir una mejora aparente del edificio. Por este motivo ha sido difícil hasta ahora implementar medidas de eficiencia energética, incluso disponiendo de ayudas públicas.
No obstante, el golpe traumático de la factura de la luz que llega impenitentemente todos los meses ha hecho cambiar esta mentalidad muy rápidamente, y los previsibles incrementos en el coste del suministro eléctrico del futuro (en España especialmente por el déficit tarifario) nos hacen ser muy optimistas sobre este cambio en la tendencia. Es momento pues de empezar a plantearse un ambicioso plan de adaptación de edificios existentes, pero para ello son necesarias dos premisas fundamentales:

Objetivos de rendimiento energético:

Es preciso calcular el rendimiento energético que se consigue con la implementación de medidas de eficiencia energética, para lo cual existen códigos normalizados y ya se está desarrollando software apropiado. Iremos hablando en otros artículos sobre métodos para valorar el rendimiento, y entre otros destacamos los recursos y herramientas gratuitas del programa Energy Star. Para estimar los rendimientos alcanzados con un proyecto de mejora de eficiencia energética pueden utilizarse los siguientes calculadores especializados: Building Upgrade Value Calculator, Cash Flow Opportunity Calculator y Financial Value Calculator (estas dos últimas hojas Excel pueden descargarse aquí en el epígrafe de Financial Evaluation). Con estas magníficas herramientas tendremos la oportunidad de realizar cálculos detallados, utilizando métodos objetivos, que sin duda darán credibilidad a nuestros proyectos de eficiencia energética).

Opciones de financiación:

Lo más sorprendente de la eficiencia energética en edificios existentes, y por supuesto en nuevos edificios, es que se consigue recuperar la inversión con gran rapidez. Siempre que los proyectos estén correctamente ejecutados (habría que hablar mucho de esto), se consigue recuperar la inversión de una forma muy rápida. Ya hemos dado datos cuantitativos en otros artículos. Consecuentemente, es factible plantear la realización de estas inversiones incluso recurriendo a financiación bancaria. Lo que los propietarios de edificios están dispuestos a pagar por mejoras en la eficiencia energética dependerá de muchos factores. Algunos constructores parten en sus diseños de consideraciones de eficiencia energética y por lo tanto no hay un coste adicional. El sobrecoste de implementar medidas de eficiencia energética en una vivienda puede ir desde cero a 1500 $ o más (para una casa de 200.000 $), dependiendo del tamaño y diseño de la casa, materiales de construcción, etc. La implementación de sistemas fotovoltaicos supone un incremento adicional.

Como ejemplo del ahorro que se puede conseguir aún financiando la inversión, los datos reales calculados por el Departamento de Energía de los Estados Unidos (por lo tanto datos oficiales actualizados en marzo de 2008), las cifras son las siguientes:
  • Valor de la casa 200.000 $.
  • Se incrementa el coste en 1500 $ por medidas de eficiencia energética.
  • Hipoteca a 30 años y al 6 % de interés.
  • Gasto mensual en energía: 135 $.

Pues bien, considerando todos los datos, incluso se eligió al tristemente célebre Fannie Mae (la mayor fuente de hipotecas de Estados Unidos), en el ejemplo se consiguió un ahorro mensual de 40 $ por familia. Evidentemente, financiar 1500 $ en treinta años es un despropósito, y mucha gente podría pagarlo al contado sin problemas, por lo que el ahorro obtenido será mucho mayor. Si estos cálculos se realizan para edificios públicos, hospitales, etc, podríamos estar ante un ahorro muy importante. Lo que realmente parece increíble es que no se haya optado por una política decidida de apoyo a este tipo de iniciativas, puesto que el ahorro de combustibles fósiles que puede conseguirse a escala de país es realmente enorme.

Por otra parte, si conseguimos subvenciones públicas complementarias, el ahorro de la familia sería aún mucho mayor. En la mayoría de los países existen ya políticas de apoyo a estas iniciativas, para el caso de España pueden consultarse todas estas ayudas en el siguiente enlace.

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