16 octubre 2008

Perspectivas de competitividad en Latinoamérica

En el artículo "Perspectivas de competitividad global", se ha analizado la última información disponible sobre los indicadores de competitividad de un buen número de países, pero hemos creído conveniente profundizar más en la situación de las economías latinoamericanas. Como en el artículo citado utilizamos el valor del índice GCI para comparar entre sí las distintas economías.
Toda la región ha experimentado un importante progreso en los últimos años, mejorando su estabilidad macroeconómica y asegurando un crecimiento más estable, lo cual se ha reflejado en el índice GCI en una mejora en la competitividad de la región. Una economía sigue destacando por su competitividad, Chile, que en el puesto 28 se consolida entre los países más competitivos del mundo. Siguen dos pequeñas economías del Caribe, Puerto Rico (41) y Barbados (47), y luego hay un hueco significativo respecto a Panamá (58), Costa Rica (59), México (60), y Brasil (64). Repasemos uno por uno a los países más relevantes.
  • Chile: El país queda en un puesto comparativamente alto, pese a que cae dos puestos en el último año, y es nuevamente líder en la región. El éxito del país se debe a su buena gestión macroeconómica, junto con liberalización económica y apertura de mercado. Todo ello teniendo lugar en el contexto de un marco regulatorio transparente y predecible. De manera particular, Chile ha puesto los fundamentos básicos de competitividad, incluyendo las bases macroeconómicas (14), infraestructuras bien desarrolladas (30), instituciones eficientes (37), y un buen sistema de salud (31). El país muestra sus mercancías eficientemente (26) y dispone de un buen mercado laboral (17), junto con un sistema financiero bastante sofisticado (29).
  • Puerto Rico: La segunda economía más competitiva de la región continúa basándose en su sistema productivo (29), trabajo (37), y mercado financiero (30), y un importante potencial en innovación (30).
  • Barbados: Dentro del Cribe, Barbados es también muy exitoso para los estándares regionales. La relativa debilidad macroeconómica que muestra el país (114) es compensada por unas excelentes instituciones (20), infraestructuras de primera clase (24), y un excelente sistema educativo tanto en primaria (5) como en educación superior (29) entre otros factores.
  • Panamá (58) y Costa Rica (59): Son las economías más competitivas de Centroamérica. Costa Rica, en particular, ha mostrado una impresionante tendencia ascendente en los últimos años. La principal ventaja competitiva del país podemos encontrarla en un funcionamiento de sus instituciones bastante eficiente (50), un sistema educativo relativamente bueno tanto en educación primaria (36) como superior (49), mercados laborales flexibles (35), y muy buena capacidad de sofisticación (42) e innovación (38) por parte de su sector comercial.
  • México (60): El país ha hecho un impresionante recorrido hacia la estabilidad macroeconómica (48) y hacia la apertura, liberalización, y diversificación de la economía. Su impresionante red de acuerdos preferenciales, y su gran mercado doméstico de sobre 100 millones de personas ha permitido diversificar su sistema productivo y estructura productiva más allá de las materias primas. De acuerdo con el Economist Intelligence Unit (EIU), el 81 % de todas las exportaciones de México fueron en 2007 productos manufacturados. El nivel de sofisticación comercial es bastante bueno (58), y sus clusters están bien desarrollados (58). También es bastante buena la calidad de sus suministradores locales (46), y el hecho de que está comenzando a producir mercancías con un nivel más alto en la cadena de valor (59). En el polo contrario, un número de importantes debilidades continúa obstaculizando la competitividad de México. Estas incluyen la debilidad de las instituciones públicas (97), y la violencia (123). También son problemáticos su mercado laboral inflexible (99), y su sistema de educación y formación (74). La economía carece de la adecuada mano de obra experimentada, y sus limitaciones son especialmente relevantes por la falta de ingenieros y científicos (105). La producción de mercancías sufre de una inadecuada competencia (extranjera y doméstica) con sectores claves de la economía como la energía y las telecomunicaciones sometidos a sobre-regulación. La actual administración ha comenzado a realizar reformas en algunos sectores claves, entre los que encontramos los sistemas de pensiones, fiscal, electoral, de justicia y energético. Sin embargo, aún se requieren acciones que continúen la liberalización de los mercados, actualicen los sistemas educativos, y mejoren el gobierno.
