10 junio 2009

Sobre como encara España la crisis del crédito

Hace unos días recibimos de primera mano una información interesante. Un fabricante español plenamente solvente y de los pocos que está atravesando la crisis con éxito había visto cómo su línea de crédito para financiación del circulante había sido cancelada. Lo sorprendente es que los bancos no le dan crédito ni siquiera aportando garantías personales a una empresa excelentemente capitalizada, muy poco endeudada, que nunca ha devuelto una letra, y con activos muy valiosos que puede aportar como garantía. En conclusión, lo que hace unos años era el cliente soñado por el que se peleaban los bancos ahora ve también cerradas las líneas de crédito. Este síntoma de la “economía de fábrica” es de lo más preocupante pues claramente indica que la actividad productiva industrial está seriamente afectada no sólo por la caída en la demanda sino también por la crisis del crédito. Hablamos de financiar un circulante de en torno a 400.000 euros para fabricación de equipos de alta tecnología. La respuesta a lo que está ocurriendo podemos verla estudiando la gráfica de financiación a los sectores no financieros que publica en Banco de España (ver informe completo aquí). Analizando esta gráfica podemos extraer algunas sorprendentes conclusiones. La cuestión es que el crédito a las sociedades no financieras y a los hogares cae sin cesar desde 2006. Vemos aquí que aunque en España no quiso reconocerse en su momento (ni siquiera se hablaba de ello), cuando en Estados Unidos estalló la crisis subprime en diciembre de 2006 ya empezó a caer el crédito en España. España vivía en aquel momento inmersa en el negocio montado en torno a sus burbujas especulativas (inmobiliaria, solar, etc.) y nadie se preocupaba lo más mínimo de lo que ocurriese allende los mares. Pero en aquella época ya estaba cayendo el crédito en España y estaba afectando sobre todo al sector inmobiliario. Podemos poner fecha entonces al estallido de los problemas en España (sucesivas burbujas) en el año 2006. Pero los poderes económicos y políticos ocultaron la información una y otra vez, era la época en la que en España se defendía la esperpéntica idea del “aterrizaje suave”. Lo mismo había ocurrido en Estados Unidos con el “soft landing”, pero a finales de 2006 ya nadie hablaba de soft, sino que claramente se había sustituido por hard. Muchos de los empresarios que hoy en día ven cómo quiebran sus empresas y tienen que despedir a todos sus trabajadores tenían la suerte echada ya en ese momento. Los empresarios que se endeudaron en 2007 y 2008 están quebrando, y los que fueron prudentes y no se endeudaron, se están salvando. El mercado regula así los excesos. Pero en 2006 nadie quería ni hablar de crisis en España (curiosamente ni siquiera los partidos de la oposición), y todos lanzaban mensajes de calma para estimular el consumo interno a base de endeudamiento. La sociedad española estaba muy endeudada en ese momento, pero la sensación de enriquecimiento hacía que aún se asumiesen más riesgos y las empresas asumiesen retos más arriesgados. La estructura de la empresa española con know-how y capacidades de gestión bajo mínimos no tuvo capacidad para percatarse de lo que estaba ocurriendo, y los que lo hicieron estaban expuestos a pérdidas y lo que hicieron fue replegar velamen. Hemos tenido en nuestras manos como se hacían en aquella época estudios económicos de inversiones de muchas decenas o incluso cien millones de euros y la metodología era equivalente a la del cuento de la lechera. Pocos darán crédito a esto, pero es así. Estudios económicos realizados en un solo folio planificaban inversiones millonarias. Era el momento de máximo esplendor de Ciudad Valdeluz, Seseña, Polaris y Marina World. En aquel año los presupuestos de millones de euros para hacer parques fotovoltaicos volaban por los despachos sucediéndose anécdotas que harían temblar a cualquiera. En aquel momento todo estaba ya desmoronándose hasta llegar a la situación actual, pero lo más sorprendente no es eso. Lo más lamentable de todo es que conforme la crisis del crédito se agudizaba para las familias y empresas, y se iniciaban las quiebras y embargos masivos, unos nuevos demandantes de créditos aparecían en el escenario. Las administraciones públicas comienzan a pedir créditos masivamente a partir de mediados de 2007. Primero lo hacen para cubrir los agujeros que conllevan las caídas de recaudación, espectaculares en el año 2008 (ver Incidencia de la crisis por Comunidades Autónomas) y luego para ir pagando las masivas inyecciones de dinero público con las que responde el Estado central, Comunidades Autónomas y Ayuntamiento. La gráfica muestra claramente que el endeudamiento de las administraciones públicas hace que la disponibilidad de crédito empeore por momentos. Los planes para revitalizar la economía se convierten en consecuencia en un lastre que penaliza a las pocas empresas productivas que podrían salvarse por sí solas. Las medidas tomadas no abren la puerta al nuevo modelo productivo que inexcusablemente hay que desarrollar, sino que sirven para prolongar el actual a costa de lastrar aún más la situación económica.
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El informe del Banco de España aquí.
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