22 junio 2009

Límites al déficit público por el BCE y report sobre zona euro en The Economist

Hasta ahora la crisis financiera se ha afrontado a base de deuda, inyecciones e inyecciones de dinero público que han impedido un desplome generalizado de la economía de numerosos países. En el caso de la zona euro, ingentes cantidades de dinero público han apuntalado los bancos y se han utilizado para diversas acciones de emergencia. También se ha paliado la situación de los desempleados y se han impulsado las obras públicas. Todo ello ha originado un déficit que ahora asusta.
El presidente del Banco europeo Jean-Claud Trichet ha dicho tajantemente que los países que inyectaron paquetes de estímulo no acumularán más deuda. El BCE considera que lo hecho hasta ahora ha sido suficiente pero no es posible continuar a ese ritmo.
En cuanto a crisis económica global, Mr. Trichet defiende que la actividad estará próxima a la estabilidad, y que algún crecimiento puede verse en la zona euro el próximo año.
Los estímulos económicos son paquetes extraordinarios con los que se pretende hacer reaccionar a la economía. Estas palabras han sido dichas ayer a la radio francesa Europe-1.
Mr Trichet afirma con claridad que los paquetes de ayuda deben considerarse medidas extraordinarias. Muchos países europeos han indicado que se acabaron los paquetes de estímulo económico.
En contraste con Europa está Estados Unidos, pues en febrero el presidente Obama aprobó un paquete de estímulo de 787.000 millones de dólares.

Y España puede entrar en una depresión profunda

Y hablando de deudas no podemos dejar de comentar el report especial sobre endeudamiento en la zona euro que The Economist publicó la semana pasada. Con el exquisito detalle de siempre el semanario analizó la forma como el euro había podido implantarse estos años, pero ahora afirma que la rigidez de la moneda está creando problemas. La crisis económica es muy diferente entre los países de la zona euro, y The Economit vuelve en este caso a hablar nuevamente de España. España fue el alumno aventajado de la zona euro, con un crecimiento que entre 1999 y 2007 tuvo un promedio del 3,9 %. The Economist claramente justifica este crecimiento en las burbujas especulativas del sector de la construcción, especialmente el sector inmobiliario. Y la sentencia es clara, España está amenazada con entrar en una depresión profunda. El problema del crecimiento de España fue la inflación que generó, que hizo perder competitividad al país. Todo valía con tal de alimentar la especulación en torno al ladrillo, y ello nos lleva a la situación actual en la que no somos competitivos. Aplicar el esquema actual a otro modelo productivo, o a la exportación, no tiene mucho sentido simplemente porque no somos competitivos en los mercados internacionales. Eso es un hecho, y hay que ser conscientes de ello. Hay un grupo de países que están en situación de competitividad parecida a España: Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y Spain (a este grupo se le conoce ya por el apelativo de los PIIGS). Pues sí en economía internacional España no se hace hueco en el G8, G20 o el grupo BRIC. Ahora por méritos propios hemos entrado en el club de los PIIGS. En el grupo de los PIIGS, el modelo que predomina es el de un déficit público fuera de control, y un modelo de crecimiento insostenible a base de engordar la demanda doméstica. Los PIIGS se preocuparon por alimentarse a sí mismos, a costa de pedir créditos en el exterior, y ahora se encuentran ante una terrible tesitura. También hay pequeñas diferencias entre los países PIIGS. En Irlanda y Grecia, la competitividad por trabajador fue aceptable, pero la inflación de los salarios fue elevada. En Portugal y España, The Economist achaca entre otros problemas una inflación de los salarios muy por encima de la zona euro. Evidentemente los salarios que más crecieron fueron los relacionados con las burbujas que luego estallaron. Como nota positiva, The Economist alaba que afortunadamente para España los reguladores exigieron prudencia a los bancos comerciales y ello ha hecho por el momento que se evite una reacción en cadena en el sistema bancario. La mayoría de los países PIIGS se caracterizaron también por un incremento desmesurado del déficit por cuenta corriente, y la deuda externa llegó en Grecia, Portugal y España al 80-100 % del P.I.B. Estos países no se preocuparon lo más mínimo por vender fuera, y poco a poco fueron cargándose de deudas adicionales con el exterior. Los puntos calientes de la inflación en Europa fueron España y Grecia, y ahora la única solución pasa por políticas monetarias bien restrictivas. Este parece ser el panorama para el próximo año en España: austeridad.

Bibliografía:

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