30 junio 2008

Hablando del coste de los robots y sus nuevas aplicaciones

Ya hemos hablado de los grandes robots, y entre ellos Titan, que levanta un BMW con un solo brazo con gran facilidad. Se trata del robot más grande del mundo, fabricado por Kuka, un gran fabricante alemán de robots. Titan puede levantar 1000 kg con un solo brazo, lo cual permite mover desde estructuras de hormigón a pallets cargados con vidrio. Otra de las novedades de los robots, es Partner Robot, cuya principal característica es la versatilidad. Se trata de un robot de tipo humanoide fabricado por Toyota, que tiene capacidad para caminar sobre dos patas articuladas. Si bien son robots diferentes, ellos comparten un ancestro común, del que han evolucionado todos los robots: el robot industrial. El primer robot de factoría apareció en los años sesenta. Eran robots muy simples, monótonos, que hacían cosas sencillas como mover objetos de una línea de producción a otra. Era el nacimiento de lo que Karel Capek describió en 1920, y la adaptación del término de la palabra checa robotoa,o "trabajo forzado".
Y desde luego Karel Capek acertó al utilizar el término "trabajo forzado", a partir de los 90 los robots comenzaron a realizar trabajos realmente "forzados": cortar, fresar, soldar, ensamblar y realizar operaciones de almacenaje.
Lo mejor en la evolución de los robots es que su coste, en relación con el coste salarial, ha caído profundamente desde los años 90. Si comparamos el coste de los robots de los años 90 con el coste actual, de manera comparativa a los costes salariales, el coste ha disminuido en Estados Unidos aproximadamente un 75 %. También en Francia, Alemania y Gran Bretaña este coste ha disminuido más del 50%.
Hoy en día, gracias al incansable incremento del poder de la computación, los robots más modernos están utilizando sofisticados que les permite ver, sentir, moverse y trabajar juntos. Algunos robots son ahora tan pequeños que pueden salir de sus jaulas de seguridad y trabajar de forma conjunta con los humanos. La disminución del coste de los robots industriales ha supuesto la incorporación de 1 millón de robots a las plantas de producción de todo el mundo. Un robot no se define por su apariencia, sino por la forma en que se controla. La automatización de un robot es lo que más define su comportamiento.
La visión artificial, cuyo coste como ya hemos dicho en otros artículos ha disminuido espectacularmente en los últimos años, también se está implantando masivamente en los robots. Los robots con visión artificial realizan con gran precisión tediosas tareas lo cual hace aumentar de manera notable la productividad de los procesos productivos. Estos robots controlan con exactitud milimétrica cómo se llenan las botellas a un nivel de dosificación exacto, cómo se adaptan todo tipo de tapas, que las tapas están perfectamente ajustadas, o que las etiquetas están perfectamente colocadas. Los robots ponen el chocolate en una caja, clasifican manzanas, hacen ensaladas, manipulan productos cárnicos, etc. Los robots también están ganando terreno en el mundo de las percepciones táctiles. Mediante sensores se analizan la superficie de los materiales y la fuerza que es necesario aplicar a un objeto.

Bibliografía: Nothing to lose but their chain. The Economist June 21st 2008

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