15 julio 2008

Las empresas eléctricas mantienen un agujero de 14.000 millones de euros

Entre las decisiones empresariales más importantes podemos destacar las relativas a la gestión energética. En efecto, los costes energéticos han creado una situación que no es fácil controlar, solamente las cuentas de resultados dirán quien tomó decisiones acertadas. No es fácil repercutir los costes energéticos en el producto, y menos aún si nos encontramos en un escenario de incrementos en los precios como el actual.
En este artículo analizamos las posibles subidas de precio en el recibo de la luz en España, en base al artículo "Price shock", publicado en The Economist June 28th 2008. La información que aporta The Economist se conoce poco en España, pese a que se tratan de estadísticas públicas, pero nadie parece haber hecho mucho caso a este problema
Muchos piensan que las eléctricas ganan ingentes cantidades de dinero (nadie lo duda), y que por ello el gobierno no permitirá subidas adicionales de precios, pero este razonamiento es erróneo. Las tarifas eléctricas están reguladas en España, y el gobierno ha mantenido los precios artificialmente bajos. Los precios han caído un 2 % en los últimos diez años, y ello ha provocado una caída del 30 % en el coste real de la electricidad. La electricidad ha sido un bien barato, pues se pensaba que mantener estos precios alimentaría el tejido industrial, pero eso es un error. Una industria que consume mucha energía es una industria ineficiente, que probablemente también esté tirando mucho dinero a la calle por procesos obsoletos. Es muy posible que el escaso interés que se ha demostrado en España por la eficiencia energética sea debido a la existencia de unos costes energéticos bajos. El problema actual es que la corrección de estos errores deberá hacerse a marchas forzadas, pues la situación actual no es sostenible. No es sostenible que aunque los costes de producción de energía eléctrica se hayan disparado, al consumidor final no se le hayan repercutido estos incrementos de precio, y menos entendible es que esta situación haya tenido lugar en medio de un fortísimo incremento en la demanda. Según la valoración de The Economist, se ha creado un enorme desequilibrio, ya que se ha forzado a las compañías eléctricas a vender electricidad a un precio que no cubre costes. El déficit se ha ido acumulando en la sombra, y ahora tenemos un montante global espeluznante: 14.000 millones de euros y creciendo, según los datos de la Comisión Nacional de la Energía. Estamos hablando de un agujero que equivale a casi tres veces el agujero creado por la quiebra de Martinsa-Fadesa, así que podemos hacernos una idea de cuál es la situación.
Ante un panorama tan desolador, parece previsible que se hubiese alcanzado un cierto consenso político; en el que incluyendo a los agentes sociales, se buscasen soluciones para paliar la situación e invertir la tendencia. Nada más lejos de la realidad, también se ha encontrado aquí un filón de lucha política y la situación está bloqueada. El ministro, Miguel Sebastián, reconoce el problema, y culpa a la administración anterior; y la administración anterior culpa al actual gobierno. La cuestión es que para solucionar este problema, es necesario incrementar el coste de la energía eléctrica un 20 %, y por el momento nadie parece atreverse. Esta política está haciendo que la deuda se eleve aún más, y su financiación vaya cargándose en el recibo del contribuyente; la situación que se crea es tan absurda que ahora será necesario incrementar el coste de la energía eléctrica en un 35 %, puesto que el déficit lo están pagando los españoles en quince años. Que nadie piense que ese déficit no se paga, pues a las eléctricas hay que pagarles igualmente, lo que está ocurriendo es que el agujero lo estamos financiando, con lo que casi se duplica.
Y como se financiaba este déficit, pues vendiéndolo a los mercados de deuda, y el contribuyente casi ni se enteraba; simplemente se iba engordando la bola del déficit tarifario cada vez más. Pero ahora surge un problema adicional, y es que el credit crunch ha hecho que la situación empeore notablemente. Ahora es mucho más difícil colocar la creciente deuda del déficit tarifario; y para colmo es mucho más caro refinanciarla. A ver quién es el guapo que soluciona el agujero tarifario cuando la economía está deteriorándose como lo está haciendo y la inflación crece a un ritmo inusitado.
Teóricamente, este problema habrá que solucionarlo drásticamente, pues el déficit debe dejar de crecer en enero de 2011, la fecha que la Unión Europea ha establecido para liberalizar el precio de la electricidad en España. Millones de españoles han contraído 14.000 millones de euros de deuda sin saberlo, a la que se acumulan los intereses.
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