22 abril 2009

“Spain” continúa en la prensa británica…esta vez The Guardian

Ayer fue "The New York Times" y hoy es el británico "The Guardian" quien nos dedica un cariñoso artículo en el que se hace eco de la debacle que vive España. Mientras tanto, los políticos siguen peleándose por la carroña; los causantes del desplome del motor de la economía tratan de salvar lo que pueden; y la población va mentalizándose poco a poco que nos encontramos ante una situación económica que nadie ha conocido nunca.

En este nuevo artículo "The Guardian" se hace eco de las últimas recetas que el FMI da hoy miércoles para España, y que básicamente consisten en recortes drásticos del gasto y paquetes de ayuda para defender al sistema bancario. España debe también ser cautelosa con las medidas de estímulo fiscal.

El FMI dice que España tiene que presentar planes para recortar el déficit presupuestario y necesita lanzar reformas en el mercado laboral que eleven la competitividad económica.

Las medidas de estímulo fiscal sólo deben considerarse si se demuestra un empeoramiento serio de la situación. Sin reformas efectivas que incrementen la flexibilidad, los expertos están preocupados de que España entre en un largo periodo de ajuste en forma de "L". Hablamos en consecuencia de escenarios sólo conocidos en países como Portugal, Japón y Alemania.

El FMI reconoce que los bancos sortearon convenientemente la crisis financiera gracias a las fuertes políticas de supervisión, pero necesitan apoyo ante una economía en plena lucha.

El FMI también habla de la vulnerabilidad de las cajas de ahorro, y ello se ha debido sobre todo a su dependencia de los poderes públicos.

El FMI habla claramente del rápido crecimiento del sector inmobiliario en los últimos quince años, y los efectos de su paralización en la elevación del desempleo tras la sequía del crédito provocado por la crisis financiera internacional.

Las previsiones para este año son de una contracción del 3 %, y del 0,7 % en 2010.

El déficit público y fiscal está inflándose rápidamente, como consecuencia de las medidas discrecionales de medidas de gasto y una caída importante de los impuestos, incluyendo los que procedían del boom inmobiliario.

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