14 abril 2009

Los secretos del éxito empresarial

Paseando periódicamente por nuestras ciudades podemos percatarnos de un hecho realmente curioso, los negocios surgen, intentan desarrollarse, y la mayoría al poco tiempo mueren. Bares, restaurantes, ópticas, agencias de viaje, inmobiliarias, ferreterías, moda, hogar, complementos, alimentación y franquicias diversas. Una increíblemente pequeña diversidad de negocios pululan por todas las esquinas, avenidas, e incluso callejones. Pero la vida de estas ilusiones de emprendedor suele ser efímera, o como mucho, la mayoría de los nuevos negocios no consiguen más que sobrevivir durante una serie de años sin pena ni gloria. Cierto es que la especulación inmobiliaria alentada en España por el estado permitió que durante unos cuantos años otro tipo de negocios prosperara también en los polígonos industriales: Almacenes de material de construcción, instaladoras eléctricas, fontanería, calefacción, y sus variantes. Los nuevos polígonos industriales desarrollados durante la burbuja inmobiliaria hicieron también crecer a este tipo de negocios, pero hoy no queda ya nada. El que fue más prudente, y tiene una economía saneada, se encuentra en un periodo de búsqueda de nuevas actividades para reorientar su negocio, o trata de encontrar un nicho vacío en un mercado más lejano.

¿Dónde están los verdaderos negocios hoy en día?

Tras un ya prolongado periodo de crisis, la mayoría de los que tratan de salir adelante se han percatado de una cosa importante: No estamos ante una situación transitoria que vaya a solucionarse por sí sola. Es por tanto importante algo que ya hemos dicho en varias ocasiones, es vitar reorientar un negocio en tanto quedan fuerzas para ello; pues si dejamos que pase el tiempo lo único que ocurrirá es que estaremos más débiles. En este artículo vamos a hablar brevemente de algunas estrategias interesantes que pueden ayudarnos a entender por qué algunas iniciativas empresariales tienen éxito y otras muchas fracasan. Para ello analizaremos algunos ejemplos clásicos de éxito empresarial.

El éxito del silicio y la siliconitis

Entre los pocos sectores empresariales que aún pueden considerarse como de gran proyección futura, destacamos uno que está creciendo, y lo hace aún con fuerza; nos estamos refiriendo a todo lo que tiene que ver con el silicio. El mundo de hoy se mueve impulsado por una docena de sitios en los que se desarrolla la tecnología del silicio: Silicon Valley en California, Silicon Alley en Nueva York, Silicon Glen en Escocia, y algunos escasos lugares más. Pero la siliconitis es el ejemplo más común de lo que ahora es una estrategia casi universal entre los que hacen política, la búsqueda de los secretos del éxito empresarial. Unos pocos intentos de replicar a Silicon Valley, notablemente en Israel, pero en la mayor parte de los casos estas iniciativas han supuesto fracasos asombrosos. Pero lo cierto es que los políticos no escarmientan y una y otra vez intentan simplemente conseguir el éxito tratando de imitar lo que hicieron antes otros más innovadores (ver "Dubai necesita 25.000 ingenieros electrónicos"). El error político más básico cometido una y otra vez por los políticos es intentar promover a los emprendedores asumiendo que hay un único modelo de cluster empresarial de éxito. ¿No hay forma de crear otro Silicon Valley sin tener que emplear tan extraordinarios recursos económicos? Todo dependerá de las condiciones que existan en el lugar donde se va a desarrollar la idea. En el caso de SV, es importante tener en cuenta que en las inmediaciones hay dos universidades de clase mundial, Stanford y Berkeley, y un gran centro financiero, San Francisco. Los que intenten emular un éxito de estas características lo primero que deben plantearse es conocer realmente cuáles son sus fortalezas particulares.

Anchor-firm model: Alfred Marshall, uno de los primeros economistas que escribió sobre los emprendedores, dijo que los emprendedores de éxito son como un gran árbol en un bosque, destacan sobre sus vecinos y les privan de luz y aire. Pero en realidad, el gran árbol usualmente produce muchos pequeños. El emprendedor genera quiera o no quiera subsidiarios en spin off que lo imitan y de esta forma se va engranando la economía.

