09 junio 2009

Rusia y su economía de alta tecnología

Rusia está intentando construir una nueva economía basada en la tecnología, pero esta empresa no es fácil. Uno de los lugares donde se desarrolla el experimento es Dubna, una ciudad que desea destacar por la diversificación tecnológica Rusa. Como en tantos otros lugares del mundo, se intenta construir aquí un nuevo Silicon Valley – o al menos un Bangalore. La ciudad ha sido designada recientemente zona de economía libre y ello supone ventajas económicas para las empresas que allí se instalen.
Dubna fue construida después de la guerra y llegó a albergar el Instituto de Física Nuclear, una poderosa organización a la que pertenecían también otros países del Pacto de Varsovia. Pese a que se secaron los fondos tras el descalabro de la Unión Soviética, los investigadores siguieron en su labor y los años 90 fueron realmente productivos, llegándose a obtener grandes descubrimientos como los núcleos super-pesados. Al contrario de lo que ocurrió en otros institutos tecnológicos, hubo poca fuga de cerebros hacia el oeste desde Dubna, y tampoco fue ocupado por las mafias rusas. El shock de la transición fue también compensado por el nacimiento de cientos de pequeñas empresas. En dos años se crearon más de 2000 empresas, de las cuales 700 siguen trabajando hoy. Se trata por tanto de un lugar óptimo para impulsar la modernización de la economía rusa. Los años con el petróleo a elevados precios han hecho también que el dinero no sea un problema, y en 2007 Rusia aportó 5.500 millones de dólares para crear una corporación estatal de nanotecnología, el denominado proyecto Manhatan. Pero los problemas para desarrollar alta tecnología en Rusia no son el dinero ni las ideas, el verdadero problema viene de la burocracia, debilidad del sistema legal y cultura de la corrupción. Por eso hasta ahora la corporación solamente ha encontrado un proyecto dispuesto a invertir en la idea (registrado en Holanda), por lo que la cuota de exportaciones tecnológicas desde Rusia es tan solo de un 0,6 %. Bibliografía: Dubna´s tale. The Economist August 2nd 2008.
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