07 marzo 2008

Perspectivas de futuro para las energías renovables

(Actualizado 07/03/08)
Consideramos que una industria no eficiente energéticamente es una empresa no productiva. Una empresa que tira recursos valiosos al exterior, o no sabe aprovechar íntegramente los recursos que emplea es una empresa que debe mejorar en productividad. Consecuentemente, inauguramos con este post una sección dedicada expresamente a aportar información sobre eficiencia energética y energías renovables. La eficiencia energética por ser una acción prioritaria para mejorar la productividad empresarial, y las energías renovables por suponer la aparición de una fuente de negocio de posibilidades incalculables. En efecto, la Unión Europea reveló el 23 de enero como planea su lucha contra el cambio climático. El objetivo es recortar las emisiones de efecto invernadero al menos un quinto hasta el 2020, y más que doblar la energía renovable producida. Se abren pues unas interesantes perspectivas de negocio para todas las actividades relacionadas con las energías renovables. El coste de este plan será del 0,5 % de aquí al 2020, lo cual nos puede hacer una idea de lo que se avecina en materia de eficiencia energética, y especialmente en cuanto a la sustitución de energías contaminantes por otras menos nocivas. Si nos centramos por ejemplo en la energía solar, creemos que ha llegado el momento de aprovechar las edificaciones existentes, y fomentar en menor medida los enormes campos solares que no están exentos de costes ambientales relevantes. Ante estas nuevas posibilidades de negocio, que sin duda ayudarán a paliar los desmanes cometidos estos años en materia de exceso de construcción residencial, daremos prioridad a aportar en el blog información relevante sobre eficiencia energética y energías sustitutivas de las convencionales.
Previsiones de producción de las energías renovables
Sobre las previsiones de producción de energías renovables, es interesante tratar de conocer cómo evolucionarán estas energías en el futuro, ya que ello nos ayudará si vamos a tomar una decisión de invertir en estas tecnologías. La siguiente figura muestra las previsiones relativas entre los distintos tipos de energía en un escenario que va hasta al 2050. Al respecto indicar que las previsiones ya han sido superadas con creces en España ante al actual boom de producción de energías renovables. En efecto, España es un país dependiente de importaciones energéticas por lo cual la producción de energías renovables es más interesante que en otros lugares. De ahí que existe una de las políticas de apoyo de las energías renovables más generosas del mundo. Independientemente de lo que pensemos sobre el oportunismo surgido en los últimos años, lo cierto es que apostamos seriamente por la potenciación de las energías renovables. Con relación a las inversiones en energía solar, si nos planteamos la viabilidad de las inversiones previstas debemos también conocer cuál es el desarrollo que potencialmente debe tener la energía solar como consecuencia de la política energética de la UE. El resumen de la política de la UE es el siguiente:
  • La Unión Europea consume cada vez más energía e importa cada vez más productos energéticos. La producción comunitaria es insuficiente para cubrir las necesidades energéticas de la Unión. Así, la dependencia energética exterior no cesa de aumentar.
  • La drástica subida de los precios del petróleo, que podría socavar la reactivación de la economía europea a causa del incremento previsible de los precios del petróleo revela una vez más las debilidades estructurales del abastecimiento energético de la Unión. Si no se toman medidas drásticas, de aquí a 20 ó 30 años la Unión cubrirá sus necesidades energéticas en un 70 % con productos importados, frente al 50 % actual. La dependencia se refleja en todos los sectores de la economía. Así, los transportes, el sector doméstico y la electricidad dependen en gran medida de los hidrocarburos y están a merced de las variaciones erráticas de los precios internacionales.

El desarrollo de las energías renovables – particularmente la energía del viento, agua, energía solar y biomasa – es uno de los objetivos centrales de la política energética de la Comisión Europea. Hay varias razones para ello:

  • La energía renovable desempeña un papel importante en la reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) – lo cual es un objetivo fundamental en la UE.
  • El incremento en la cuota de energías renovables en el equilibrio energético realza la sostenibilidad. También ayuda a mejorar la seguridad del suministro de energía por medio de la reducción de la dependencia creciente de la Comunidad en fuentes de energía importadas.
  • Las fuentes de energías renovables se espera sean económicamente competitivas con las fuentes de energía convencionales en el medio-largo plazo.
  • La necesidad de la Comunidad de apoyar las energías renovables es clara. Varias de las tecnologías, especialmente la energía eólica, pero también la hidroeléctrica, la energía procedente de la biomasa, y las aplicaciones solares térmicas, son ya económicamente competitivos. Las otras, especialmente la fotovoltaica (paneles de módulos de silicio generando directamente electricidad de la luz del sol en vez de calor), dependen solamente (la rapidez) del incremento de la demanda y consecuentemente del volumen de producción para alcanzar la economía de escala necesaria para competir con la generación. Asimismo, está fundamentado que la resistencia del mercado a la penetración de las renovables está relacionado con otros factores diferentes a la viabilidad económica

Respecto a las perspectivas comerciales previsibles en función del desarrollo de la normativa sobre el ahorro energético en la construcción podríamos indicar que la nueva normativa (CTE) sustituirá a las medidas simplemente indicativas adoptadas hasta ahora y podrá comprender los elementos siguientes:

  • Instauración reglamentaria de umbrales de ahorro energético en los edificios: El establecimiento de umbrales de ahorro energético en los edificios podría dar buenos resultados. También los proyectos de inversión en instalaciones existentes podrían revisarse y controlarse con arreglo a la normativa en materia de aislamiento térmico de inmuebles residenciales. A este aspecto, podría ser necesaria la adopción de normas de consumo energético por metro cúbico a fin de establecer una auténtica certificación energética en los edificios. La implantación de certificados energéticos uniformizados permitiría la entrada de la variable energética en el mercado inmobiliario y la aparición de una verdadera demanda de edificios de bajo consumo energético. Estos certificados podrían servir de base fiscal para alentar las inversiones en ahorro energético.
  • Fomento de la integración de las energías renovables en las nuevas construcciones: esta normativa puede incluir obligaciones reglamentarias relativas a los sistemas de calefacción o climatización que, por ejemplo, deberían ir necesariamente acoplados a fuentes de energía renovables (inversiones multicombustible). En este contexto también deberán fomentarse la integración de placas fotovoltaicas y paneles solares en los techos o las fachadas. Podrían fijarse objetivos cuantificados en términos de integración de estas tecnologías en las nuevas construcciones.
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