El "research triangle" en Carolina del Norte es un exponente del éxito del modelo anchor-firm. Se consiguió la implantación de grandes compañías como IBM, Alcatel y Union Carbide, quienes posteriormente generaron o atrajeron a muchos operadores pequeños. Hindustan Unilever, un gigante de la comida y cuidado personal, es otro exponente menos conocido del éxito empresarial. La firma emplea 45.000 mujeres en la India para un mercado de sus mercancías que asciende a 150 millones de consumidores en áreas rurales. Estas mujeres no solamente ganan ingresos sino que también aprenden sobre os productos, precios y márketing, enviando una oleada de actividad emprendedora a toda la isla rural.
El modelo empresarial impulsado por la crisis es otro tópico interesante. La gente empieza a ser emprendedora cuando la economía deja de suministrar el sustento. Esto ocurrió en la región de San Diego en los 90, cuando el fin de la guerra fría dejó a miles de científicos militares sin trabajo. El impulso de iniciativas locales como Qualcomm relanzó nuevas actividades en la zona.
Otro modelo de éxito surge cuando héroes locales entre los emprendedores ven una oportunidad, comienzan un negocio y acaban convirtiéndose en gigantes. Eso es lo que ocurrió cuando Earl Bakken fundó Medtronic en Minneapolis en 1949. Tras crear la primera compañía del mundo en fabricar marcapasos, la compañía creció hasta convertirse en la compañía de tecnología médica más grande del mundo.

La suerte y el éxito

Dos cosas complican la búsqueda del éxito – el papel de la suerte y la importancia de la cultura. El Indian Institutes of Technology fue diseñado para crear tecnócratas más que emprendedores. Fue un golpe de suerte que la buena planificación del centro generase exactamente el tipo de personas que la gente de la industria del software libre necesitaba. Así nació una de las canteras más importantes del mundo en desarrollo de software.

David Landes, un experto de prestigio en historia de la economista defiende también que la cultura es un factor decisivo en la generación de actividad empresarial. Por muchas incubadoras que se creen, tan solo el 3 % de la población desea convertirse en un emprendedor, así que en Finlandia habrá serios problemas si se pretende crear una cultura empresarial a partir de emprendedores. Pero la cultura empresarial puede activarse mediante políticas proactivas, y son muchos los ejemplos que la historia nos muestra. El gobierno Thatcher, por ejemplo, sacó al Reino Unido del letargo antinegocios que se había extendido en el país durante los 80. Más recientemente, India y China se han convertido en el segundo y tercer país más emprendedores del mundo.
Para conseguir este cambio en la mentalidad, el Banco Mundial habla de una estrategia de Doing Business, con la que se consigue alcanzar las cosas con transparencia, conveniencia y respeto a la ley.
Dos de las cualidades más destacables de una economía contribuyen también en gran medida al éxito empresarial. Por una parte está la importancia del sistema educativo, y muy especialmente de los conocimientos técnicos. Aproximadamente el 85 % de los negocios de gran éxito creados en Norteamérica fueron impulsados por graduados. Los departamentos de las universidades han sido también fuertes impulsores de la innovación.
La segunda cualidad es la apertura hacia los extranjeros. Los inmigrantes son un colectivo mucho más emprendedor que sus primos que quedan en casa. Los tres espacios empresariales más importantes de la historia moderna han sido las generadas a partir de las diásporas judía, china e india. En la economía actual, los inmigrantes educados son una fuente inagotable de innovación. Crean más empresas que los locales, hacen circular las ideas, el dinero y la pericia. Ocupan huecos vacíos y ayudan a acoplar el conocimiento entre diferentes partes del mundo.

Bibliografía: Magic formula. A special report on entrepreneurs. The Economist March 14th 2009

Palabras clave: Entrepreneurial success

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