  • Brasil (64): Este año Brasil ha mejorado ocho posiciones, cerrando parcialmente el hueco con México. El país ha continuado moviéndose en la dirección de sanear sus finanzas públicas y ha visto mejoras en muchas áreas. La deuda del gobierno ha seguido reduciéndose (desde el 65,5 % del P.I.B. al 47 %). Las principales ventajas competitivas de Brasil incluyen el gran tamaño del mercado disponible a sus empresas (el número 10 del mundo), acceso a uno de los mercados financieros más sofisticados de la región (64), destreza en absorber y adaptar tecnologías extranjeras y TIC (56 en su faceta tecnológica), y especialmente el destacable grado de sofisticación de su sector comercial (35), junto con la valentía probada para generar innovación (43). Los dos últimos elementos se reflejan en la rápida internacionalización de un buen número de empresas brasileñas que han conseguido ser relevantes en los mercados internacionales, e invierten ya masivamente en el extranjero (ver por ejemplo "Novedades comerciales en Perú y Brasil"). El flujo de capital brasileño que salió el último año al exterior fue de 26.000 millones de dólares, superando la inversión extranjera que llegó al país, y que ascendió a 18.000 millones de dólares. A pesar de estas alentadoras tendencias, Brasil se enfrenta aún a importantes desafíos para conseguir mejorar su competitividad. Estos incluyen los todavía altos niveles de deuda externa, que contribuyen a una baja tasa de ahorro nacional y tipos de interés alto, y el bajo puesto en estabilidad macroeconómica (122). Hay también una desconfianza general en las instituciones públicas entre el sector comercial (98), con débil ética pública (121) e ineficiencia del gobierno (124), así como serias preocupaciones relativas a la situación de seguridad del país (103). También es necesario mejorar el nivel del sistema educativo (85 para educación primaria y 58 en educación superior y formación). Los mercados de productos y laborales también tienen problemas por una elevada sobre-regulación e importantes rigideces, que contribuyen a desviar una cantidad significativa de actividad al mercado negro.
  • Perú (83): Este año Perú sigue confirmando su notable progreso hacia la estabilidad macroeconómica, basada en políticas fiscales y monetarias competentes, así como los avances hacia la liberalización del mercado laboral y de productos. Las condiciones han mejorado mucho en Perú, entre otras cosas debido a que el país disfruta ahora de excedentes públicos (que han aumentado desde el 2,1 al 3,1 % del P.I.B.), y la deuda pública ha disminuido (del 32,7 % del PIB en 2006 al 29,2 % en 2007). Perú ha conseguido también mejoras en dos cuestiones claves, la eficiencia en el mercado laboral, y en la producción de mercancías (del 67 al 61, y del 87 al 75, respectivamente). El país continua también beneficiándose de otras fortalezas competitivas, tales como un tamaño razonable tanto del mercado internacional como del doméstico (50), y un mercado financiero bastante bien desarrollado. Un buen número de debilidades deben ser mejorados, incluyendo la pobre calidad del ambiente institucional del país (101), su sistema de infraestructuras poco desarrollado, inadecuado nivel en la educación primaria y del sistema de salud (95), y de la educación superior y los programas de formación (89). Por otra parte, los niveles de pobreza de Perú continúan siendo críticos, a pesar de los esfuerzos de la administración en incrementar el gasto social y las inversiones públicas en infraestructuras.
  • Argentina: Desde la crisis que sufrió el país en 2001, con el famoso corralito como fenómeno más conocido, Argentina ha vivido grandes cambios. De hecho, desde 2003 experimenta un robusto crecimiento económico, pese a lo cual se mantiene en una puesto bastante bajo en el ranking de competitividad (88). El país tiene un número importante de ventajas competitivas, entre otras su relativamente bien educada fuerza laboral (puestos 61 y 56 para salud y educación primaria, y educación superior). También es destacable el gran mercado disponible para sus empresas (24). Sin embargo, la economía se caracteriza por algunas debilidades serias, que representan elementos de vulnerabilidad para el futuro. Por ejemplo, a pesar de la reestructuración de su deuda, la deuda pública siegue siendo elevada, ya que es estima en un 56,1 % del P.I.B. Otros problemas del país son su elevada inflación, instituciones púbicas ineficientes, la necesidad de incrementar el respecto de las normas y las leyes, etc. Algunas políticas discrecionales, llevadas a cabo en los últimos años (como el intento de elevar las tasas a la exportación de los productos agrícolas o la renegociación de contratos sobre generación de energía) están erosionando la confianza del sector empresarial. Algunos mercados están sobre-regulados, y entre estos se encuentran el de fabricación (122), el laboral (130) y el financiero (117), que impiden la distribución de recursos de forma efectiva. En este contexto, los mayores desafíos son la institucionalización de políticas fiscales y la restauración de un mejor clima comercial y funcionamiento apropiado de la economía.
  • Venezuela (105): El país continúa cayendo en el ranking, una tendencia observada en los últimos años. Este año el país ha descendido siete lugares más a pesar de mejoras marginales en salud y educación primaria. Esto se debe en gran parte al hecho de que, a pesar del incremento de los ingresos del petróleo, el ambiente macroeconómico continua deteriorándose: política fiscal expansiva y medidas administrativas generalizadas han llevado a incrementar el nivel de endeudamiento público y a que se dispare la inflación (132).

Bibliografía:

  • The Global Competitiveness Report 2008-2009. World Economic Forum OECD.
  • Development Centre. 2007. Latin American Economic Outlook. 2008. Paris: OECD.
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