19 abril 2009

Se suceden los paquetes millonarios de ayuda: Tailandia, Japón…

Invertir con dinero ajeno caracterizó los primeros años del siglo XXI, y los excesos en la concesión de créditos a tipos bajos originaron una crisis de liquidez sin precedentes que ha acabado paralizando la economía mundial.
Si los bancos carecen de dinero para seguir el ritmo acostumbrado, la economía global está en caída libre a una velocidad mayor incluso que la acontecida en los años de la Gran Depresión (ver "La economía mundial cae más rápidamente que en la Gran Depresión"). Las comparativas con los años treinta generan un temor fundado, que la economía mundial se dirija hacia un periodo de largo estancamiento que se prolongue durante un buen número de años.
Las recetas que están empleando los gobiernos son similares, y hasta ahora han tenido bien poca efectividad. De forma más o menos coordinada, los gobiernos que aún mantienen cierta solvencia inyectan de golpe fuertes cantidades de dinero cuyo único objetivo es tratar de hacer reaccionar a la economía local. La estrategia es similar a las descargas eléctricas con las que se intenta hacer reaccionar a la víctima de una parada cardiaca, y en la economía ocurre también que el riesgo de fallecimiento del paciente es mayor conforme se demuestra la inefectividad de las descargas. Pero incluso si la economía reacciona, la próxima generación debe prepararse para convivir con la austeridad que será necesaria durante el largo periodo que muchos países necesitarán para redimir las deudas contraídas. Los países pobres saben muy bien lo que esto supone, pero en muchos de los países ricos las penurias de la austeridad están olvidadas.
Esta semana nos llegan de Asia dos nuevas e intensas descargas de liquidez que han inyectado países acuciados por sus respectivas crisis.
Una de estas inyecciones se va a realizar en Taiwan, una sólida economía basada en el desarrollo tecnológico propio (ver "Los cinco tigres"), pero como todas las exportadoras muy sensible a la crisis. El plan de estímulo económico que anunció Taipei la pasada semana está dotado con 4.410 millones de dólares, y es parte de un plan más grande en el que el gobierno aportará 14.690 millones de dólares en los próximos cuatro años. El paquete de ayudas más amplios cubre áreas como la educación, mantenimiento de infraestructuras, construcción, renovación urbana, etc. Taiwan se deslizó en una profunda recesión en el cuarto trimestre de 2008 con una desastrosa contracción de 8,36 %. La demanda de los productos taiwaneses, mayoritariamente semiconductores, equipos electrónicos, textiles, plásticos, productos químicos y piezas de automóviles; ha acabado originando un amplio cierre de negocios en el país. El desempleo ha aumentado a un porcentaje del 5,75 %, una cifra desconocida en el país. Taiwan es la quinta economía de Asia, y su población es de 22,7 millones de habitantes.
Si comparamos la situación de Taiwan con la española, nos damos cuenta rápidamente que la crisis está afectando de una forma diferente. Si bien la contracción ha sido muy brusca como consecuencia de su dependencia de las exportaciones, el resto de los indicadores son mucho más positivos que los publicados en España.
El segundo plan de estímulo que se ha desvelado esta semana es el japonés, que asciende a 154.550 millones de dólares. Japón salía a duras penas de la recesión que vivía desde principios de los 90 cuando fue atrapada por el brusco desplome de sus exportaciones (ver "Caída record de las exportaciones japonesas" y "Los problemas de Japón ante el hundimiento de las exportaciones", "La economía japonesa cae a un ritmo del 12,7 %" y "Aviso de los banqueros japoneses: El mundo se dirige hacia una recesión profunda" ).
El plan estímulo de Japón está dirigido a crear trabajo, revivir el mercado del estado real, y relajar costes empresariales, en gran medida vía nuevas políticas fiscales.
La relajación fiscal, o el recorte de tasas, ayudará a crear nuevos puestos de trabajo y a mejorar el consumo. También se incluyen garantías sobre los préstamos para las pequeñas empresas.
Este nueva política fiscal se implementará a pesar del déficit fiscal masivo que padecer la nación.
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