22 octubre 2008

Octubre 1929-Octubre 2008. Las semejanzas (revisión 2. 19/11/08)

  1. CARACTERIZANDO LOS AÑOS PREVIOS A LA GRAN DEPRESIÓN DE 1929
  2. EL ESTALLIDO
  3. EFECTOS DIRECTOS DEL CRASH DE 1929
  4. CARACTERIZANDO LOS AÑOS PREVIOS AL "CREDIT CRUNCH" DE 2007
  5. ¿ERA PREVISIBLE LO QUE IBA A OCURRIR?
  6. ¿REALMENTE ESTAMOS ANTE UNA GRAN DEPRESIÓN?
  7. COMPARANDO EN DATOS CON LA GRAN DEPRESIÓN
  8. ¿PEOR QUE LA GRAN DEPRESIÓN?

La gran ventaja de un blog es que permite transmitir ideas de forma dinámica, y además te permite corregir, ampliar, matizar; en esencia adaptar las ideas al devenir de los acontecimientos. Al iniciarse este artículo, hace tan solo unos minutos que Wall Street ha abierto sus puertas, y como se esperaba, "With aggregate losses now reaching reaching deeper into the trillions, U.S. stocks suffer another brutal open, picking up from Thursday´s Wall Street bloodbath – and the waves of selling that predictably ensued around the globe". Así comienza su artículo MarketWatch, a las 10:05 A.M, bajo el titular "World of hurt". Cada día es más difícil encontrar un titular que refleje lo que está pasando, y es que pocos acontecimientos se viven tan frenéticamente como la fase actual del credit crunch. De hecho, en tan sólo 10 minutos MarketWatch, ha cambiado su portada: Zooming back to flat.

En este artículo vamos a tratar de explorar de forma dinámica, cuales son las semejanzas entre los hechos que están ocurriendo en 2008, y los que acontecieron hace tres cuartos de siglo. El objetivo es ir enriqueciendo el contenido del artículo en los próximos días y semanas para tratar de vislumbrar si existe posibilidad de que también ahora ocurra, otro post-octubre, como el que tuvo lugar en todo el mundo durante la década de los años 30. El que baje o suba la bolsa, parece preocupar poco a la mayoría de las personas, pero si las correcciones son sintomáticas de la evolución negativa en la economía, eso ya es otro cantar.

El artículo lo escribimos explorando las posibilidades de aportar información complementaria, y ampliarlo en el futuro, indicando la fecha en la que se añade la nueva información.

CARACTERIZANDO LOS AÑOS PREVIOS A LA GRAN DEPRESIÓN DE 1929

Los artículos sobre la gran depresión se disparan cada vez que el mundo se enfrenta a una nueva crisis financiera. Ocurrió con el "stockmarket crash" de los 80, con la "Asia crisis" de los 90, con el "Dotcom crash" de los 90, y ahora se ha disparado como nunca con la "credit crisis". Según factiva.com, en este octubre de 2008, se están publicando ya en el área de los negocios entre 4000-5000 artículos semanales que incluyen el término depression. ¿A que se debe este inusitado interés?

Según nos cuenta The economist:

"Easy credit, some say, was one problem. It was amplified by newfangled, flighty financial techniques, notably buying assets with borrowed money and watching leverage work its arithmetical magic. And underneath all was a breezy, unthinking optimism, that prices could only ever go up".

Bajo esta premisa, analicemos una por una las causas de la gran depresión, y comparemos con lo que está ocurriendo ahora.

"El crédito fácil, algunos dicen, fue el problema"

Desde luego lo de que "el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra", parece aquí confirmarse. Si hay algo que ha caracterizado al periodo previo a nuestra nueva gran crisis, el decenio 1996-2006, ha sido que se ha facilitado crédito a discreción. Se ha entregado crédito a un coste impensable desde los años 30. La situación llegó a tal extremo, que muchos pensaron que el negocio estaba en pedir un crédito en si mismo.

"Fue amplificado por modernas y caprichosas técnicas financieras"

También en nuestra nueva depresión ha ocurrido lo mismo, las entidades financieras crearon una interminable gama de maravillosos productos de inversión, con nombres no menos maravillosos. No me digan que no suena bien eso de decir que estoy invirtiendo en un "fondo estructurado". Y que me dicen de lo bien que suenan las inversiones indivisas. No menos bien queda eso de invertir en países exóticos, o invertir en nuevos nichos de mercado como las energías renovables.

