16 junio 2009

La deuda más grande de la historia, con datos

Aprendiendo a vivir en recesión vamos cada día descubriendo que el mundo ha cambiado, también nos damos cuenta que el trabajo y el negocio futuro va a ir encaminado esencialmente a la transformación de un modelo productivo y de hábitos que se ha demostrado ineficaz.

Todos los analistas internacionales son coincidentes, la peor tormenta económica acaecida en el mundo desde los años 30 ha descargado ya sus efectos más perniciosos, pero nubes muy oscuras aparecen en el horizonte. Nubes más oscuras sobre algunos países, y menos oscuras sobre otras. El número de The Economist de esta semana está destinado a esas nubes que llegan detrás de tan intensa tormenta, a unas nubes que llegan en forma de deudas.

El mundo rico ha tenido que reaccionar para evitar el descalabro de todo el sistema económico mundial, y sólo lo ha podido hacer de una forma, a base de deudas históricas que han asumido los gobiernos y castigarán con fuerza a no pocos países en los años venideros.

En "The biggest bill in history", The Economist valora el esfuerzo que han hecho los gobiernos para salvar al sistema, y el semanario estima que las deudas públicas va a pasar en los países desarrollados del 78 % del P.I.B. al 114 % en 2014. Estos gobiernos han asignado una deuda de 50.000 dólares a cada uno de sus ciudadanos, que se suma a la que ya tienen los ciudadanos por sus adquisiciones particulares.

Desde la II Guerra Mundial no se conocía un endeudamiento de los gobiernos como el que se ha adquirido en pocos meses, y en esta ocasión no serán deudas temporales. Lo cierto es que estas deudas son inevitables, pues sin los estímulos el mundo se hubiese deslizado en una peligrosa espiral con unas consecuencias imprevisibles.

The Economist manifiesta su preocupación porque algunas de las economías de la zona euro pueden tener problemas y sus gobiernos fallen en los pagos. De manera específica cita a Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España, donde la moneda única quita la opción de la inflación unilateral.

Las preocupaciones sobre la inflación están sobre todo en América, y hay riesgo real de que la recuperación se ralentice si los tipos de interés comienzan a subir demasiado pronto.

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