14 diciembre 2008

¿Hasta cuando va a seguir bajando el petróleo?

Si bien nuestros políticos siguen culpando a la crisis estadounidense de todos los males, obviando que los efectos más perniciosos de la situación actual se deben a la burbuja inmobiliaria (ver “Análisis en español del Report “The Economist” sobre la crisis de España”); lo cierto es que el mundo parece estar fuera de control y todos se preguntan que perderán en el futuro: su trabajo, su vivienda o su dinero. Hasta hace unos meses, la subida del precio del petróleo parecía estar detrás de todos los males (ver “El petróleo por encima de 147 dólares”). Teóricamente los tipos subieron en USA para frenar la inflación; y la crisis subprime se originó como consecuencia de la incapacidad de mucha gente de pagar esos créditos. Pero ahora todo el panorama se ha invertido, los tipos han bajado, y la gente puede pagar ahora mucho menos que antes. Los analistas de la energía emplearon la mitad del año en debatir hasta dónde iba a subir el petróleo, y la segunda mitad del año la emplean en debatir hasta donde va a bajar su precio. Una oscilación tan brutal de los precios es probablemente uno de los factores más profundos a los que se enfrenta el sector industrial. Si a mediados de año no había forma de satisfacer la demanda mundial, ahora resulta que vamos a acabar el año con una caída en el consumo, un hecho no conocido en los últimos veinticinco años. Los precios del petróleo han caído un 69 $ desde el record de 147,28 $ alcanzado el 11 de julio. Ya lo hemos dicho muchas veces, las inversiones y la inflación/deflación son enemigos irreconciliables. En estos momentos, las inversiones de la industria de extracción y refino del petróleo, que rompían todos los records a mediados de año, se han desinflado de la noche a la mañana. De hecho, las inversiones más costosas pueden quedar ahora cuestionadas o incluso no ser ya rentables (ver “Brasil y su industria petrolera de aguas profundas” Las perspectivas para las energías renovables (ver “Perspectivas de futuro de las energías renovables”) parecían hace unos meses un negocio seguro y mucha gente reorientó hacia ellas su actividad empresarial. La política europea seguirá apostando por las renovables (ver “España entre los tres países de EU-15 que no cumplirán con Kyoto”, pero al menos en España, la irrupción de especuladores y corruptos en el negocio de la energía solar van a lastimar seriamente la inversión (ver “El escándalo solar y las enseñanzas para el futuro”). Lo único que continúa estable en materia energética parece ser la continuidad del impulso de la eficiencia energética. Entre el calentamiento global y el miedo a nuevas subidas de la energía (por cierto, la electricidad seguirá subiendo), parece que seguirán impulsando determinados segmentos de la energía (Ver “Perspectivas de mercado del negocio del biogás óptimas para España”) y “Las inversiones en eficiencia energética continuarán creciendo a pesar de la crisis”). ¿Qué va a ocurrir con el petróleo? Las últimas previsiones indican que el petróleo puede cotizarse a 38 $ el barril en enero, y eso no quiere ni mucho menos decir que haya tocado fondo. De hecho los futuros de Goldman Sach Group Inc. Apuntaban a 30 $ en el primer trimestre. Los futuros cayeron por debajo de los 44 $ después del rechazo del estado al bailout de los fabricantes de vehículos, puesto que aumenta la preocupación de que la recesión sea prolongada, y consecuentemente la demanda siga cayendo. Los informes de dos analistas, Jeffrey Currie y Allison Nathan, proyectan una caída de la demanda de petróleo en torno a 1,7 millones de barriles diarios. Estamos viendo una contracción de la demanda, y si bien no es intensa, ya ha comenzado a tener un tremendo impacto. ¿Los países productores reaccionan? Los países productores de petróleo probablemente no puedan creer lo que están viendo, pues los records de ganancias que estaban obteniendo han dado un vuelco y ya empiezan a aparecer los problemas (ver por ej. Problemas en Irak). Conseguir frenar la caída de los precios es el sueño de todos los países productores, y la pesadilla de los consumidores. Con ese propósito, la OPEC lleva ya un tiempo intentando sacar del mercado el petróleo que está sobrando, pero la experiencia indica que su capacidad de reacción es lenta. En noviembre, el cártel intentó reducir la producción en 1,5 millones de barriles diarios, consiguiendo sacar del mercado el 2 % de la producción mundial, pero los efectos del recorte apenas están aún teniendo efectos. Entre otras cosas, los petroleros tardan más de un mes en llegar a su destino, así que los resultados del recorte son lentos. Hay además discrepancias entre los miembros de la OPEC, y algunos no parecen estar cumpliendo lo acordado. Pero las arcas de los árabes se han vaciado rápido, y ello nos hace pensar que el próximo 17 de diciembre se acuerden más recortes. Pero Arabia Saudí no está dispuesta a seguir soportando los costes de la reducción de la producción, y está presionando a otros grandes productores como Irán o Venezuela. Pero según el analista del Deutsche Bank, Michael Lewis, los esfuerzos de la OPEC por sostener los precios del petróleo suelen dar buenos resultados. Desde 1993, los recortes en la producción han conseguido elevar los precios en tres de cada cuatro ocasiones. Las excepciones, sin embargo, hay tenido lugar en momentos en los que la economía mundial se enfriaba, notablemente en 1997 con la crisis asiática, y en 2001 con la burbuja tecnológica. En 2001, por ejemplo, la OPEC tuvo que recortar la producción en cinco ocasiones hasta conseguir que el precio dejase de caer. Según Michael Lewis, la OPEC tendrá que mantener los recortes por lo menos otro año, y el precio puede que no deje de caer hasta 2010. Y ya que la economía parece estar ahora más débil que en 2001, la OPEC puede que tenga que hacer esfuerzos mucho mayores si quiere que el petróleo deje de caer.
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