"notably buying assets with borrowed money"

Entre todas las barbaridades que pueden hacerse para generar una depresión como la que nos enfrentamos, destacan ante todo las inversiones a crédito. Parece difícil pensar en un inversor pueda actuar sin tener dinero, pero eso se ha hecho ahora, igual que se hizo en los años veinte. Además se ha visto como lo más normal del mundo. Se han vendido productos que rayan lo inverosímil, como aquellos fondos en los que piden un crédito para el cliente aunque tenga dinero para invertir. Aquí parece ser que la cuestión era pedir un crédito a toda costa

Otra de las facetas que caracterizaban al inversor de los años veinte era un optimismo impensable hoy en día: En aquel tiempo se creía que los precios siempre subían.

Este modelo imperó en todo el mundo durante los años veinte, y las cosas fueron bien. Se hicieron grandes fortunas, se crearon imperios, y las ciudades comerciales bullían de optimismo y riqueza.

La receta funcionó perfectamente durante años, hasta que de pronto, un día, todo se desmoronó, y sus efectos fueron realmente ruinosos. A casi todo el mundo le cogió de improviso, reinaba la incredulidad al ver que las acciones bajaban, y cuando bajaban lo hacían con fuerza.

Lo peor del desplome bursátil de octubre de 2009, fue que la gente no se lo esperaba, y consecuentemente no había previsto un "Plan B", para el caso de que algo fallase. Simplemente habían apostado todo al mismo número, y aquel día, no salió.

EL ESTALLIDO (ACTUALIZADO 25 DE OCTUBRE DE 2008)

El día 24 de octubre de 1929, conocido como jueves negro, marcó el primer día del crash, tras desatarse el pánico las órdenes de ventas inundaron Wall Street. Lo que ocurrió aquel día se debió a la aparición de una serie de predicciones que avisaban de un inminente crash del mercado. Se negociaron 13 millones de acciones en un solo día.

A final del día llegó la reacción de los grandes bancos. Con un movimiento sin precedentes cinco grandes bancos se unieron y compraron acciones por valor de 20 millones de dólares, para restaurar la confianza en el mercado y el Dow Jones cerró aquel día a 299,47, continuando el rally los días siguientes.

El pánico se volvió a desatar el lunes, el día que luego se conoció como "lunes negro". En esta ocasión el Dow cayó otros 30 puntos, y al día siguiente, el "martes negro", cerró a 230,07, tras venderse en un solo día 16 millones de acciones. Los dorados años veinte, una década de prosperidad y excesos en Nueva York había acabado, y el boom especulativo en el que los norteamericanos se endeudaron profundamente para invertir en el mercado de valores finalizó bruscamente, ahora sólo quedaba pagar las deudas.

EFECTOS DIRECTOS DEL CRASH DE 1929 (ACTUALIZADO 22 DE OCTUBRE 2008)

Hubiese sido divertido si la situación no hubiese sido tan dramática, pero la cara Berlusconi, Merkel, Sarkozy y Brown en la conferencia de prensa conjunta con la que pretendían calmar a los depositantes europeos lo decía todo. Merkel hablaba sin convencimiento alguno; Berlusconi, viejo zorro, miraba hacia abajo; Sarkozy miraba al infinito; y Gordon Brown parecía llevar varios días sin dormir. Si los depositantes optaban por sacar el dinero masivamente de los bancos, la única medida que quedaba se llama corralito. Mucha gente piensa que los gobiernos han ayudado a los bancos, y realmente no es así, los gobiernos han ayudado a los ahorradores, a esos que no tienen culpa alguna de la crisis porque han preferido guardar su dinero donde aparentemente estaba seguro. Si los depositantes optan por guardar el dinero en su casa, el sistema económico mundial simplemente se paraliza.

Los ciudadanos europeos aún no conocen lo que es una verdadera crisis, sólo han conocido crisis suaves como la del 73, la de la burbuja tecnológica, o la crisis del 93. No tienen memoria para recordar lo que fue la hiperinflación alemana o la depresión del 29 y por eso tienen plena esperanza en que los gobiernos sepan arreglarlo. Es posible que sea así, pero también es posible que no consigan frenar la reacción en cadena que provoca el pánico.

