10 junio 2008

Una nueva estrategia: La ecofabricación

Sí, nos salta el corrector de Word al escribir ecofabricación, y ello se debe a que se trata de una pionera y e interesante estrategia; y presenta además muchas posibilidades para desarrollar proyectos de economía sostenible. Según The Economist, May 31, 2008, una firma de Sri Lanka ha sido la primera fábrica textil del mundo neutra en balance de dióxido de carbono. Se trata de una fábrica construida en Thulhiriya, próxima a Colombo, la capital de Sri Lanka. Dada la pobreza de este país se trata sin duda de una iniciativa encomiable y buen ejemplo a seguir en otras partes del mundo. La estrategia es en realidad sencilla, pues se trata de sustituir en fase de proyecto aquellas técnicas que son más lesivas para el medio ambiente por otras beneficiosas. Además, con los costes del petróleo actuales, muchas de estas técnicas son ya rentables, especialmente en el entorno rural en el que se carecen de infraestructuras energéticas. La nueva factoría ha implementado muchos sistemas de ahorro energético, por ejemplo sustituye el aire acondicionado por refrigeración evaporativa, que si bien enfría unos cuatro grados menos que los sistemas de aire acondicionado, consigue un ahorro muy significativo en consumo energético. Otra de sus características es un cuidadoso sistema de iluminación natural, estudiado en función de la distribución en planta, que consigue proporcionar áreas de sombra a la vez que aporta la suficiente luz para realizar el trabajo. La electricidad se consigue toda ella a partir de fuentes renovables, un 90 % a partir de una pequeña central hidroeléctrica, y un 10 % por medio de paneles solares. El promotora del proyecto ha sido la firma británica Marks & Spencer (M&S), que aportó 400.000$ para el coste del diseño y los paneles solares. Respecto al coste de la fábrica, éste ascendió a 7 millones de dólares, un 25 % más que una fábrica convencional equivalente. No obstante, gran parte del sobrecoste se debió a condicionantes de diseños impuestos por M&S. Una ecofábrica puede costar aproximadamente un 15 % más que una fábrica convencional, pero este coste es sobradamente compensado con el ahorro energético conseguido.
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