Después del crash de las bolsas de octubre de 1929, el gobierno norteamericano tardo nada menos que tres años en lanzar una serie de dramáticas medidas dirigidas a acabar con la gran depresión que estaba asolando el país. Hasta ese momento nadie sabía lo que iba a ocurrir y tampoco cómo actuar. Es probable que los mandatarios europeos tuviesen en mente la gran depresión, y no quisieron ser los nuevos Roosvelt de la historia. No quisieron encontrarse en un futuro en una situación parecida a la que pasó Roosvelt al leer su famosa declaración de marzo de 1933. Ese mes de marzo se produjo el colapso económico más grande que ha conocido la historia, con miles de bancos que no podían garantizar los depósitos de quienes confiaron en ellos.

Desde Roosvelt, ningún gobierno estadounidense se ha visto obligado a afrontar una situación en el sistema financiero similar a la de marzo de 1993. Pero el mes de septiembre de 2008 se ha producido una situación no conocida desde la gran depresión: Las joyas que engalanaba el paisaje de las finanzas americanas han desaparecido en pocos días. La quintaesencia de Wall Street, han sido desde hace años los bancos de inversión independientes, entidades de prestigio a las que millones de personas confiaban sus ahorros y con esos fondos se engranaba la economía mundial. Todo eso se ha extinguido. Lehman Brothers ha estallado; Bear Stearns y Merrill Lynch han sido engullidos por la banca comercial; y Morgan Standley y Goldman Sachs se han tenido que transformar en bancos comerciales.

CARACTERIZANDO LOS AÑOS PREVIOS AL "CREDIT CRUNCH" DE 2007

Si sustituimos en los párrafos anteriores las "acciones" por "casas", obtendremos un paralelismo asombroso con lo que ha ocurrido en el mundo entre 1996 y 2006. La burbuja inmobiliaria de Norteamérica ha estallado, y lo ha hecho con fuerza, y le han seguido burbujas en no menos de catorce países. En países como España, Reino Unido, Australia o Irlanda, la burbuja de la propiedad estaba madura, y ha estallado también en su máxima dimensión. Otras muchas burbujas, principalmente en economías emergentes, simplemente se han desinflado. La innovación en los productos de inversión que los grandes bancos llegaron a desarrollar a principios de esta década, sólo es comparables a los que sedujeron a los inversores de los años veinte.

A principios del siglo XX, los Investment Trust eran empresas cuyo objetivo único era especular sobre las acciones de otras compañías para obtener rápidos retornos, y esta fórmula funcionó realmente bien. A principios del siglo XXI muchas compañías crecieron seduciendo a los inversores para que adquiriesen activos inmobiliarios, a los que no pensaban dar utilidad alguna, y con el único propósito de venderlos en el futuro con increíbles beneficios. Este negocio evolucionó rápido, pues la gente veía lo más lógico del mundo endeudarse para obtener beneficio rápido, y el crédito barato de principios de la década estimuló al crecimiento de la burbuja. La siguiente fase fue la de tratar de obtener beneficios mayores y más rápidamente, y la gente comenzó a comprar pisos para venderlos antes incluso de que acabasen de construirlos. De esta forma, los que antes compraban un piso, ahora podían comprar cinco. También perdió importancia la ubicación, los servicios, o incluso las garantías de servicios esenciales, ahora cualquier sitio valía para construir viviendas. Comenzaron a construirse urbanizaciones de lujo casi en cualquier sitio, y la construcción alcanzó un boom sin precedentes.

Lo curioso de todo es que la mayor parte de la sociedad veía este modelo de producción lo más normal del mundo, y las grandes fortunas acumuladas a base de obligar a la población a endeudarse cada vez más, se veía de lo más lícito y loable. Análogamente a lo sucedido en los años veinte, incluso desde los gobiernos se estimulaba a participar en este tipo de negocios. El capitalismo parecía olvidar una de sus premisas fundamentales: "La riqueza de las naciones sólo se obtiene con el trabajo".

Todo funcionó perfectamente hasta que como consecuencia del incremento de los precios, los gobiernos se vieron obligados a incrementar los tipos de interés, y cada vez más personas veían imposible adquirir una vivienda. En 2006, comenzó a hablarse del fenómeno "subprime", que realmente no era más que un efecto de la subida de los tipos de interés en Estados Unidos en los años 2004 y 2005. Los bancos no se preocuparon de la morosidad porque pensaban que si alguien cometía la locura de dejar de pagar, simplemente se le embargaba el piso a precio de saldo y luego se vendía obteniendo grandes revalorizaciones.

¿ERA PREVISIBLE LO QUE IBA A OCURRIR?

Todas las crisis financieras se han comportado de una forma parecida, con un alcance mucho menor al actual, pero desde luego siempre ha ocurrido lo mismo. Es por ello seguro que los gobiernos y bancos barajasen este riesgo como probable, pero lo cierto es que no llegaron a ser capaces de cuantificar lo que estaban generando. No puede entenderse de donde surgió aquello del "soft landing", cuando todos los antecedentes hacían presagiar que cualquier corrección sería brusca. Entre crisis financieras recientes, podemos mencionar la acaecida en Suecia a principios de los 90, otra en Japón en la misma época, y otra en América unos pocos años antes.

¿REALMENTE ESTAMOS ANTE UNA GRAN DEPRESIÓN?

El mapa de la depresión nos proporciona una muestra incompleta de lo que ha hecho la economía de Estados Unidos y de la situación en la que se encuentra ahora. El paralelismo entre la manía especulativa que tuvo lugar en los años veinte y la burbuja inmobiliaria es seductor, pero también resulta engañoso. Si se analiza en detalle la crisis bancaria y de los mercados de crédito actual, así como el daño que está provocando en la economía real, encontraremos sus orígenes en la burbuja de la propiedad y en el colapso de las hipotecas subprime de Estados Unidos. Sin embargo, en 1929, las cosas fueron diferentes. El colapso bursátil de 1929 tuvo realmente un efecto limitado en la recesión económica que vino después. De hecho, la economía ya estaba cayendo antes de la caída de Wall Street. Y respecto a la influencia de la laxitud de la política monetaria en la burbuja inmobiliaria actual, parece ser que en 1929 la contribución fue mucho mayor.

Si estudiamos en detalle la Gran Depresión, veremos que otros fenómenos de la época no ocurren ahora. Por ejemplo, a principios de los años 30, el déficit de las finanzas era una herejía: En 1931, el funcionamiento de los bancos estaba estrangulando el sistema financiero de Norteamérica. El presidente Hoover intentó equilibrar el presupuesto federal, pero no pudo conseguirlo. Algunos estudiosos de la Gran Depresión, como Milton Friedman y Anna Schwartz, argumentaron que el principal motivo por el cual un descenso en la actividad económica acabó originando la Gran Depresión, fue la rigidez en la política monetaria. La Gran Depresión deterioró el sistema bancario y ello fue lo que originó que la depresión fuese más larga y más profunda. Parece deducirse de aquí la actual estrategia de los bancos centrales, empreñados en salvar a los bancos a toda costa. Es hecho probado, que si cae el sistema bancario, la economía real va detrás.

COMPARANDO EN DATOS CON LA GRAN DEPRESIÓN

La información cuantitativa sobre lo que realmente supuso la gran depresión no está muy clara a partir de los datos económicos disponibles. Un hecho contrastado es que los estadounidenses de la época no eran aún en 1930 conscientes de lo que estaba ocurriendo. Se sabía, si, que la economía se había deteriorado, pero la población no pensaba que las cosas estaban tan malas como en 1921, cuando la economía se contrajo en un 25 %. El 44 % de la población de Norteamérica vivía en el campo, y ese sector se había deteriorado ya durante los años veinte.

Pero lo peor estaba aún por venir. A finales de 1930, el efecto del crack del 29 se tradujo en que los bancos empezaron a caer uno detrás de otros. El nuevo detonante fue Creditanstalt, un banco austriaco, con el que se inició una cadena de eventos que impulsó hacia arriba el precio del oro y elevó los miedos a que Norteamérica podría caer. La desconfianza en el sistema bancario hizo que depositantes e inversores extranjeros demandasen oro a los bancos norteamericanos.

Si comparamos con la situación actual, la economía de USA ha resistido mejor desde el comienzo de la crisis, pero la situación se ha deteriorado peligrosamente en las últimas semanas.

Otra cosa que no parece beneficiar a las crisis económicas como la que está asolando la economía son los vacíos de poder en la presidencia de Estados Unidos. Si se producen indecisiones sobre las medidas a tomar por la presidencia, la economía puede caer muy rápidamente. En el periodo transcurrido entre la victoria de Franklin Roosvelt en noviembre de 1932, y su toma de poder en marzo de 1933, la economía cayó en una espiral que la hizo desplomarse incluso más abajo de lo que ya estaba. En febrero, más bancos siguieron fallando, pero a partir de ahí, la crisis tocó fondo y se inició el camino de la recuperación.

La principal diferencia entre la actual situación y la vivida en los años 30 es la magnitud de la crisis. Las diferencias son abrumadoras. La economía de Estados Unidos cayó entre 1929 y 1933 más de un 25 %, mientras que por el momento tan sólo se roza la recesión. El desempleo en Estados Unidos es actualmente de un 6 %, y las previsiones son que puede alcanzar un 10 %. En 1933 el desempleo alcanzó el 25 %, y muchos de los que trabajaban lo hacían pocas horas al día y con unos sueldos miserables. Los norteamericanos no se ven esta vez en las puertas de los bancos reclamando su dinero, ni haciendo colas para tomar sopa y pan.

¿PEOR QUE LA GRAN DEPRESIÓN?

(19/11/2008) Actualizado The Market Oracle publicó ayer un artículo de inquietante título, Worse than the Great Depression? En el artículo se hacen eco de la opinión minoritaria pero creciente según la cual podríamos estar ante una Depresión de magnitud mayor que la ya conocida. Entre estos economistas destaca por su prestigio John Whitehead, quien el 12 de noviembre afiró en la Reuters Global Finance Summit de Nueva York: "I think it would be worse than the depression. We're talking about reducing the credit of the United States of America, which is the backbone of the economic system. I see nothing but large increases in the deficit, all of which are serving to decrease the credit standing of America"

El anciano economista, de 86 años de edad lo que ve ahora mismo es una reducción del crédito en los Estados Unidos, o lo que es igual, en la columna vertebral de la economía mundial, y presagia un gran incremento en el déficit, pues hasta ahora es lo que se ha hecho para tratar de paliar la escasez de crédito: Crear déficit un déficit gigantesco a base de inyectar liquidez.

Otra de las reputadas opiniones de estos días es la del editor de Safe Money Report, Larry Edelson, quien comentó en su artículo "The G-20´s Secret Solucion", una posible reevaluación del oro y el nacimiento de un nuevo sistema monetario. "If we can't print money fast enough to fend off another deflationary Great Depression, then let's change the value of the money" Parece asumirse ya que el riesgo real al que nos enfrentamos en esta fase es a una etapa deflacionaria intense, algo parecido a lo ya ocurrido en los años 30. La capacidad para inyectar liquidez en el sistema financiero internacional, y las bajadas drásticas en los tipos de interés no parecen tener capacidad para conseguir impulsar la inversión. Edelson aboga por cambiar el valor del dinero, por devaluarlo, pero hacerlo globalmente. Esta estrategia, la devaluación de todas las monedas de forma simultánea, sería una de las estrategias pensadas para hacer disminuir el peso de las deudas. El precedente histórico de esta medida es la tomada por Roosevelt en abril de 1933, la Executive Order (EO) 6102, que afirmaba:

....a "national emergency still continues to exist (and) by virtue of the authority vested in me....(I) do hereby prohibit the hoarding of gold coin, gold bullion, and gold certificates within the continental United States by individuals, partnerships, associations and corporations...."

El "Gold Confiscation Act", de 1933, que confiscaba el oro para evitar su utilización como refugio ante la devaluación. El dólar dejaría de ser la unidad monetaria mundial, compartiendo este título con el euro y una nueva moneda panasiática. En fin, no dejan de ser teorías, inquietantes teorías que pueden apuntar la magnitud de la crisis en la que estamos inmersos.

El miedo a estar ante una depresión intensa esta extendiéndose por Estados Unidos (ver Why Washington Cannot Prevent Depression). La cara de Washington es la misma que la de los pilotos del Titanic cuando vieron que el timón ya no daba más vueltas, las medidas se acaban y la gente no sólo no consume más, sino que cada vez consume menos. El consumidor norteamericano está consumiendo con ansiedad, pero su estrategia es diferente a la ya conocida, se acabó el lujo, ahora ya sólo tratan desesperadamente de averiguar si podrán resistir los duros tiempos que se avecinan.

BIBLIOGRAFÍA

Palabras clave: Independent investment bank

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